La olvidada vereda Granizal. Llamada por sus habitantes Granizada, se encuentra en el oriente del municipio, es decir, en el sector opuesto a las nueve veredas ubicadas en la meseta norte. Se halla entre las quebradas la Seca (limite de Bello con Medellín) y Rodas (límite de Bello con Copacabana)
La altura del terreno hace a la vereda propia para el cultivo de legumbres y hortalizas. Buena parte de su territorio está cultivado con pinos y confieras que pertenecen a algunas empresas madereras.
El sector hacia parte de una propiedad llamada “Corrales”, que desde mediados de siglo fue dividida en varias fincas lecheras y de cultivo. Por esos años, la vereda estaba bastante despoblada. Además de las casas de mayordomos, existían algunas casas de agregados.

El caserío se conformó a partir de los años cincuenta con habitantes del mismo sector. Desde 1992, la Acción Comunal dotó de forma parcial a la extensión del momento de un rudimentario acueducto, alcantarillado y energía, y gestionó la creación de la “Escuela La Granizada”. En el año 2003, se construyó una placa polideportiva y Centro de salud. El transporte lo realizan los pobladores en camiones de escalera y colectivos que transitan por la vieja carretera Medellín-Guarne.
Lleva tres décadas como asentamiento irregular de Bello, desde el 2025, la Alcaldía de Bello avanza en todos los trámites para formalizar este territorio, la zona de invasión más poblada del Valle de Aburrá, para que se transforme en la comuna número 12 de este municipio. Son cerca de 37.000 personas las que ocupan los ocho sectores, según sus pobladores el 90% son víctimas del conflicto armado: El 7, El Pinar, Altos de Oriente 1, Altos de Oriente 2, El Regalo de Dios, Oasis de Paz, Portal de Oriente y Manantiales de Paz.
En un acción popular del 17 de noviembre de 2015, se obligó a Epm a prestar el servicio de agua por medio de los tanques instalados por la empresa de servicios públicos, en San José del Pinar y Manantial de Paz. Esta acción popular se ratificó en segunda instancia en 2020, sentencia que ordenó garantizar el derecho fundamental al agua. Por eso en el 2024, y en cumplimiento de esta acción legal, la Alcaldía de Bello invirtió este año $3.000 millones y el año pasado se destinaron otros $2.000 millones para poder garantizar el suministro del agua potable en los tanques que están en esta zona de invasión.
Desde el año 2016 el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, la Casa de Encuentros Luis Ángel García y el Colectivo de Memoria Histórica Raíces de la Comuna 3 se asociaron con el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina1 para reconstruir las memorias del poblamiento, las rutas de la migración forzada y las problemáticas sociales de la vereda Granizales, con el fin de fortalecer la integración de los habitantes al territorio, potenciando sus saberes y prácticas comunitarias (Granizal: La integración local y el derecho a la ciudad, 26 de octubre de 2017. Por: James Granada Vahos y Gloria Naranjo Giraldo, profesores Instituto de Estudios Políticos, UdeA. En: U. de A. noticias.)

Tragedia del 2025
En junio de 2025, se produjo una avalancha de tierra que produjo 16 fallecidos y 8 desaparecidos (Ver: Tragedia en Bello: el antes y después de Granizal, el asentamiento más grande del Valle de Aburrá. Periódico El Colombiano, junio de 2025). La alcaldesa de Bello, Lorena González, aseguraba que la emergencia, luego de los estudios realizados, se originó por la saturación de aguas en el terreno, en el cual hace tres años se presentó otro deslizamiento que cobró la vida de una persona. Se descartó de lleno que todo se hubiera originado por la rotura de un tubo madre que pasa por el sector y que hasta dos días después del desastre seguía botando agua. Además, esta emergencia dejó 971 personas damnificadas, las cuales son atendidas en cinco albergues.
“Sobre las 3:20 a.m. de ayer, un estruendo, al cual algunos vecinos compararon como si se hubiera estrellado un avión contra una montaña, se llevó unas 50 viviendas, muchas de ellas construidas de manera irregular, conformando el asentamiento irregular de la vereda Granizal, en el cual algunas familias lograron encontrar un techo y otros llegaron al sitio donde se sentían felices para pasar los últimos días de sus vidas” (Así fue el alud que borró a todo un barrio en Bello y dejó 10 muertos y 15 desaparecidos. Periódico El Colombiano, 25 junio de 2025)
Una columna de Reinaldo Spitaletta títulada “Tierra de Desterrados”, comenta:
“Colombia posee un vergonzoso récord: es el segundo país del mundo con mayor número de desplazados.
El fenómeno, cruel y doloroso, ha sido objeto de múltiples miradas y de estudios diversos. Las víctimas sufren, en su proceso de expulsión y búsqueda de nuevos territorios, los padecimientos del desarraigo, la marginación y pérdida de identidad. Tienen que crear en medio de las hostilidades y desamparos una suerte de nuevo mundo, al cual llegan plenas de desnudeces, carencias y desazones. Llegan cargando una pérdida. Y sobre ese vacío deben –o intentan- buscar un renacimiento.
San José del Pinar, un barrio de invasión sobre una colina al sudeste de Bello (Antioquia), es una construcción de los enviados al infierno por efectos del conflicto armado colombiano y por otras miserias sin límites. En otros tiempos, el sector fue sede de fincas de recreo y una suerte de paraíso para vacacionistas y caminantes” (El Espectador, 6 de junio de 2011).
La columna es resultado de un trabajo de investigación periodistica publicada en un libro títulado Tierra de Desterrados, San José del Pinar: historias de desplazamientos y otras violencias de los investigadores y periodistas Reinaldo Spitaletta y Mary Correa Jaramillo, un retrato del conflicto armado en Colombia.

