por Selber
El barrio Fontidueño está ubicado al Nororiente de Bello, se creó el Corregimiento de Fontidueño, según el acuerdo 9 del Concejo Municipal del Primero de Abril de 1.917
NUESTRA HISTORIA…se inicia una mañana de un día cualquiera y aquel día desperté con una energía diferente, la mañana era brillante y el trinar de los pájaros en el jardín; me dieron su saludo preferido. Parecían más bonitos que de costumbre; raudales de luz vertía el sol al firmamento y los potreros que rodean a Fontidueño. En el ambiente se respiraba olor a fragancia y perfume silvestre provocado por las flores, rosas y orquídeas y la brisa movía alegremente las copas de los árboles. Tomando un vaso de refrescante agua, que consumí con avidez, miraba la variedad de pájaros volando cerca a mi ventana; unos tomando agua de panela, algunos picoteando pepitas de arroz y los otros revoloteando y chapuceando sus alas en una vasija llena de agua colocada en la horqueta del palo de naranjo.
Al fondo, se sentía el sonido susurrante y de cristal de mi Quebrada “Rodas”, la que sin saber por qué, ejercía una poderosa influencia sobre mí, sus aguas y sus torrentes, me llevaban hacia sus orillas y en mis ojos y mi mente el tiempo retrocedía, hacia épocas remotas, de noches y de días perdidos en el olvido.

Yo opino pues que sin embargo… a la gente, se piense lo que se piense; le sigue gustando las narraciones, los cuentos, las leyendas; en una palabra, que le narren historias y sus anécdotas:
Y es así que en 1.541 cuando el teniente Jerónimo Luis Tejelo, que se encontraba a órdenes del mariscal Jorge Robledo; fue encomendado para explorar una depresión que aparecía en esta cordillera. Y el día 24 de Agosto, un puñado de hombres entró a un valle de gran belleza, guiados por los senderos por donde
caminaban los indígenas o abriendo trocha con machete y hoz para segar maleza y selva; observaron estos con gran admiración las aguas cristalinas y abundantes por todo el valle, por lo que el cronista Juan de castellanos, señaló este hermoso valle como “Sabanas de Aburrá”, cuando Don Gaspar de Rodas, lo cruzó y siguió el río Medellín hasta fundar Saragoza. Don Gaspar de Rodas, cansado de la vida como conquistador y seducido por la belleza y fertilidad de este valle, regresa convencido de hacerlo próspero por lo que recorre estas cumbres acariciadas por frescos y límpidos riachuelos, cubiertos de maravillosa selva y coronada de bosques, dejándoles ver, una manta siempre verde y sus árboles llenos de frutas, mecidos por el poder natural del viento. Dándose cuenta que estas tierras se bañaban pues de agua fresca y pura.
Una de estas aguas era “El rió Aburra que al bajar raudaloso de la cumbre de San Miguel (…), y cuando las aguas se abrieron paso hacia el norte, lo hicieron por la estrechura de los Bermejales y bajaron a Hato viejo y Copacabana (…), formando un rosario de lagos, en el cual se encuentra la población de Bello, dependencia de la Capital, fundada en 1.676.
“El clima de Bello es un poco más cálido que el de Medellín (…). El terreno sobre que demora esta población, es harto aventajado para las faenas agrícolas, y debe de haber en él algún elemento tónico que dé á sus frutos el carácter de superior bondad que los hace tan estimables.
Los mangos, las guayabas, los aguacates y, sobre todo el café de Bello, son más sustanciosos, aromáticos y agradables que los del resto del Estado. El agua potable es sana y abundante, y deliciosos los baños de sus torrentes.
Ese vallecito está dominado por gigantescas escarpas, pertenecientes á las alturas de Ovejas, Angulo, Quitasol, Medina y Granizal, y el suelo está constantemente refrescado por los riachuelos Madera, Hato, Barro y García, que como cristalinos y atropellados raudales descienden desde las cúspides visibles, dejando un rastro luciente de numerosas cataratas, entre las cuales, una hacia el occidente se divisa desde la plaza del lugar, como un grueso cordón de plata bruñida” (ÁNGEL URIBE, Manuel. Geografía General e Historia del Estado de Antioquia, p. 134, 135 y 136.)
El río Aburrá, que nace en la cumbre de San Miguel en el municipio de Caldas, pasa por un lado de nuestro corregimiento que figura desde los tiempos de la colonia no como caserío pero si como el primer paraje poblado y recibe como afluente a la quebrada de Rodas, que en 1.876 se llamaba quebrada “La Puente”. Dicha quebrada nace en Granizal, en los puntos denominados Montañita y Los Naranjos, jurisdicción de Copacabana. En la parte alta, cerca de su nacimiento recibe el nombre de El Higuerón.
“Por acuerdo 9 del primero de abril de 1.917, el Concejo creó el corregimiento con los parajes de Guasimal, Guasimalito, Granizal y Fontidueño, este último como cabecera. Su extensión ascendía a 19 kilómetros cuadrados y sus habitantes se calculaban entre cinco y seis mil personas”.2

“Por medio del Acuerdo 16 del 23 de julio de 1.922 el Concejo Municipal en el artículo primero ordenaba que a partir del día primero de agosto de este mismo año se eliminara el corregimiento de Fontidueño, posteriormente rectifica su decisión, y lo ratifica como corregimiento mediante el Acuerdo número veintiuno del 24 de marzo de 1.923 y lo conforman familias emigrantes del Norte de Antioquia, las que ocupan fincas productoras de frutas y algunas de ganado”.
“Ya en el Acuerdo número 9 del primero de abril de 1.917 se sabía de los linderos siguientes. Del Chispero poco más abajo de la estación de los Henao, para arriba se sigue por “Granizal” y “Chorrillos” hasta encontrar los nacimientos de la quebrada “Seca” ó ” Vélez”, lindando con Medellín y se sigue por toda la cordillera de “Granizal” o sea la central de los “Andes” lindando con “Guarne” hasta la quebrada “Rodas” por su ribera derecha y por esta abajo hasta su desembocadura en el río Medellín, este aguas abajo por su orilla izquierda hasta donde desemboca la quebrada de los “Escobares” por esta arriba hasta encontrar el lindero con “San Pedro” y de esta de travesía hasta encontrar el nacimiento de la
- Censo realizado en 1.918.
quebrada “La Señorita” esta abajo hasta su desembocadura en el río por su orilla izquierda río arriba por su banda derecha hasta el “Chispero” primer lindero. Dado en Bello a 31 de marzo de 1.917”.
Uno de estos riachuelos como lo escribí antes es recorrido por Don Gaspar de Rodas, y fué el que de la cumbre, animada de mucha vegetación, cuesta abajo ya estrecha y profunda, atronadora, refrescante y risueña, la encantadora futura Quebrada Rodas, nombre que le daría Don Gaspar de Rodas cuando cruzó estos campos.
Convencido de la belleza, sus aguas y la fertilidad de este valle, pide merced de tierras con el propósito de fundar Hatos de ganado y Estancias para producir comidas. En 1.574 los reyes de España le conceden tierras y funda el primer Hato de todo el valle. El título fue de tres leguas que luego pasó a su hijo Alonso y su hija María, pasando entonces a nombre de su esposo y Gobernador Bartolomé Suárez de Alarcón en 1.585.
“Los indios tenían títulos, dados por el mismo Gaspar de Rodas, como encomendadero el 4 de febrero de 1.596” a parecer y por lo tanto, Don Gaspar, le titula estas tierras a un poderoso cacique indígena llamado “Fonti” y se hace dueño de la misma. La costumbre indígena era que todo nombre terminara en “a”, quedando llamada esta región “Fontidueña”, pero al pasar el tiempo cambió la “a”, por la “o” tomando el nombre de “Fontidueño”, que figura desde los tiempos de la colonia no como caserío sino como el primer paraje poblado del Municipio de Bello, y cuyo nombre conserva en la actualidad, bañando majestuosa y espléndida la “Quebrada Gaspar de Rodas”. Posteriormente llega Fernando Caycedo, a
ocupar terrenos que fueron de Gaspar de Rodas, adquiridas éstas por remate, que luego vende a los Rodríguez, y estos, a los Santamaría, Jaramillo y Barrientos.
Para estas familias y para las que llegaron después, y para el Estado de Antioquia; la quebrada al nororiente del sector, sería de gran importancia. Sería pues la Quebrada Gaspar de Rodas.
Las primeras familias asentadas en el sector de Fontidueño el cual abarcaba un extenso territorio, eran: Los Rodríguez, Los Santamaría, Los Barrientos, Los Jaramillo, Pedro Pablo Correa (Por el sector de La Lomita), Los Betancur, la familia Moreno (Abrahán Moreno, que fue dueño de muchos terrenos y minas de oro corrido. Por allá por los años 1.850. Mucho más acá… “Se puede mencionar la familia de Don Delio Velásquez, casado con la Señora Toña Marín procedentes de Don Matías, la Familia de Pedro José Zapata (Fundadores de Veredas), que se ubicó en la “Loma de los Álvarez” por los lados de Copacabana.
“En el sector central, habitaban la familia de Don Antonio Arango, dueño de muchas tierras y de muy buena solvencia económica y en el sector de la Camila las familias Metaute, García y la familia de apellido Rojo.” (Datos suministrados por Don Rafael Zapata, Carlos Correa, Delio Velásquez y Erasmo Betancur).
El historiador Heriberto Zapata Cuencar señala que “Cuando en 1.913 se dio al servicio la línea del Ferrocarril de Antioquia de fecha 10 de febrero siguiente recibió el nombre de estación “Juan Machado” como homenaje al heroico maquinista que pereció en el accidente de Marengo en 1.897″3.
- ZAPATA CUENCAR, Heriberto. Historia de Antioquia. Editorial Copiyepes, Medellín, junio de 1.978. p. 80.
Queda aclarado entonces, que lo que se bautizó con el nombre de Machado fue la Estación del ferrocarril de Antioquia y no el Territorio.
Esas primeras familias asentadas en el sector, le fueron dando con el paso del tiempo varios nombres a la quebrada Rodas y de acuerdo a la investigación realizada directamente en el archivo histórico de Bello y más concretamente en el tomo cuatro, donde me topo con el título: 1.899, encontrando que a principios del siglo XVIII a la quebrada, hoy Gaspar de Rodas, las gentes popularmente le decían Quebrada Fontidueño, que era punto de referencia para cualquier tipo de negocio, ubicación y encuentro, especialmente para el denuncio de minas y la tenencia de tierras para su laboreo en agricultura y ganadería en el año de 1.825. Muchos años después, el agua de la quebrada “Fontidueño” como se le decía popularmente, era la misma; de agua potable, sana, abundante y deliciosos los baños de sus torrentes. Los vecinos, muy pocos por cierto, vivían de productos originados de la agricultura y de un tráfico pequeño que consistía en recuas de mulas que iban de un punto a otro dentro del Estado de Antioquia y en el año de 1.717 el cabildo de Medellín autorizó la construcción de dos caminos por lo que en el año de 1.876 ya había un puente bellamente construido sobre dicha quebrada, y era el que le daba La continuidad a la famosa carretera del norte entre Fontidueño y Copacabana que se hacía cruzando la quebrada “Rodas” sobre un puente construido en tiempos de la colonia, “utilizando como pegamento para unir los ladrillos, sangre de novillo, cal, barro y ceniza.4.
- ZAPATA V, Carlos A. Historia de mi Barrio o mi vereda. Bello, Marzo de 1.997.
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Mucha gente importante dice que los caminos se irradiaron desde la plaza de Bello, hacia todos sus puntos cardinales. Hay que diferir en tal sentido, puesto que si Fontidueño figura desde los tiempos de La Colonia no como Caserío pero sí como el primer paraje poblado de esta territorialidad, se supone que fue desde allí donde se irradiaron los caminos. Aclarado esto y ya mucho tiempo después, cuando existía la famosa Calle Arriba y la Calle Abajo, desde la plaza del municipio de Bello (hoy en día parque Santander), se irradiaron muchos más caminos buscando las cuencas de las quebradas. El camino más trajinado por los arrieros y caminantes, fue el que cruzaba a Niquía y comunicaba la plaza principal, con Fontidueño y viceversa. Años después se construyó la carretera del norte que conecta a Medellín con la Costa Atlántica, pasando por Fontidueño, Copacabana, Girardota, Barbosa y Yarumal, por el año de 1874 y fue construida entre otras cosas por ingenieros alemanes y ordenada por el gobernador de esa época, Pedro Justo Berrío. (Dato suministrado por el señor Carlos Uribe).
Pasaron muchísimos años y fue quedando en el más profundo olvido la Quebrada Fontidueño, pero siguió como punto de referencia para los arrieros, caminantes y andariegos como “Quebrada de la Puente” y por el año de 1.910, veían los lugareños, coches tirados por caballos, por lo tanto se mejoran los caminos…pudiendo ir en coche hasta Girardota o Caldas. En esa época o sea a finales del siglo XVIII, se vio pasar por Fontidueño, recuas de mulas guiadas por Arrieros y su inolvidable estampa: sombrero, carriel, zurriago, poncho, pies descalzos y su jerga natural, los que al llegar a las fondas que quedaban a unos treinta metros del puente bellamente construido sobre la quebrada, hacían su parada y a sus mulas las llevaban a las aguas, haciendo de éstas su abrevadero
natural. Luego continuaban sus largas jornadas por los caminos de herradura en las trochas antioqueñas, después de abastecerse del preciado líquido.
En esa época, los arrieros paraban en las fondas de Don Arturo García y Don Miguel Ángel Díaz, sitio preferido por estos porque allí las recuas, bebían agua en abundancia, por lo cercana a la quebrada.

Foto N° 1: Fonda de Don Arturo García. Año 1.940
Allá por el año de 1.913, llega al paraje la línea del Ferrocarril de Antioquia, por lo tanto los arrieros cargaban y descargaban las diferentes mercancías en la famosa Estación Machado. Allí Pernoctaban jugando a los dados, a las cartas o tocando la guitarra entonado canciones tristes o alegres y evocando sus momentos a punta de guarapo, chicha y otras bebidas agradables.
Para el año de 1.915 ya había un mapa de todo el Municipio y una de las quebradas de más importancia era la Quebrada Gaspar de Rodas y así se inicia de manera oficial el olvido de los nombres anteriores.
Por acuerdo 21 de marzo de 1.923, el concejo del Municipio de Bello, ratifica a Fontidueño como corregimiento y lo conforman familias migrantes del Norte de Antioquia, las que ocupan fincas productoras de frutas, utilizando las aguas de la
quebrada para el riego de los suelos, su sustento, su aseo y limpieza. Perdido pues en la memoria de las gentes de los otros dos nombres. La Quebrada Gaspar de Rodas, adquiere el suyo, el verdadero, el propio, la que se hace de vital importancia para el crecimiento y desarrollo de las familias asentadas en el sector y perdurando su nombre y sus aguas hasta el día de hoy.
La quebrada Rodas, cuando llega al perímetro urbano del Municipio de Bello, la ubicamos mas exactamente al Nororiente y de sus aguas y sus torrentes se servían los asentamientos indígenas a la cual tenía especial adoración el cacique “Fonti”, el sector, promedia su temperatura en 22 grados y su altura es de 1.450
metros sobre el nivel del mar. 5
El nacimiento de la quebrada Gaspar de Rodas queda aproximadamente a cinco o seis horas de camino del barrio Fontidueño, cordillera arriba, la que a veces permanece inundada de neblina o pertinaz lluvia o el chaparrón con su granizo que nunca falta y otras bañada con brillante sol; llevándole vida y bienestar a esas tierras y casi en el pico de esa montaña vemos emerger suave y bella de las entrañas de la tierra, esa fuente maravillosa, ese vital líquido dando sus primeros pasos, es la quebrada RODAS, que nace en el Municipio de Guarne entre las cotas 2510 y la cota 2500, y muy cerca de su nacimiento hay un lugar como referente que recibe el nombre de el HIGUERÓN. La quebrada Gaspar de Rodas, se derrama al gran Valle de Aburrá, pasando por Granizal y cruzando los puntos
- Ángel, Uribe Manuel. Geografía General de Historia del Estado de Antioquia. P.
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denominados Montañita y los Naranjos; estos en jurisdicción de Copacabana y aquellos en los de Bello y su torrente abundante y caprichoso pasa por un lado de Fontidueño. La quebrada con sus aguas cristalinas y abundantes, entre piedras y rocas con características de peñas y de topografía admirable nos manifiestan sus charcos algunos de cierta profundidad los que invitan por su frescura a los andariegos jóvenes y paseantes a un delicioso baño. Saludables y provechosos que eran estos.
Sus pequeños chorros y cascadas, a lo lejos parecían diminutos cordoncillos de plata y caen a ella pequeños arroyitos producidos por nacimientos muy pequeños y siguiendo su curso desemboca serpenteante, ayer rauda y hoy serena; al río Medellín, cuya cota aproximada es de 1410 metros, según el Instituto Geográfico Agustín Codazi.

Foto N° 2: Puente de “Rodas”. Año: 1.985
En los archivos de Planeación, se encuentra un mapa de 1.915 donde aparecía demarcada la Quebrada Gaspar de Rodas. Y en los libros de acuerdos de 1.913 y
1.917 se encuentra el acuerdo 9 del primero de Abril, ya se sabía de los linderos del corregimiento “FONTIDUEÑO”, como sigue: “ Del Chispero” poco más debajo de la Estación de Los Henao, para arriba se sigue por Granizal y Chorrillos, hasta encontrar los nacimientos de la quebrada Seca o Vélez lindando con Medellín y se sigue por toda la cordillera de Granizal o sea la Central de Los Andes, lindando con Guarne hasta la quebrada “Rodas” por su rivera derecha y por esta abajo su desembocadura en el río Medellín…dado en Bello a 31 de Marzo/17, demostrando que la quebrada Rodas, es de suma importancia para el Municipio de Bello y Copacabana por lo que en una gran extensión de tierra, es el límite natural entre los dos Municipios.
Para transportarse a la cabecera municipal tenía que hacerse a pié, lomo de mula y atravesar el río Medellín en canoa y en tiempo remoto en la famosa “Garrucha”. Para obviar tantas incomodidades, se construyó el primer puente colgante sobre el río Medellín hecho de “lianas y bejucos”, que con el tiempo se cayó. Este fue reemplazado por un segundo puente colgante más durable, hecho de tablas amarradas con sogas. En el año 1.913 llega al paraje la línea del ferrocarril de Antioquia y aprovechando la vía férrea se construyó la estación Machado, la que contribuyó de manera significativa al progreso y desarrollo de la región. Allí los arrieros cargaban y descargaban diferentes productos para luego ser distribuidos en Medellín.
Por el excesivo uso y el paso inexorable del tiempo, el segundo puente colgante se hizo inservible.

Foto N° 3: Puente colgante sobre el río Medellín. E l señor del fondo que está al lado de la niña es: Jesús Emilio Correa. Año: 1.948
Los andantes y viajeros cruzaban el río Medellín, en la canoa del Señor Don Rafael Vásquez Ruiz, que reside actualmente en Copacabana, cobraba entre 5 y 10 centavos por pasar a las personas de un lado a otro; para los estudiantes el servicio era gratuito, sucedía esto en 1.953 época en que se suprimió la estación Machado por su bajo rendimiento económico. 6
El día viernes 22 de abril de 1.955 fue colocada la primera piedra para la construcción de un nuevo puente sobre el río Medellín, construido por el Ministerio de Obras Públicas, con vigas y cables de acero con soportes de hierro.
En diciembre de 1.960, cruzando una volqueta conducida por un conductor imprudente y al parecer embriagado, choca con el puente y parte se cae al río, ZAPATA V, Carlos A. Historia de mi Barrio o mi vereda. Bello, Marzo de 1.997.
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Foto N° 4: Puente sobre el río Medellín. Posa, Rita Castañeda. Año: 1.955 quedando suspendida la comunicación con Bello por varios días, mostrando así dicho puente los signos de fatiga, fruto de tantos años de servicio, y fue solucionada esta necesidad de manera definitiva, con la construcción de un cuarto puente en concreto. La primera piedra fue colocada el viernes 22 de abril de 1.963. Fue inaugurado en mayo de 1.964. Las gestiones fueron hechas por el Pbro. Julio Vélez Ochoa, por los miembros de la Acción Comunal de aquella época y por algunos líderes políticos. Gracias a ello se pudo hacer realidad una necesidad muy sentida por la comunidad.
En 1.957 entró en servicio la autopista norte dándole mayor agilidad al transporte. En 1.965 por la cordillera oriental, se vio cruzar desde el corregimiento Fontidueño la autopista Medellín – Bogotá.
Foto N° 5: Puente sobre el río Medellín, Posa doña Herminia cargando uno de sus hijos.
Entre 1945 y 1952, prestaron el servicio público de pasajeros hacía Medellín las famosas “Arrieritas” marca Wolkswagen; uno de los propietarios era el Sr. Aníbal Arango. Entre 1950 y 1952 inició el servicio, los carros de escalera; marca Ford, modelo 46 y sus propietarios eran los señores Roberto Uribe, Gaspar Grisales y Armando Barrera y pertenecían a la flota Bermejal Zamora.
Dichos vehículos salían hacia Medellín desde la “cantina” Casa Blanca de propiedad de don Luís Toro.
El pasaje en aquella época valía diez centavos y en tren cinco centavos. La especialidad de aquella flota era que esperaban un pasajero a una o dos cuadras de distancia, la carretera era destapada, en invierno lodazal y en verano povareda.
Foto N° 6: Carro de Escalera, al fondo el bar “Casa Blanca”. Año: 1.950
De Copacabana hacia Medellín, salían carros de escalera y paraban en Casa Blanca a recoger pasajeros; muchos de ellos a surtir los negocios, a hacer “vueltas” o a comprar la carne para la semana en la carnicería la Boina Roja que quedaba en Medellín. El pasaje costaba veinte centavos. Con el tiempo aquellos fueron reemplazados por buses de la flota “Expreso la Esmeralda” de Copacabana. Prestaban el servicio por la famosa carretera del Norte hacia Medellín. Hoy tenemos varias empresas como Coonatra, Transportes Hato Viejo, Bellanita de Transportes y funcionan con buses y colectivos.
Sobre la quebrada Gaspar de Rodas, hay construidos cuatro puentes y uno sobre el río Medellín. Como lo dije antes uno desde la antigua plaza de Bello (Hoy Parque Santander) se irradiaron caminos buscando las cuencas de las quebradas. Uno de los caminos que fue más trajinado era el que cruzaba a Niquía y comunicaba a la plaza principal con Fontidueño. Pero la continuidad de la carretera del Norte, entre Fontidueño y Copacabana se hacia cruzando el Puente “Rodas” construido bellamente en tiempos de la Colonia. El señor Darío Montoya
me decía: – “Vea, este puente según lo que le oí decir a mis padres, este puente lo construyeron descendientes muy lejanos de Don Gaspar de Rodas y que por eso lo llamaron así, incluso tenía una inscripción y si mal no recuerdo se llamó Antonio Rodas, al parecer su constructor”.
En algunas ocasiones, cuando me sentaba a conversar con mi padre, este me decía: – “Delio Velásquez, su abuelo, trabajó en la construcción de carreteras nacionales, el Ferrocarril de Antioquia, el Túnel de La Quiebra y por los conocimientos que tenía participó en la reparación del Puente Rodas en varias ocasiones”. Hace ya varios años construyeron uno nuevo y está encima del antiguo con el fin de conservarlo. Hoy por la ampliación de la vía hacia Copacabana, debido al gran flujo vehicular, la demolición del puente es un hecho; los demolieron (El antiguo y el de cemento), en la primer semana del mes de octubre de 2.007, para darle vía a un puente mucho más amplio que cubra las expectativas del flujo vehicular hacia el futuro.
Y un kilómetro más arriba, en un montículo rodeado de árboles, encontramos la casa finca del señor: Juan Lopera, que desde allí divisaba pasar los carros de escalera que desde Copacabana se dirigían hacia Medellín por la famosa carretera del Norte y justo tambien al frente veía pasar las aguas de la quebrada Rodas que lo separaba del barrio Fontidueño, don Juan Lopera, era dueño de un tejar destinado a la elaboración del adobe, teja, atenores que eran comercializados para la construcción de las viviendas de materiales en
Foto N° 7. Tejar de Los Lopera. Al lado izquierdo v emos de blanco a Margoth Rave y al lado derecho a Luz Arango. Año: 1.955
Fontidueño, Medellín, Bello y Copacabana. Por supuesto que la quebrada le representaba un obstáculo, puesto que cuando esta crecía, no podía pasar sus productos para su venta, debido a que el caudal de las aguas se lo impedía.
Uno de sus hijos; Darío Lopera, me decía: – “Mejor dicho vea, uno pasaba por la quebrada con el carro de bestias, pero cuando la quebrada se fue hundiendo por esas crecidas tan berracas, tuvieron que hacer el puente, porque las bestias se hundían con su carga, mejor dicho tuvieron que hacer el puente pa´pasar los materiales de allá del tejar”. Y para la fabricación de la teja, atenores y el adobe, sacábamos el barro de un barranco, el agua la hacíamos llegar a través de una zanja por la que corría hasta llegar al tejar y a la casa donde vivíamos y se tomaba de la quebrada Rodas desde muy arriba y el barro lo cargábamos en bultos de cabuya o en banquetas y lo transportábamos en burros a una especie de estanque, donde hacíamos llegar el agua y una mula guiada por mí o por cualquier hermano y nos metíamos descalzos con los pantalones arremangados a la rodilla y le hacíamos dar vueltas y vueltas a la mula, haciendo que ésta pisara el barro
formando la amalgama la que después la formaletiábamos dándole la forma de teja, adobe, Antenor y los calados, después todo lo metíamos al horno”.
“Vea”. Recordaba Alberto Vásquez. – “Ese puente lo construyeron los Loperas, para unir la finca de ellos con el barrio, y pa´ pasar los materiales cuando tenían su tejar arriba, ese puente era en madera que duró así por mucho tiempo y después le pusieron dos rieles y le pusieron madera encima y cada rato se lo llevaba la quebrada cuando hacía mucho invierno; cuando ellos no podían pasar con el adobe, la teja y atenores de barro; sacaban las mulas a trabajar para poder sacar los materiales encarraos de a ocho en cada mula por fuera y por un tiempo aproximado de treinta y cinco años, luego consiguieron un coche, mucho tiempo después, pero ya muy acá, le pusieron concreto al puente, ya se había acabado el tejar, ya no existía el tejar”.
“Yo recuerdo a las mulas cargadas o los coches con adobe, teja y otros materiales de barro, que pasaron por mucho tiempo la quebrada, la quebradita, ya después Don Juan, hizo el puente, por eso le dicen el puente de “Los Loperas” y porque conduce a la casa de ellos”. Decía: – Don Rafael Zapata, un señor ya muy entrado en años.
Otro de los aspectos más importantes era la minería y en este sentido; Afirma Don Carlos Correa y Don Marco Tulio Velásquez, En el del sector de La Mina (Barrio Londres, denominado así por Bernardo Betancur, quien fuera dueño de estos terrenos y dejados por una herencia que le dejó al morir su hermano Aurelio Betancur… A Bernardo se le ocurrió este nombre por ser la capital de Inglaterra) Con el tiempo pasó a ser llamado La Mina pues aquí fueron explotados muchos terrenos para sacar oro. Este oro se extraía de la propiedad de: Manuel Arango y
el agua de la quebrada Rodas, la utilizaban para lavarlo. Esta actividad terminó cuando comenzaron a urbanizarlos hacia 1.950. Las casas fueron construidas de material en adobe y el revoque de las casas se hacía con arena y estiércol de vaca (Del Tejar de Los Loperas) y las hacían los Señores: Pedro Zapata, Francisco “Pacho” Zapata Y el señor Carlos Muñoz, se encargaba de pintarlas con Cal a punta de hisopos de cabuya.
Mucho más arriba y a unos seis kilómetros en el año 1.965 y por la Cordillera Oriental, se vio cruzar desde el corregimiento de Fontidueño, la construcción de la autopista Medellín – Bogotá y propiamente en la “Curva de Rodas” por donde tambien pasa la quebrada, este lugar era verdaderamente de ensueño, con decirles que aquí, las aguas se deslizaban suaves y serenas sobre una roca inmensa, tenía una inclinación de unos 20 grados y recuerdo muy bien que la rodeaban árboles como: el Carbonero, el Noro, la Guadua por aquí y por allá, el Bambú por todos lados y era para nuestros oídos una delicia escuchar la sinfonía de sonidos provocados por los pájaros al regalarnos sus entonados trinos.
Aquí, nos bañábamos acostándonos sobre las impresionantes rocas y dejando que el agua se deslizara por nuestros juveniles cuerpos. Pero la suerte estaba echada, en aras del progreso la función de la dinamita en poco tiempo destruyó la roca y el puente en corto tiempo estaba construido. Hoy solo queda el recuerdo de la bella imagen del paisaje. En muchas de las rocas habían tallas indígenas.
Más arriba y sobre la cumbre de la cordillera. Se vio pasar en un tiempo la línea Férrea del Tranvía, llamado del oriente hacia Guarne y por el punto por donde pasa la quebrada, se construyó otro puente propio para este servicio. Años después levantaron la línea del tranvía y la convirtieron en carretera por el año de
1.942 y acondicionaron dicho puente, sobre la quebrada Rodas para darle continuidad y paso a los carros de tipo escalera.
La gente iba a mercar a Copacabana, en vez de ir a Medellín (Guayaquil). Pues en muchas ocasiones se podía mandar el mercado con el ayudante de los buses de escalera. Las gentes eran muy honradas pues el ayudante dejaba los mercados en la casa de don Aurelio Betancur, Famoso peluquero donde todos (Grandes, chicos, jóvenes, abuelos) nos íbamos a peluquear. Y al estilo de esa época. A lo hombre. Más adelante nos peluqueaba Moisés Arango y Luis Zuluaga.
“Las corrientes y charcos de la quebrada, en ese tiempo, era muy buena, era agua limpia, era bastante y muy clarita y muy caudalosa y era muy profunda por algunos tramos, toda la quebrada por tramos era profundita”. Me decía mi papá.
- “Muy buena, ¡he ave María!, una verraquera, una cosa, muy, muy abundante, mejor dicho, era limpia. Limpia la quebradita”.
- “Muy cristalina, porque pa´ que son bobadas, se veía la piedrita y todos esos charquitos, eran muy limpios y se veían pesca´itos”.
- “El ganado iba a la quebrada a tomar agua. El dueño era Don Ismael Correa, yo tenía 14 años y ahora tengo 81”. Terminó diciendo mi papá; a Doña Inés y Doña Elena, se les percibía en sus voces y ademanes, la nostalgia de esos tiempos.
- Era una fantasía recorrer la quebrada por donde se caminara, la veíamos majestuosa desde los senderitos que se hacían por el continuo trasegar de nosotros cuando muchachos o por el bosque virgen todavía y más aún, cuando la recorríamos con los pies descalzos y los pantalones arremangados a la rodilla.
Hablando con mi padre, me narraba los siguiente: – “Había un charco, si señor, el Charco del diablo, y le decían así porque dizque de ahí se tiraba el diablo, o lo
veían tirar, la gente decía que veían al diablo tirarse allí, también había otros charcos como la Laguna y el Remolino, que eran los más peligrosos, en esa época nos bañábamos en esos charcos…”. “Los charcos más frecuentados eran: Charco Negro, El Chorro, Charco Hondo, Los Guayabales, el más próximo al barrio era Charco Negro, a este charco venía mucha gente a conocerlo y a bañarse, esto por la fama que tenía y por sus peñas tan grandes y por eso lo llamaban Charco Negro, porque a este Charco no le daba el sol, todo estaba rodeado de peñas y era muy hondo. Dicho charco tenía un atractivo adicional que era la cueva que tenía, a la cual nos metíamos con antorchas, y viendo esto que prácticamente se perdió”.
A dicho Charco, venía mucha gente de Bello, pues casi todo el mundo se bañaba allá, en ese charco, a veces tenía que subir la policía a suspender toda esa gente, pues pa´ que no se bañara, como el agua venía pa´ca pa´l barrio, porque la bocatoma quedaba más abajo, ya después hicieron los tanques del acueducto más arriba, y todo eso pa´ca pa´l barrio”. Me lo contó Alfonso, tomándonos un tinto, en la tienda de Darío y sentados en los bultos de papa y de panela.
- “Charco Hondo, era otro de los charcos, y quedaba más arriba de los Guayabales, en medio de dos peñas, parecía hágase usted de cuenta un ataúd; venía el agua y caía y se formaba como una cañada y se podía uno tirar desde arriba, eso era muy, muy hondo también, muy hondo, ¡uf!, ¡Ave María! Y rodeado de espesa vegetación con árboles altísimos, de los que colgaban bejucos o lianas que cogíamos y desde un barranco nos lanzábamos dando una especie de vuelta para luego dejarnos caer en el charco, parecíamos unos “Tarzanes” y de los
árboles colgaban las famosas melenas que llevábamos a nuestras casas pa´adornar los jardines colgantes al interior de las mismas”.
- “Había tambien una cascada ¡Ave María!, quedaba cerca al Charco del Diablo y que otros le decían Charco Hondo, en fin, había una cascada y por ahí caía el agua abundante y fresca y en verano se veían animalitos negritos pegados a la piedra.
Foto N° 8. “Cascada Charco Hondo”. Año: 1.960
Todo el mundo se bañaba allí y cuando uno llegaba a Charco Negro, nos encontrábamos en esa belleza natural, pues era una roca sólida y descomunal con una altura de quince metros de alto, rodeada de unos barrancos casi verticales y muy altos y su vegetación casi espesa a lado y lado de la misma, arriba en lo alto, veíamos el chorro formando la cascada, la que aguas abajo nutría a Charco Negro. En este tiempo la cascada nos seducía y era un reto subir a lo alto por lo peligroso que era, yo, una vez me monte por entre el barranco y la peña…tenía unos zapatos (Panam) de caucho que se usaban en esa época, no aguanté mucho subiendo, cuando menos pensé, sentí que mi cuerpo se deslizaba y mis manos y rodillas se laceraban con la fricción de mi cuerpo con la roca, estuve
debuenas ese día, caí directo al charco, a Charco Negro; en la cascada nos bañábamos con ropa y todo, dicha cascada era abundante y fuerte”, desde lejos, parecía “Un grueso cordón de plata bruñida”. (Manuel Uribe Ángel).
- “Las crecientes ¡PUF! Ave María, en ese tiempo eran “Tigres” y miedosas, porque desde allá, desde toda esa cañada de allá, se veían venir rollos de agua en abundancia, que llegaban al río, vea. Decía Don Rafael. – “Se subían al río Medellín, cuando llegaba al río, no se encontraban ambas aguas sino que las aguas de la Rodas, pasaba derecho anegando las praderas y mangas, al otro lado del río formando amagamientos que interrumpían el paso del tren, por los troncos, el lodo y toda la basura que arrastraba. La quebrada se desbordaba que daba miedo, escarbaba los barrancos y saltaban piedras y la tronamenta por el choque nos daba un miedo como un berraco. Vea, a mí me tocó ver que se llevó una casita que estaba muy al bordo de la quebrada y arrastró también gallinas, pollos, cerdos y me tocó ver también que se levó una vaca y cuando se desbordaba por las calles cuando crecía, traía lo que era mucho corroncho y capitán que los dejaba en la orilla y los recogíamos y lo fritábamos, lo mismo que la sabaleta, y el golpe de las piedras era ensordecedor, su ruido era horrible, el agua se pasaba por encima del puente de “Los Loperas” ”.
Yo recuerdo que por allá por el año de 1.986 un tres de Mayo, la gente del barrio Fontidueño, amanecieron con un presentimiento, la mañana era fría y todos sentíamos sobre los rostros, la caricia de una leve brizna y desde el Norte por todo ese cañón invisible y poderoso, corría un viento helado erizando nuestra piel, moviendo las ramas de los árboles con fuertes sacudidas y el trinar de los pájaros también se sentía un no se qué; un algo raro.
En la cumbre, allá en la Cordillera Oriental, una densa niebla blanca y espesa cubría la montaña y arriba en lo alto del firmamento VI las formaciones de nubes grises llenar el firmamento y muy, muy lejos, escuchábamos un leve rumor a trueno, hasta que se partió el día, eran pues las 12 y en la lejana cordillera, la densa capa de niebla que antes impedía ver la poderosa montaña, ahora se disipaba, permitiendo verla como una inmensa sombra oscura y misteriosa pero seguía cayendo una pertinaz y molesta brizna. Pasada las dos de la tarde, el sol, aprovechando un espacio por entre las nubes, nos regalaba sus rayos con su luminosidad y brillo que confundiéndose con la brizna formaban el arco iris; el que en alguna parte de la Quebrada Rodas, se escondía, me hacía recordar, lo que decía; Luis Fernando Vélez, en los relatos de la Cultura Catía, “El arco iris se presenta a la vista así como lo vemos, pero cuando está oculto es una especie de burro sediento que se encorva como un arco para poder beber en las quebradas y los ríos”, pero el momento de gozo de ese bello regalo natural, fue breve, las nubes grises interrumpieron aquel instante cubriendo el firmamento. Ya para las cuatro de la tarde; todo era agua, truenos y los vientos que llegaban del norte pasaban con sus silbidos huracanados, el retumbar de los truenos era poderoso y la centella luminosa y quebrada del rayo caía con todo su poder sobre frondosos árboles o de manera fulminante en una que otra vaca provocándole su muerte. La lluvia caía por torrentes y se esperaba como siempre la famosa creciente de la Santa Cruz… Pegando mis “ñatas” a mi acristalada ventana por donde veía la quebrada, pasar agua por montones sobre su cause y de repente escuché el ruido poderoso del agua, la inmensa bola, llegó turbulenta y arrolladora pues todo lo que se cruzó por su camino lo arrasó, era toda enorme y una de las damnificadas
comentaba: – “El agua se vino, se vino la avalancha, a mí se me llevó toda la mitad del solar, tumbó el muro y se me entró toda el agua a la casa, la llenó de pantano, el agua entraba por el solar y salía por la puerta de la calle, todo eso lo tuvimos que lavar, ¡Ave María”.
Doña Rita, otra de las afectadas, recordaba: – “Vea, ese día la creciente de la santa Cruz, fue de marca Mayor, tumbó varios muros, el mío, el de Inés, tumbó el de la casa de los “Paisanos”, a mí se me entró hasta la cocina, en el muro no dejó piedra sobre piedra, ni un adobe, mire, el invernadero con las orquídeas, San Juan, Lavanda, Rosas, Matas de Novio, Margaritas y varios árboles frutales, se los llevó todos, yo, ese día estaba en Medellín y cuando llegué a mi casa y fui a entrar, vi todo eso, saliendo con mucho miedo y pavor, fue una creciente nunca vista y como esa no vuelve a ver otra”.
A eso de las cinco de la tarde, la avalancha había pasado por Fontidueño, dejando su huella destructora, apenas caía una leve lluvia y escurría el agua por las calles empedradas; de las casas se observaba que sacaban el lodo, la arena, corronchos, capitanes y pesca´itos pequeños y en el aire se respiraba un olor a lodo y el color del agua era del color de la tierra, para entonces tenía ya puestas mis botas pantaneras por lo que me fui pa´rriba, pa´la Mina y al llegar al granero mixto de Don José, que era un granero donde se mercaba y se bebía al mismo tiempo, escuché comentarios de los allí presentes a mi entrada del negocio: – “!Uf!, yo pensé que era el diluvio universal y pensé sólo en mi familia, mejor dicho que creciente tan horrible”. Al fondo del negocio se veían unos parroquianos “prendidos” a punta de cerveza y en el piano Wurlitzer, se escuchaban canciones que dieron mucho palo como: “Aquel 19” en la voz de Alberto Beltrán, “Ya voy
Toño”, “Fichas Negras” en la voz de Leo Marini, “Río Manzanares” en la voz de Víctor Piñeros, así como canciones de Gildardo Montoya, Daniel Santos, Los Corraleros y muchos más.
Un poco más arriba en el negocio de Don Raúl, habían tres mulas cargadas con carbón y amarradas a un cepo anclado al piso; en el negocio y vestidos con poncho, carriel, sombrero y ruana y parados en el mostrador y entre sorbo y sorbo de cerveza comentaban los dos amigos: – “Que verraquera de creciente pues”. – Y el otro contestaba. – “Home, cierto que parecía el fin del mundo”. Al fondo la pianola de manivela nos dejaba escuchar la canción: “Aquellos ojitos verdes donde se estarán paseando, ojalá que me recuerden, aunque sea de vez en cuando, hay, hay, hay, hay donde andarán, esos ojitos que no los puedo olvidar…” ya para la ocho de la noche, todo quedó en calma, sólo quedaron residuos de piedra y lodo sobre la vía, a esa hora se rezaba ya en todas las casa el santo rosario y los Mil Jesuses, con la promesa y el mercadito pa´ regalarlo al día siguiente. El presentimiento del día anterior lo disipaba el nuevo día con un sol radiante y en la memoria de unos pocos quedaría el recuerdo confuso de esa tarde y en el resto de la gente en el más completo y profundo olvido.
“Que se quede el infinito sin estrellas y que se pierda el ancho mar su inmensidad, pero el negro de tus ojos que no muera y el canela de tu piel se quede igual; en la voz de Nelson Pinedo, canción famosa y escuchada en el BAR LA AMISTAD: que empezó a funcionar entre los años 1960 y 1961 en Fontibón, Allí había un piano Wurglitzer y funcionaba con monedas de centavo. Se escuchaba también “Fichas Negras” en la voz de Leo Marini, Río Manzanares “Río Manzanares déjame cruzar que mi mamá enferma me mandó a llamar”… en la voz de Víctor Piñeros, los
Aretes de la Luna, en la voz de Vicentico Valdés, así como canciones del Conjunto América, Daniel Santos con “Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro mi vida…”, y las canciones de Nano Molina. El bar lo administraba don Juan Restrepo, cuñado de don Armando Barrera; que era conductor de bus de Bermejal Zamora.
Cuando uno pasaba por el BAR LOS TANGOS, se escuchaban los tangos cantados por Tita Merelo como “Se dice de mi, se dice de mí , se dice que soy fiero, que camino a lo malevo, que mi pinta no me ayuda que mi boca es un buzón…” don Aldemar Arango era su dueño, y gustaba de la música del cantante Julio Sosa, entre ellas… (Ivonne yo te conocí aya en el viejo mont martre, donde el cascabel de plata era un refugio para nuestra bohemia y tu cansancio y tu anemia no se dibujaban aún detrás de tus ojeras violeta…”, y Armando Moreno y Oscar la Roca . Para los tangueros fue el mejor sitio para escuchar “Melodía de Arrabal” de Carlos Gardel.
En el traganíquel del BAR DE DOÑA ROSA PÉREZ: contaba uno con una extensa gama de canciones: boleros y guarachas. Se escuchaba mucho la canción: “Qué pasará si tu me dejas, qué pasará si tú me olvidas, le he preguntado a las estrellas, a la luna y al mismo sol…” en la voz de Lydia Mendoza, titulada “Cataclismo” escuchada desde afuera.
Y del BAR DE DON RAÚL AVENDAÑO: su administrador, además la música guasca “y las rancheras. Como “Pero sigo siendo el rey” en la voz de José Alfredo Jiménez, este bar Funcionó en el sector de la “Mina”, luego se trasladó a la entrada de la “Lomita” donde se escuchaba guascas “ventiadas”.
Con la canción “Penas Amargas” en la voz de Nano Molina, que dice… “Que haré yo, sin tu amor en este mundo sin poderte borrar de mi memoria, solo te pido que de mi vida guarde entre tu pecho la callada historia…” se entraba al GRANERO MIXTO DE DON JOSÉ ABEL CARDONA: lugar de encuentro para mercar y tenía todo tipo de abarrotes Las personas se sentaban en las cajas de cerveza o en los bultos de maíz, fríjol y papa tomando sus cervecitas una a una mientras pedían la de sal. En el piano sonaron canciones como: Sombras Nada Más, Penumbras, en la voz de Sandro El Gitano, El Corbata Gastador, en la voz de Gildardo Montoya, Don Abel era de fácil trato, servicial, buen vecino y colaborador con los asuntos de la iglesia.
Y los bares de bares como el bar. “Rosas de la Tarde” y el bar “Casa Blanca”, que no se olvidaran y fue administrado por Augusto “Cusco” Arango. La gaseosa que más se tomaba en ese tiempo era la Kolcana y Carta Roja.
Foto N° 9. “Bar Rosas de la tarde”. De derecha a Iz quierda sentados vemos a: José María Rave, Argemiro “Miro” Osorio (de rallas), Carlos Rojas, — , Herrera, Builes.
Las salidas que hacíamos los muchachos de esa época o los paseos familiares; cuenta mi padre, se realizaban a pie por la carretera a Guarne y por terrenos surcados por senderitos y por trochas de olor salvaje, tierruca y bosque; se aprovechaban esos días de verano y el sol iluminando todo ese tapiz verde y natural; recorríamos esas mangas, esas pendientes y cuestas y sentíamos la frescura de los vientos, la generosa sombra de los árboles y la quebrada Rodas, nos ofrecía variedad de recodos, bebíamos de sus aguas frescas y escuchábamos su rumor y su alegría. Custodiando la quebrada estaban el Morro de Llanura, la Loma de los Álvarez, Llano Grande, El Plan de Los Chaverras; todos ellos de exquisita belleza y en las riveras no le faltaban sus veguitas. Se quedaba uno maravillado de la gran variedad de animales con los que nos topábamos en esas caminadas por la quebrada. Mis abuelos y mis padres recuerdo que decían: -“Vea, a usted mijito, no le tocó ver lo
Foto N° 10. Paseo de olla por la carretera Guarne. Vemos de derecha a izquierda: Rafael Zapata, Libia Velásquez, Delio Velásquez, Maruja Velásquez, Rita Castañeda.
Año: 1.949
que nos tocó ver a nosotros, el sinsonte, el turpial, el pájaro carpintero que por cierto lo escuchaba uno cuando picoteaba el árbol, habían tórtolas, la guacharaca que se parece a la gallina y su carne era deliciosa, el Martín Pescador, la ardilla, el armadillo, la guatinaja que su carne tiene el sabor parecido a la del cerdo, el gurre que lo cazaban para la cura de las personas asmáticas y entre las ramas veía uno impresionantes redes hechas por las arañas pa´atrapar insectos; en la quebrada abundaba el capitán, el corroncho, la anguilita, la sabaletilla por lo del río Medellín pero muy poca y pesca´itos pequeñitos, esto por aquí era lleno de pájaros, pájaros de toda la vida, azulejos, pinches, silgas, mayos que son más chillones que pa´que. Aquí a mi casa vienen todavía porque yo les pongo frutas, plátano, mango y agua dulce en la taza colocada en la horqueta del palo de naranjo y todos vienen a buscar su desayuno, ya en las noches escuchamos las chicharras, ranas con su sinfonía nocturna y los cocuyos con su alumbrar intermitente, también venían las garzas con su plumaje blanco a la orilla de la quebrada”.
Foto N° 11. Paseo a Cisneros en Carro de Escalera. Vemos a: Pedro Álvarez, Sara Torres, Toña Marín, Resfa Montoya entre otros.
Se programaban tambien paseos a varios lugares del municipio y del departamento, era muy popular la ida por ejemplo a Cisneros en tren.
Eran además frecuentes las salidas en familia o entre familias a mangas aledañas. Allí se hacían espectaculares sancochos y “algos” con la parva de la época, quesito, la arepa, el huevo revuelto y el famoso chocolate espeso a punto de “bolinillo” y si quería repetir pues se repetía.
Foto N° 12. Paseos familiares. Flia Velásquez y Fli a Arroyave.
En algunas ocasiones se fritaban chorizos y chicharrones que eran acompañados con arepa y mantequilla. Tanto de ida como de regreso se entonaban canciones populares. Las caminadas se hacían con mucha tranquilidad por no existir peligro alguno.
Para el Barrio Fontidueño, se podría decir sin riesgo a equivocarnos, sobre la importancia de la quebrada Gaspar de Rodas, así mismo sus caminos, por donde se cruzaron los viajeros, caminantes y muchos comerciantes, venidos del Norte, Nordeste de Antioquia y posteriormente de todas partes entre los años 1.915 y 1.950; los que se asentaron en esta región en gran parte por la belleza que ofrecía
ante sus ojos el gran paisaje natural que había y por las posibilidades para el progreso de las familias. Había toda clase de árboles como la salvia, Guacatillo, Guama, Guayacanes, Noros, Ceibas y cuando subía uno por la quebrada arriba, veíamos mucho Carbonero, Bambú y guaduales muy cerca de la quebrada y Naranjos y por las orillas habían palos de Mestizo, Chagualo, Balso, Orquídeas enraizadas en los árboles, Musgo y también Helecho, mucha Maleza, Flores y Rosas Silvestres, Plantas Ornamentales, era pues muy abundante la flora y hermosos eran los sembrados de Café y Maíz, las mangas extensas hacían ver el paisaje como un inmenso tapiz verde con los torrentes bellos, seductores y acristalados de la Quebrada Rodas y los yerbales que al ser mecidos por el viento parecían a lo lejos, el movimiento de grandes olas verdes. En pequeñas y grandes parcelas cultivaban: tomate, fríjol, maíz, plátano, caña de azúcar También árboles frutales como: naranjas, mangos, ciruelas y guayabas. Y forrajes para alimentar animales, se cultivaba la yuca, y todo tipo de plantas aromáticas y medicinales en las huertas caseras de las casas; las que servían de remedio en ocasiones de urgencia y enfermedad.
Y en muchos terrenos existieron algunos hatos de ganado lechero, como los de Don Joaquín Jaramillo, de los Barrientos y de los Santamaría. (Al otro lado del río Medellín). Y los Roldán (Don Francisco Roldán) a este lado del río Medellín. Para comprar la leche, se madrugaba al establo de la familia Roldán. En la mayoría de los casos de hacían “tratos” mensuales para asegurar el suministro del preciado (Líquido). Muchos años después, vendía la leche de a litro en litro y puerta a puerta por todo el barrio, el señor: Félix……quien en canecas apropiadas para este menester y a lomo de mula se conseguía el pan coger diario. A estos hatos
de ganado en muchas ocasiones cuando niños nos levantábamos a las cuatro de la mañana y con la caneca de 4 litros nos dirigíamos a estos establos a ver ordeñar las vacas y posteriormente a traer la leche a nuestras casas.
Mi abuelo materno, dice mi padre, tenía una casa finca aquí en el barrio y todo su tiempo lo dedicaba a las labores de la agricultura. El se llamaba Delio, y en medio de las plantaciones recordaba el río Medellín, como un río de aguas cristalinas, allí, ellos con varas de bambú, un hilo fabricado en forma artesanal y sujeto a éste un anzuelo hechizo, que cubrían con lombrices o mojojoy para luego tirarlo al río pescando sabaletas, truchas, capitanes y corronchos. Ocurría esto entre los años 1.915 y 1.930.
– “Por la desembocadura de la quebrada al río Medellín, se metían las sabaletas que seguían aguas arriba hasta cierto punto, eso si, un poco más pequeña hasta el año de 1.965”.
“Sobre la quebrada en ese entonces uno se iba a pescar y se traía 40 y 50 animales pa´la casa con que comerse unos frijoles o un arroz; pescábamos con anzuelo animales entre doce y quince centímetros, al capitán le llegué a sacar hasta de cuarto de libra y cuando las crecientes al desbordarse la quebrada, hasta los cogíamos con las manos”. Fue el comentario de Alberto.
A la orilla de la quebrada, existían árboles de gran altura donde anidaban gran variedad de pájaros, uno de estos era el martín Pescador, dicha ave se nutría y alimentaba de los pececitos que había entre las aguas y debajo del puente de “Los Loperas” y al bordo de la casa de “Los Paisanos”, desde la altura del techo de la casa o de la copa de algún árbol, emprendía su vuelo silencioso y muchas veces antes de atrapar el pececito, volaba en círculos alrededor del mismo, acercándose
poco a poco para luego en un instante darle a su cuerpo la inclinación aerodinámica y en picada se hundía bajo el agua dejando una leve estela por el contacto con el agua, saliendo después batiendo sus alas con fuerza retomando el vuelo y en su pico el preciado alimento y posándose en un árbol o en un techo, acomodaba el pececito a lo largo de su pico para luego engullirlo con avidez. Otras veces el Martín Pescador emprendía el vuelo desde lo alto y descendía paralelo a las aguas de la quebrada y con sus alas desplegadas y en pleno vuelo las hacía chapucear en cierto trayecto para asustar a los pececitos escondidos en las rocas por lo que éstos salían desconcertados y el Martín Pescador nuevamente en el aire y en forma sincronizada repetía una y otra vez su osada manera de pescar.
Sobre la Quebrada Gaspar de Rodas; se explotó lo que fue el aluvión de oro corrido y lo constituyen capas superficiales de materiales más o menos auríferas que sufrían allí una concentración, escapándose al lodo y guijarros más livianos, quedando en los lechos o cauces el oro y las piedras pesadas. “Las quebradas fueron generalmente ricas, y de ellas procedió casi todo el oro producido en Antioquia, desde la época prehistórica hasta hace unos 60 años; pero están prácticamente agotadas por las facilidades que presentan para ser explotadas”.
La Quebrada Gaspar de Rodas, no fue la excepción a esto, puesto que hubo una gran cantidad de denuncio de Minas que datan del siglo XVII hasta el año 1.950, fecha en la que quedaron unas que otras personas dedicadas al cateo de oro o mazamorreos como para no perder el hábito.
Foto N° 13. Cateo de Oro. Izquierda: Antonio Álvare z.
Derecha: Carlos Correa. Año: 1.960
En el año 1.799, el señor: – Miguel Arango M, denunciaba una mina en el Paraje Fontidueño, con número de título 549 y su calidad era aluvión y la titulación fue dada el 6 de Diciembre del mismo año y era de antiguo descubrimiento.
El 14 de Abril de 1.825, le titulaban al señor: Benito Santamaría, un denuncio de mina con número 1899 y de antiguo descubrimiento en el Paraje Fontidueño y su calidad era de veta, dicha mina la denunció como sigue: – “Deseando aplicarme al laboreo de las minas en beneficio propio…hago formal registro de una veta que tengo reconocida y cuyos linderos desde la quebrada del Palmar esta arriba de sus bocas a la cumbre, y subiendo por la banda del río hasta las bocas de la Quebrada Fontidueño esta arriba hasta la cumbre y desfilando por la sierra hasta la otra quebrada del Palmar cuyos linderos no abrazan inmensidad”.
En el título de fecha 27 de enero de 1.916 con número de expediente 12458 el señor: Aureliano Restrepo, denunciaba la mina de nombre: Santa Ana, de antiguo descubrimiento y su calidad era la veta, esta mina se denunció en el Paraje:
Quebrada Rodas y si alguien quería tener un derecho a título tenía que pagar cuatro pesos.
En el expediente 14169, encontré el nombre de una mina llamada “Cristales”, en el Paraje Machado de calidad veta de descubrimiento antiguo, adjudicada al señor: Baltasar Ángel y otros con número de título 333 de Diciembre 14 de 1.936, dicha mina se denunció en las fincas y terrenos de Antonio J Cano y de Ismael Correa y quedaba allá en el primer salto, mejor dicho a la altura del famoso Charco Negro y al lado derecho subiendo por la quebrada, esta mina era una cueva, un socavón de 1.800 metros tirando hacia el sur y el accionista mayor fue el señor: Marco Aurelio Betancur, quien fue inmensamente rico, éste le vende tres acciones a su hermano Francisco Tomás, el 9 de Mayo de 1.935. Al morir Marco Aurelio, sus propiedades pasaron a Bernardo, quien se hizo a su vez propietario de grandes extensiones de tierra en Fontidueño y cuando inició la venta de éstos por lotes, lo llamó el Barrio Londres por lo que la gente decía con frecuencia que era el barrio Londres de Bernardo Betancur, esto último según versión de Doña Gilma Correa y Carlos Correa.
En el barrio Fontidueño, sector de Mina y a la altura de la Quebrada Gaspar de Rodas, catearon mucho oro los señores: Antonio Zapata y Carlos Correa, este último vive todavía y me contaba: – “Antonio y Yo, fuimos los últimos cateadores, acampábamos entre cuatro y cinco días en puntos estratégicos de la Rodas, llevábamos un barretón, dos bateas y un almacafre, suficiente comida y abrigo, siempre sacábamos orito, mire aquí un poquito, y me mostraba unas “chispitas” de oro que se alcanzaban a ver por entre una especie de ceniza que escondía el oro, es lo que queda antes de verlo y se llama “Jagua”.
También había dos lugares sobre la Quebrada Gaspar de Rodas, donde las lavanderas utilizaban sus aguas para lavar la ropa, uno al frente de la Loma de
Foto N° 14. Lavanderas. Al fondo de blanco: Encarna ción Álvarez. Año: 1.940 Los Álvarez y el otro, entre el puente “Los Loperas” y una casa de propiedad de la Familia Gómez, en un espacio de 300 metros.
El señor: Rafael Zapata, comentaba: – “Vea, en 1.930, mi mamá lavó ropa ahí en la Loma de Los Álvarez, en la Quebrada Rodas, ella se llamó, Encarnación Álvarez y mi abuela, lavando juntas la ropa de la Casa de Menores y les pagaban por eso, y por un senderito bajábamos por esa Loma y llegábamos a la quebrada, usaban el jabón de barra cuadrada de color caoba, es que vea, el jabón de tierra servía pa´ lavar la ropa, la cabeza o pa´l caspero y pa´ uno bañarse”. En esos tiempos no había agua en ninguna casa y por eso se tenía que ir a lavar la ropa a la quebrada. “Se recuerda mucho a Doña Eva, a ella le decían la mamá de la quebrada porque tenía el charco más grande, llegaban entre ocho y diez lavanderas entre ellas: Doña Gabriela, Isabel, Tulia, Trina, María, Toña Marín, Lucila, Libia y usaban el jabón la “Jirafa” ”. Y Doña Elena me decía: – “Vea, yo llegué a lavar en la quebrada con agua de chumbimba, que la echábamos en un
balde y las masajeábamos para que soltara las cáscaras y se formaba la espuma que era como una especie de jabón y luego colocábamos la ropa más sucia de un día pa´ otro, pa´ estregarla y lavarla después con abundante agua. También me toco lavar con agua de “Lejía” que es la ceniza del fogón de leña, dicha ceniza la cogíamos y la echábamos en agua, la sacudíamos, luego la colábamos y se cernía, para que quedara la ceniza en polvito, todo esto junto con los carbones, los separábamos quedando el agua de “Lejía” luego uno echaba la ropa; yo recuerdo la “Lejía” porque mi mamá le lavaba los delantales llenos de sangre, al carnicero Antonio Arango, dichos delantales se dejaban de un día pa´ otro en la “Lejía” por lo que la mancha de sangre se soltaba y quedaban blancos”.
Algunas familias en el sector de “La Lomita” comentaba Carlos Correa, “Utilizaron por mucho tiempo la planta llamada “Jaboncillo” que machacaban con agua dentro de un plato, luego colocaban la ropa especialmente la blanca, de un día pa´ otro, luego la juagaban con abundante agua, quitando así toda la mugre; en la quebrada a veces se presentaban discusiones y peleas entre las lavanderas pero sin consecuencias graves y de que lamentar”.
Posteriormente entre los años 1.964 y 1.968 se construyó el Acueducto Comunal, distribuyendo el agua por redes domiciliarias a unas 500 viviendas que la utiliza actualmente y cuya administración y mantenimiento se hace por la Acción Comunal de Fontidueño.
En ésa época de infancia, de escuela y juventud, la quebrada Rodas era el punto de encuentro de un grupo de amigos más exactamente en la casa de “Los Paisanos” la cual existe todavía. Desde allí iniciábamos el recorrido de esa linda topografía y entre charco y charco y resbalones en la quebrada la pasábamos todo
el día. Luego regresábamos a nuestras casas con las Guamas, Pomas, Mangos, Naranjas, Lulos y otra gran variedad de frutas las que llevábamos en nuestras camisas porque le hacíamos un nudo con las puntas de la parte de abajo y apretándolas contra nuestros cuerpos y allí las cargábamos sin dificultad. Esa finca de “Los Osorio” si que nos dio frutas y que deliciosas que eran.
Las costumbres de esa época fuera de pasear por la quebrada, si que eran buenas, eran inolvidables a las 6 de la tarde, hora en que la familia se recogía en la casa. A rezar el Santo Rosario, luego, se tomaba la merienda después a dormir para madrugar al otro día. Pero antes los abuelos o nuestros padres contaban cuentos e historias, ya acostados en la cama y todos los oíamos.
Las mujeres se vestían con fundas hasta los pies, con blusa de manga larga, a la hora de hacer oficio se colocaban un pañuelo en la cabeza, la pilada del maíz era desde tempranas horas, para hacer las arepas, machacaban el maíz y lo hacían, cogiendo una piedra que se adaptaba a la mano, a esta le decían (la mano de piedra) que golpeaba a otra más grande, moliendo el maíz. Las viviendas se mantenían muy bien aseadas, eran grandes y espaciosas con florido y aromático jardín. Los hombres usaban pantalón corto hasta los 21 años, después de pasar esta edad, cambiaban por pantalón largo y pantaloncillo largo, las damas se vestían de manera elegante y al estilo de la época y de la moda y sus peinados las hacían ver sencillamente bellas. Los niños jugaban con bolas de cristal la chumbimba al arroyuelo, al trompo y perinola y las mujeres a las muñecas.
Y la elevada de las cometas en la época de vientos era obligatoria.
Foto N° 15. Peinados de la época. Vemos a: Olga Cor rea. Año: 1.960
Los mayores de edad hacían los contratos y negocios de palabra cosa que se cumplía a cabalidad. No existían papeleos de ninguna clase, pues la palabra de hombre se empeñaba hasta cumplir el pago de la deuda adquirida con otro hombre.
La gente era muy creyente y de religión católica. Asistían con mucho fervor a la Semana Santa y asistían a todas las procesiones. Se hacían celebraciones especiales en el mes de Mayo y se rezaba en familia los “mil jesuses”.
“Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas, me dejó una chiva, una mula vieja, una yegua flaca y una suegra buena…” canción como prologo de aquellos diciembres que nunca volverán. En el mes de Diciembre, se hacían bailes y comidas especiales. El sector se inundaba de gente y no faltaba la natilla, los buñuelos, las hojuelas y los manjares. Dichos alimentos se les enviaba a los familiares y se pasaba a los vecinos. El estren era obligatorio de pies a cabeza, así como el “traído del niño Dios”. Que cuando a uno no le traía, escuchábamos con tristeza la canción:”Mamá, donde están los juguetes, mamá, el niño no me trajo, será que tú hiciste algo malo…”. Se tiraban los globos de variada forma, estilos y colores. Estos se hacían en los patios de las casas, los viejos les
enseñaban a los más jóvenes a hacerlos y estos aprendían muy fácil, el día del prendimiento de las velitas, se alumbraba los frentes de las casas con velas y faroles, tambien de variados estilos, colores, formas y tamaños colgando en cuerdas suspendidas.
“Y las parrandas decembrinas se hacían con chicharrón a bordo, no paraban de sonar las grabaciones en disco de 45 y 78 revoluciones, las orquestas de moda como Los Corraleros del Majagual, Los Hispanos, Lucho Bermúdez y Guillermo Buitrago y Gildardo Montoya. Se bailaba que daba miedo. Los discos eran colocados en vitrolas o pianolas de manivela en muchas de las casas. En ninguna de ellas faltaba el pesebre y la novena al Niño Dios, donde se cantaban los villancicos”. “Los pastores de Belén vienen a adorar al niño, la Virgen y San José, los reciben con cariño…” También se escuchaban los villancicos por la emisora radial “La Voz de Las Américas”. Para hacer una conquista los jóvenes, se ponían la mejor pinta para causar buena impresión ya que tenían que pedir la “arrimada” a los papás y también para poder visitar con regularidad a la muchacha.
Foto N° 16. Matrimonio de Aníbal Arango y Maruja Ve lásquez: año: 1.950
Estas visitas se hacían en presencia de uno o de los dos padres de la enamorada. No faltaban los dulces, chocolatinas o chicles, la mejor naranja, manzana o el mejor mango; que luego se repartían entre todos al salir el novio de la visita. Algunos noviazgos duraban mucho tiempo, otros no duraban tanto. A la hora de resolver la situación afectiva se tenía que pedir la mano de la novia, o sea, contar con la complacencia y la bendición de los padres para poder contraer matrimonio que se hacía eso sí de una forma muy elegante y con los mejores vestidos de la época en moda. El fotógrafo era Don Rafael, del cual no recordamos su apellido.
Entre los años 1.914 y 1.915 se construyó en Fontidueño la “Escuela de Trabajo San José”, o la “casa de menores”: Cuyos objetivos eran: la regeneración moral y la modificación de las costumbres; para ello, contaba con los talleres de herrería, carpintería, tipografía y telares para la fabricación de costales. Tenían el periódico “El Estímulo”, que circuló entre 1.917 y 1.919. El padre Tomás Cadavid Restrepo, fue su primer pedagogo e introdujo reformas Psicopedagógicas.
En el año 1.922 del mes de junio y según el Acuerdo No. 23, llega el suministro de energía eléctrica a la casa de menores (Acuerdos = C – 3 1.913 – 1.922). “Siendo Gobernador de Antioquia, el Doctor Dionisio Arango Ferrer y ante el Delegado General en Colombia de los R.R.P.P. capuchinos, el Misionero Reverendo Padre, Fray José Pérez de Alba y Lara y el Director de la “Casa de Menores y Escuela de Trabajo San José” el Reverendo Padre, Fraile Cándido Lizarraga Fernández de Arcaya, se bendijo y colocó la primera piedra de la capilla, el día 2 de enero de 1.953. En fe de lo cual se extiende la presente Acta, que firman las autoridades citadas, otras personalidades asistentes y el Arquitecto, Luís Alberto Villegas Moreno autor del Proyecto”. En dicha
Foto N° 17. Bendición y colocación primera piedra E . T. San José.
Ceremonia, el Secretario de Gobierno le señala como objetivo a la institución “hacer de estos jóvenes, ciudadanos del cielo y de la patria”.
Foto N° 18. Firma construcción de la E. T. San José . Año: 1.953
La Ceiba que adorna la entrada a la Escuela de Trabajo San José fue sembrada en 1919 por dichos jóvenes.
La Escuela de Trabajo San José, también se sirvió de las aguas de la Quebrada Gaspar de Rodas, construyendo un acueducto propio tomado desde una
bocatoma a unos seis kilómetros de dicha escuela de Trabajo y cuya tubería cruzaba por las propiedades de varios habitantes y finqueros. La tubería y la bocatoma produjeron varios problemas según la investigación realizada. Entre los cuales resumiré algunos: “Luis E Toro, mayor de edad y vecino, compareció el 23 – V de 1.923 y examinado de conformidad bajo juramento expresó: hace dos meses y medio precisamente trabajo en la Casa de Menores en calidad de empleado…) (…Y durante este espacio de tiempo, he sido comisionado varias veces por el señor director de la Casa de menores, para ir a echar el agua de que allí se hacen uso, por el motivo de ser quitada sin deberse…) (…Me he trasladado a la toma del agua y he hallado unas veces que esta ha sido desviada de su cauce un poco más arriba de la carretera que conduce a Medellín, con el fin de, al parecer de usarla en algunas de las casas del barrio Fontidueño; y atrás en una manga que queda frente a la citada Casa de Menores, con el objeto según me informaron unos peones cuyos nombres y apellidos ignoro, de que bebieron los animales que en tal finca se empotreran, he oído decir que la finca en mención es de propiedad del señor; Manuel Arango, por lo cual considero que al quitar el agua es la misma persona que en este último punto recibe beneficio con aquello”.
Así mismo ocurrió otro caso que me llamó la atención y es con el señor: “Juan Celis, mayor de edad, (…a 23 de Mayo de 1.923 bajo juramento expuso…) (…Hace más o menos once meses que vengo prestando servicios como Policía Maestro en la Casa de Menores…) (…Y durante este tiempo he podido observar que el agua de que se hace uso en dicho establecimiento para los menesteres domésticos, falta con mucha frecuencia. Cada vez que esto ha sucedido se han
mandado empleados de la Casa, con el fin de averiguar el motivo y han hallado que en la toma de dicha quebrada en terrenos de propiedad según creo del señor: Manuel Arango, ha sido desviada de su cauce y destinada al laboreo de una mina de oro corrido, también del mentado Arango…) (…hace tres meses; y por haber faltado en la Casa aludida, el agua de que se habla, fui personalmente a la toma en asocio de dos menores, y hallé que por medio de una tupía se impedía que aquella corriera para la Casa y así para un depósito o tanque del señor Arango, para elaborar con ella la mina de su propiedad que ya he citado. Hice quitar la tupía referida y cuando ya volvía en dirección a la casa de menores, me encontré en el camino con el señor Arango, quien iba para la mina, quien me manifestó que la Casa de Menores, tenía derecho a tomar del agua mencionada, solo cuatro pajas y que a pesar de esto hacía uso de mayor cantidad con perjuicio suyo, y que por tal motivo él se veía obligado con frecuencia a hacerla disminuir para poder atender a los trabajos de su mina; que varias veces había ofrecido a la gobernación de Antioquia venderle cuatro o cinco pajas más, en buenas condiciones, y que no había querido entrar en negocios con él…) (…es bien sabido que sólo él la utiliza en el laboreo de su mina…) Firma: Manuel de J Martínez (Inspector).
Después de hacer las investigaciones del caso; en la inspectoría de Fontidueño en el mes de Junio de 1.923 y vistos por oficio Nro. 212 de fecha 9 de Mayo de 1.923 y toda la investigación llevada a cabo, dice…nada absolutamente nada se ha comprobado, pues todos ellos declaran por referencias y no por conocimiento personal y directo y estando agotada ya la investigación, es el caso ponerle
término…) (…resuelve, sobreséase en este informativo y archívese estas diligencias). Firma: M. José Jaramillo y Gabriel J Ortiz (Secretario).
La vida religiosa, la educación y la Inspección de Policía, también están muy ligadas a la Quebrada Rodas, “La vida religiosa se inicia en el siglo XVIII, cuando hubo en Hato viejo varias capillas. Una en Fontidueño. En el año de 1771, la Parroquia de Medellín se quejó por la proliferación de Capillas, por que los diezmos se quedaban en ellas y por que carecían de higiene, ornamentos y distancia; por ello la administración real ordeno recoger todos los títulos de Viceparroquias. Dicha orden se haya en la real cédula firmada por el Obispo de Popayán en 1.770. El día 8 de agosto del mismo año, la recibe el señor Doctor Juan Salvador de Villa en Medellín quien le da cumplimiento”.
Fue la primera Viceparroquia, “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE GUADALUPE; Obtuvo su título del Señor Obispo Doctor Don Jerónimo Antonio Obregón, el 25 de noviembre de 1.761. La construyó el maestro de campo Don Miguel de Montoya en tiempo de la colonia. Esta Viceparroquia se dejó algún tiempo al cuidado de los señores José María Montoya, Manuel Metaute e Ignacio Arango. Pero después de una visita y debido al mal estado en que se encontraba, fue demolida por orden del Obispo Valderrama y Bustamante”.
Luego la CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VIRGEN DEL CARMEN; Ya
para el año de 1.933, donde los pobladores se dieron a la tarea de construir esta nueva capilla, dedicada como su nombre lo indica a Nuestra Señora de la Virgen del Carmen. Lo que se hizo a través de la “Sociedad Unión y Fraternidad de Fontidueño”.
Foto N° 19. Frontis Capilla Ntra Señora del Carmen. Año: 1.933
Los terrenos para su construcción fueron donados por los hermanos David y Antonio Arango, reconocidos por su solvencia económica y de extensos terrenos. Su construcción fue lenta por falta de recursos de los habitantes.
El día 6 de mayo de 1.937, se congregaron los vecinos del corregimiento en el terreno que hoy ocupa la actual parroquia; para celebrar una Misa Campal oficiada por el ilustrísimo canónigo Don Félix Mejía P., y ese mismo día se colocó la primera piedra, la que fue bendecida por un sacerdote enviado de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Bello. La construcción se le encargó al Ingeniero Italiano Albano Germanetti. Se celebraba la Santa Misa en Latín, los días domingos y festivos. Dicho Canónico, donó las campanas y colaboró con materiales para el inicio de la obra.
La capilla se terminó en 1.937, gracias a los convites y “cantarillas”. Su techo costó doscientos seis pesos con cuarenta y cinco centavos.
En noviembre 28 de 1.953, se realizó una procesión con la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. La imagen fue donada por la Señorita Fanny Ramírez. El 25 de julio de 1.954 se organizó un convite, y sus fondos se destinaron en la construcción del coro. En el año 1.958, los restantes días del mes los fieles acudían a la Santa Misa a la Escuela de Trabajo San José junto a los internos.
Foto N° 20. Frontis Parroquia san Eduardo rey. Año: 1.961
En 1.961 el coro de voces fue conformado por Rosita Alvarez, Luz Guzmán y algunos miembros de la familia Montoya; las acompañaba en el órgano Don Jesús Rúa. Organizaban la Iglesia las Señoritas Carmenza y Rosmira Peña. El 2 de marzo de 1.961, la capilla Nuestra Señora de la Virgen del Carmen, se eleva a la categoría de Parroquia por el Obispo de Medellín Tulio Botero Salazar. Cambia su nombre por el de San Eduardo Rey; nombre que conserva en la actualidad.
Nuestra PARROQUIA DE SAN EDUARDO REY: El primer párroco fue el Padre Julio Vélez Ochoa. Quien construye la primera casa cural, el teatro parroquial y compra un carro, una camioneta de marca Chevrolet, modelo 1.954, conducida…,
Foto N° 21. Niñas y Niños del Coro. Año: 1.961
por Don Bernardo el “loco” Hernández. Las obras se construían a punta de empanadas, festivales de San Isidro, cenas bailables y remates de todo tipo de artículos y animales. El órgano de la iglesia lo tocaba de manera magistral un obrero del municipio de Bello llamado: Jesús Rúa, que interpretaba música religiosa y Sacra, además las marchas nupciales. Las cantarillas dejaban muchas ganancias, que consistían en la rifa en dinero, de objetos y de animales (gallinas, terneros o cerdos) que jugaban por la lotería de Medellín.
Pasaron muchos acólitos como: Saulo Guzmán, Guillermo Hincapié, Argiro Vásquez, Gustavo Guzmán y Mario Londoño entre otros.
Las IMÁGENES RELIGIOSAS; Jesús Nazareno, de talla Quiteña, fue traída en 1.960 a Fontidueño.
La imagen de María Auxiliadora y del patrón de la parroquia San Eduardo Rey. Y en sus ventanales, la figura de bellos vitrales que simbolizan cada una de las estaciones. Las imágenes de Nuestra Señora del Rosario de Guadalupe y de
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá pasaron a la capilla de Hato Viejo en 1.660; época de los primeros curatos del Valle de Aburrá, junto con algunas alhajas, según el protocolo de escribanos 1732 folio 15.
Foto N° 22. Documento de escribanos.
El desplazamiento para ir a estudiar se hacía en esa época a pie y con los pies descalzos y en condiciones extremas a punta de “Cabo de Vela”. Para la educación de los parroquianos en el territorio; el primer maestro en Fontidueño fue: Siríaco Zuleta y funcionó por primera vez como escuela mixta, en su casa por el año de 1.894. Luego Doña Elvira Mena; quien desarrolla programas oficiales y los supervisaba el señor: Alejo Pimienta.
Posteriormente, Crispiniana Arango; discípula de la anterior, en el sitio “La Lomita” es maestra de una escuela de carácter rural, y alternando esta actividad en su propia escuela que funcionaba en su casa; la que pasa a ser oficial dependiendo de Copacabana, llamada La Trinidad y ubicada en la parte de atrás de la empresa Curtimbres. Doña Crispiniana, educó por los años 1.921 – 1.922 al
Señor Canónigo Manuel J. Betancur Campuzano.
En 1.922 había una escuela, que funcionaba en el corredor de una casa cuyo propietario se llamaba: Don David Arango, de muy buenos fondos económicos, la maestra era: Elena Gallego y estudiaban niños en la mañana y niñas en la tarde. Funciono como escuela hasta que dicha casa pasó a ser por mucho tiempo, la casa cural hoy es propiedad del Señor Joaquín Betancur.
Posteriormente en el año 1.923, el Concejo de Bello, ordena la compra de un local para el funcionamiento de una escuela rural alternada en Fontidueño. Mientras tanto los herederos del Señor Manuel Arango, le arriendan el local al Municipio. En enero 31 de 1.924 el Concejo Municipal mediante el acuerdo 22 celebra un contrato entre el personero Don Manuel Jaramillo y Don David Arango. En al artículo primero de dicho contrato el Señor David Arango entrega en arriendo dos locales de tapia y teja de barro de su propiedad para el funcionamiento de la escuela de niños y de niñas. El arrendamiento fue fijado en ocho pesos mensuales. Los herederos del Señor Manuel Arango, le venden la propiedad al Señor Francisco Gallego, quien era el veterinario de la casa de menores y hermano de la maestra; Elena Gallego, y por petición de esta vende la propiedad al Municipio de Bello.
Posteriormente fue llamada escuela Urbana de Varones Machado y su primera directora fue la maestra Elena Gallego, que en muchas ocasiones la reemplazaba el Señor Fernando Prieto, reemplazada luego por Doña Hortensia Villegas. De la escuela de niños, salían los alumnos (as) de cuarto y quinto de primaria para una complementación a la Escuela de la Trinidad, donde era directora la maestra María Díaz. La escuela era una casa grande como grandes salones; sus portones
inmensos y de la mejor madera y el piso era de esa baldosa cuadrada hecha con los mismos materiales que hacían los adobes en esa época.
En 1.956, fue director el maestro Gustavo Trujillo y luego a Don Graciliano Villegas.
Siendo director Don Graciliano Villegas, Se inicia la construcción de la nueva escuela. Don Graciliano se recuerda, porque nos cogía de las orejas cuando hacíamos algunas pequeñas y grandes travesuras. Mientras se terminaba su construcción, se dividió a los alumnos; unos se trasladaron a una casa vieja, ya no existe y es donde hoy funciona la Fábrica I.P.B. y los otros, a la casa del maestro Miguel Ángel Díaz. Para recibir clase nos sentábamos en banquitas o adobes.
Terminada la nueva escuela; construida en el gobierno del Presidente Jhon F. Kennedy en el programa “Alianza para el Progreso”, llamada Escuela Urbana de Varones Fontidueño, Se recuerda con gratamente el nombre de algunos profesores como Roberto Alvarez, Miguel Ángel Díaz, Omar Botero y Ligia Arango, quienes enseñaron a sumar, restar, multiplicar, dividir, leer y a escribir a muchísimos niños. Las varas de premio, los disfraces de judío y de enano, no faltaban en el día de los niños; y aquellos sancochos abundantes y carnudos que nos hacían.
Y EN LA ESCUELA DE NIÑAS: Por el año 1.923 en adelante, la maestra Elena Gallego y buscando la enseñanza solo para niñas, en una de las casas de Don Abrahán Moreno, formó el grupo de niñas dedicándose a su profesión.
“El 9 de julio de 1.923 mediante el Acuerdo No. 31, el Concejo Municipal aprobó la compra de un terreno de veinticinco varas de frente por cuarenta y cuatro de centro, ubicado en el corregimiento de Fontidueño para la construcción de la
escuela rural por un valor de trescientos pesos. Dicho acuerdo se hizo entre el personero y los señores Manuel Arango, Abraham Moreno y Marco Aurelio Betancur. Fueron testigos de la compraventa los Señores Luís Enrique Tobón y José María Giraldo. El mismo contrato, incluía una “paja” de agua de doce líneas de diámetro para tomarlo de los sobrantes de la quebrada Rodas”.
“En noviembre 30 de 1.924, la maestra directora se llamó Josefina Vahos B. y según el Acuerdo 43 del 5 de noviembre de 1.925 se adiciona una partida para seguir la construcción, suspendida por falta de fondos”.
“En junio de 1.926, la directora de la escuela rural de niñas Fontidueño era la maestra Graciela Isaza, con la maestra Elena Gallego M. En esta fecha se inicia la construcción de un acueducto para la escuela. El oficial encargado era Gregorio Restrepo, peón: Ananias Montoya. En 1.927, enseño la maestra Oliva Mora”, según los documentos encontrados en el tomo I de 1.944 documentos varios y documentos de estadística 1.945 – 1.954 y oficios recibidos 1.946 – 1.948 en el archivo histórico del Municipio de Bello. Ya en 1.940 se construía la Escuela de Niñas y toma como nombre “Escuela Urbana de Niñas Machado” que a la vez funcionaría como inspección local de policía y se da inicio a los grupos: primero y segundo, en el año 1.959. Siendo directora: Teresa Morales, la cual con un grupo de alumnas sembraron las dos palmas que permanecen hoy al frente de la escuela.
“Las ventanas y el portón los hizo el Señor Zacarías Beltrán por 270 pesos según consta en el Acuerdo 36 de 1.940 y desde 1.950 funciona de manera independiente la escuela de la inspección de policía”, después llegó como
directora Doña Georgina Rojas, completando así la educación primaria con cinco grupos de primero a quinto de primaria.
ESCUELA NOCTURNA FONTIDUEÑO: Ley cuarta de 1.913 acuerda: Artículo primero: crease una escuela nocturna en el corregimiento de Fontidueño.
Artículo segundo: la escuela que trata el artículo anterior, funcionará en el local de la escuela de niños de ese corregimiento. Dicho acuerdo fue aprobado en dos debates, siendo el Alcalde, el Señor Don José María Arbelaez.7.
Con el paso del tiempo, las nuevas reformas en educación, hicieron desaparecer muchas de las buenas instituciones en el corregimiento de Fontidueño, quedando la Escuela Urbana de Varones Fontidueño y La Escuela Urbana de Niñas Machado.
En estas instituciones se terminaba la primaria y luego se tenía que rebuscar un puesto en Copacabana, Bello y los más pudientes en Medellín.
Mucho más acá, surge la necesidad de un colegio y fue así como en el año 1.992, se inicia el proceso de licitación de un colegio que se llamaría “Liceo Fontidueño Jaime Arango Rojas” y fue construido como contraprestación del Relleno Sanitario Curva de Rodas a solicitud de todos los habitantes del sector.
- Acuerdo No. 20 de marzo 2 de 1.939. Concejo Municipal.
Foto N° 23. Documento Licitación Liceo Fontidueño. Año: 1.992.
Dicho Liceo, fue aprobado según la resolución número 14053 del 26 de septiembre de 2.002, y según el acuerdo Municipal número 004 del 27 de enero de 1.994. La resolución Departamental 000086 del 17 de febrero de 1.995, aprueba por 1.994 a 1.997 los estudios correspondientes a los grados 6 – 7 – 8 –9 del ciclo de Educación Básica Secundaria y a partir del 16 de abril de 1.996 se crean los grados 10 y 11.
Por resolución Municipal 715 del 11 de octubre de 2.000, articula el centro oficial de adultos Fontidueño como jornada nocturna del Liceo.
Pero ya en el año 2.002 por resolución número 15180 del 30 de octubre de 2.002 y entre otros considerandos: En cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 9° de la Ley 715 de 2.001, y, 138°de la Ley 115 de 1. 994, las autoridades educativas territoriales, velarán para que bajo una sola administración de la institución educativa y/o centro educativo, se ofrezcan los niveles de preescolar, básica y media. “por lo cual se fusionan unos establecimientos educativos, se clausuran
otros, se asignan en custodia para administrar libros reglamentarios, archivos, bienes, enseres; denominados: Liceo Fontidueño Jaime Arango Rojas, La escuela Urbana Fontidueño y la escuela Urbana Machado, que vienen funcionando amparados en las siguientes normas:
Liceo Fontidueño Jaime Arango Rojas, creado mediante acuerdo Municipal N° 004 del 27 de enero de 1.994. la escuela urbana Fontidueño, creado mediante ordenanza N° 21 del 28 de noviembre de 1.959 y la E scuela Urbana Machado, creado mediante ordenanza N° 21 del 28 de noviembre de 1.959 y por lo expuesto anteriormente el Liceo Fontidueño Jaime Arango rojas, la escuela Urbana Machado, la escuela Urbana Fontidueño, constituyendo una sola institución educativa que en adelante se denominará Institución Educativa Fontidueño Jaime Arango Rojas y autoriza para que en la misma se imparta educación formal en los niveles preescolar, educación básica, secundaria y el nivel de educación media; se fusionan en una sola. Ya han salido muy buenas promociones de bachillerato.
Foto N° 24. Institución Educativa Fontidueño J. A. R. Año: 1.995 Gracias a “Catapún” y “El Chorlo” famosos malandrines de estas tierras y por motivos de Ley, en la INSPECCIÓN DE POLICÍA: A partir de 1.913 se nombraron en el paraje de Fontidueño comisarios auxiliares para conservar las buenas
costumbres. En 1.917, al ser elevado Fontidueño a la categoría de corregimiento se nombró como inspector de policía al Señor Luís María Agudelo, De esta manera la administración de Bello daba cumplimiento a lo dispuesto en la ordenanza número 50 de 1.919, que en el artículo 133, ordinal 27 consagraba que “es obligatorio para los municipios el pago de un agente de policía para la vigilancia de los niños de las escuelas”.
El inspector encarcelaba a las personas en esa época por: el uso indebido de las aguas de la quebrada Rodas, por la invasión de gallinas u otros animales a los solares vecinos, por practicar juegos prohibidos, por ofender de palabra a otras personas por embriaguez, por hacer al aire libre disparos con arma de fuego. Si el delito no daba para arresto, se colocaba una multa entre 5 y 10 pesos, además oficios en obras públicas.
A este respecto, cuentan los Señores Rafael Zapata, Germán Torres y José María Rave, que la inspección funcionaba al mismo tiempo como cárcel y que a los “malandrines” de aquel entonces los sujetaban con cepos, que a su vez se anclaban en el piso. Recuerdan que los ladrones más famosos fueron Calzones, Riverita y Confite; estos les robaban a los ricos para darles a los pobres. La… Inspección estaba ubicada en el callejón donde hoy se encuentra la casa cuya dirección es Avenida 32 No. 44 – 53.
La consolidación de una inspección de policía para Fontidueño, está contenidos en el libro C-3, folio 361. Consultado dicho texto aparece el Acuerdo 21 del 29 de mayo de 1.923 mediante el cual se crea la Inspección de Fontidueño. Artículo Primero “Crease nuevamente en el corregimiento de Fontidueño en esta jurisdicción, servido por un corregidor, un secretario y un agente de policía, el cual empezará a funcionar el próximo primero de junio. Parágrafo: el archivo, denuncias civiles, penales etc., se llevarán desde el mismo día que comience a funcionar el corregimiento. Artículo segundo: Los sueldos del inspector y secretario serán de 15 pesos oro y 10 pesos oro respectivamente. Dicho Acuerdo fue recibido en la Secretaría de Gobierno, el día 6 de junio de 1.923 como sigue: Gobernación de Antioquia, Secretaría de Gobierno, sección primera, Medellín 8 de junio de 1.923”. Aprueban el Acuerdo No. 21 el día 27 de mayo de 1.923, del Distrito de Bello. Firma: Ricardo Jiménez Jaramillo, Secretario de Gobierno. Y el primero de octubre de 1.924, envían varios empleados para la inspección entre ellos a Abraham de J. Espinal como inspector y a los Señores Julio C. Velásquez y Pedro P. Gutiérrez, ambos como secretarios y al Señor José Arismendi como agente de policía. La inspección funcionó en un local del Señor David Arango, y el Municipio de Bello pagaba un arriendo de 12 pesos mensuales. En 1.930, el Inspector aún era Abrahán de J. Espinal, este es reemplazado por el Arcesio “La Yegüita” Escobar, funcionando la Inspección en otro local; hoy demarcado con el número 31 – 57 de propiedad del Señor Germán Torres. En el año 1.935. Actuaba como corregidor el Señor José María Lotero, y los agentes Zacarías Beltrán y Don Abel García, posteriormente, fue trasladado a un local donde funciona actualmente la Fábrica de Impermeabilizantes I.P.B. Construido el local y alternado como inspección, despachó el Señor Martín Cadavid (1.947) y para 1.948 el Señor Bernardo Jaramillo, acompañado por el agente de policía Libardo Antonio C. Pérez. A este inspector lo sucedió el Señor Mario Uribe. En 1.950 la inspección empezó a funcionar separadamente de la escuela de niñas, en el local identificado con el número 43A – 32 donde actualmente funciona. Actuaron como inspectores
los Señores Francisco Eladio Correa M., en 1.954. El Señor Rodrigo Correa, desde el 27 de junio de 1.955, en reemplazo del Señor Bernardo Osorio.
LOS ORGANISMOS COMUNITARIOS: En el año 1.932, en el Acuerdo No. 3 de enero 19, se crea la Junta de Fomento en nuestro corregimiento. Artículo 1°: decía “crease una Junta de Fomento, formado por el inspector de policía y por dos miembros que tendrán primero y segundo suplente, integrados por vecinos sobresalientes y progresistas. Artículo 2°: se cre a para propender el progreso del corregimiento, trabajar por el adelanto moral intelectual, y material como además cuidar el alumbrado público de la fracción. Firma: El Alcalde Santiago Upegui G. En febrero 13 de 1939, un grupo de ilustres parroquianos como: Joaquín Jaramillo,
Luís Botero, Jorge Hernández, Alberto Mejía y Luciano Santamaría, hicieron la primera petición al Honorable Concejo de Bello sobre alumbrado público para todo el corregimiento.
En 1.961, Samuel Toro y Marcos Pilioneta, inician las gestiones con el fin de fundar la primera junta, surgiendo el proyecto del acueducto. En 1.968 la junta fue dinámica y con deseos del acueducto, si se tiene en cuenta, que el agua para el consumo humano provenía de la quebrada Rodas. Fue su presidente Don Ocaris Arango Restrepo.
La construcción del tanque para el acueducto se logró por iniciativa de su presidente, el Municipio de Bello y la Nación. El Municipio aportó la parte técnica, auxilios con dinero tubería y materiales de playa, bajo la dirección del Ingeniero Dagoberto Osorio.
Las gentes del paraje, se servían de las aguas de la quebrada Rodas y versión del Señor Rafael Zapata, “consistía en hacer una zanja o caño por donde se hacia
correr el agua, la que llegaba a un pozo de pocas dimensiones, dicha agua se rebosaba, derramando el precioso líquido a unas tuberías de barro que separadamente llevaban el vital líquido a cada una de las casas, entre ellas la de mi propiedad y recuerdo también a otras 8 ó 10 casas, además de la Escuela de Niñas, las personas que no tenían este servicio, recogían el agua en ollas de barro o aluminio para llevarlas a sus viviendas. Dicho pozo estaba ubicado en una manga en el sector de La Mina, llamado hoy La Vecindad”. Fue inaugurado el 21 de enero de 1.968 a un costo de 530.000 pesos y las deudas con las entidades oficiales se acabaron de cancelar en 1.972. Instaladas las redes domiciliarias se construyó la planta de cloración y el alcantarillado con un costo de 400 mil pesos. El primer tesorero de la Junta Administrativa del Acueducto, fue el Señor Marco Tulio Velásquez, persona ampliamente conocida en el barrio por sus dotes de liderazgo y calidad humana. Fueron fontaneros: Neptalí Cano, Carlos Muñoz e Iván Rúa; este último se desempeño también como dinamitero.
En el mes de abril del año 1.933, se organizan: Hernán Arango, Pedro Pablo Correa, Germán Montoya, Germán Moreno A., José Zapata, Rafael Zapata, Moisés Arango quien fue su tesorero, Aurelio Zapata, Arnulfo Tobón, para hablar de las condiciones de Asistencia que eran muy precarias en todo el sector, la gente se enfermaba con mucha frecuencia del terrible Paludismo y muchos morían por esta causa. Había mucho Chinche y se caminaba con los pies descalzos, se sufría por las niguas incrustadas en sus pies, los cuales se infectaban y fuertes dolores causaban. Imperaban además los fuertes dolores estomacales.
Surge entonces la idea de la “Unión y Fraternidad por Fontidueño”, que contó con más de 60 miembros, buenos fondos de reserva, sede propia, un mausoleo en el
Municipio de Copacabana con 12 bóvedas y varias acciones en empresas industriales, como Fabricato y Siderúrgica de Medellín S.A.
Se le reconocía a cada uno de sus miembros auxilios en drogas y médicos, ayudas por concepto de incapacidad para el trabajo por 3 meses consecutivos, le costeaba en caso de entierro de los padres, esposas, hijos y hermanos de los asociados y ayudas en donaciones de mercados. Por el año 1.956, dejó de funcionar.
Administran la “SOCIEDAD NATILLERA ENTERRADORA SAN EDUARDO REY“, sus fundadores señores: Pastor Zapata G. presidente, que era dueño de una carpintería especializada en todo tipo de muebles y cofres. Luís Toro H. vicepresidente, que era dueño de un automóvil marca chevrolet de lujo, Raúl Buitrago, fiscal, que era dueño de una fabrica de calzado, Delio Velásquez M. tesorero, que era empleado de la entidad Instituto Colombiano Agropecuario ICA y jugador del Deportivo Fontidueño, Rubén Peña T. Notificador, que trabajaba en el Colombiano, Miguel Ángel Díaz G. secretario, que era el maestro, además del Señor Sixto Velásquez.
Su nombre se le dio en homenaje al Santo San Eduardo Rey, nombre que lleva nuestra parroquia. Y gracias al Señor: Delio Velásquez M. obtuve el acta de fundación que dice: “En el corregimiento de Fontidueño (Municipio de Bello) a los quince días del mes de enero de 1.967, se reunió un grupo de ciudadanos en la residencia del Señor: Miguel Ángel Díaz G. con el fin de tratar lo conducente a la fundación de una sociedad natillera enterradora, con el fin de auxiliar a sus integrantes en casos fortuitos. Su sede será en la cabecera del corregimiento de Fontidueño”. Tenía 150 socios que llenaban una serie de requisitos, pagar una
cuota de afiliación de $10.00 y una cuota semanal de $1.50. El socio podía inscribir cinco agraciados, familiares o no familiares. Dejó de funcionar, el día 15 de agosto de 1.991 por la poca cantidad de socios.
En el deporte y en la música Fontidueño fue bien importante; con los equipos de fútbol como el DEPORTIVO FONTIDUEÑO: Que se conformó en 1950, y dirigido por Don Argemiro “Miro” Osorio quién lo inscribió en la federación Antioqueña de Fútbol. lo Integraron por 22 jugadores, entre ellos: Delio “Perro” Velásquez, Jesús María “Culanga” Rave, Mario “Cutano” Montoya, Augusto “Cusco” Arango, Alfonso “Huevo” Tuberquia, Nelson Quintana, Rafael Álvarez, Iván “Ternero” Bohórquez, y
Foto N° 25. Deportivo Fontidueño. Vestidos de civil . Año: 1.950
los hermanos Carlos, Hernán y Darío Rojas. En la portería los arqueros: Norberto “Pepo” Arango, Luís Carlos “Patón” Arango (Que eran hermanos), Humberto “Pate llanta” Salazar y Walter Zapata.
Foto N° 26. Jugadores del deportivo Fontidueño. Sen tados de izquierda a derecha: Ernesto Sierra, William Sierra, Aníbal Palacio, Augusto “Cusco” Arango, Carlos”Cerveza” Rojas, Mario Montoya, Manuel García. Parados de izquierda a derecha: Arnulfo Tobón (DT), Norberto “Pepo” Arango, Delio “Perro” Velásquez, —,
—, —, Leonardo Rojas, Argemiro “Miro” Osorio, Jugador de sobrenombre “Pilo”, Hernán Rojas, —, Luis Carlos”Patón” Arango.
EL RACING CLUB: organizado por Carlos Zapata y Horacio Herrera, campeón en un torneo realizado en el barrio Zamora en 1978. Integrantes, Rafael “Jelo” Velásquez e Iván “La Mosca” Roldán, por su cuota goleadora.
EL ONCE ÁGUILAS: famoso en 1960. Integraron el equipo entre otros, Aníbal Palacio, Humberto Salazar, Jairo Bedoya y Delio Velásquez
Entre los años sesenta y los setenta en adelante jóvenes inquietos dan origen al FESTIVAL DE LA CANCIÓN: Esta idea surgió por el Grupo Cultural Nueva Generación, Alberto Cardona Flórez, Mario Londoño y Héctor Calderón. En la promoción de jóvenes intérpretes de la música. El primer festival de la canción se realizó en el mes de octubre de 1972 y lo ganó Araceli Montoya.
Sobre la música de cuerda tenemos en la memoria al famoso TRÍO FONTIDUEÑO: Se fundó en 1952. Estaba integrado por, Don Argemiro Osorio “Miro” (segunda voz), Delio Velásquez Marín (primera voz), Octavio “El Zurdo” Carmona, Guillermo Herrera y Pepe Carmona. Se presentaron en La Voz de Las Américas, interpretando La Lancha, El Enterrador, Las Acacias y Serrana. Se desintegró entre 1962 – 1965.
Foto N° 27. Argemiro “Miro” Osorio. Integrante del Trío Fontidueño.
Y sobre la música parrandera el grupo: LOS ERRANTES DE ANTIOQUIA: El origen. “Fue un día 12 de octubre de 1981, en una heladería en el centro de Medellín. “En una reunión nos pusimos de acuerdo para ponerle nombres al conjunto, y nos quedamos, “Los errantes de Antioquia”. Esa misma noche nos pusimos de acuerdo para comprar el uniforme de acuerdo al nombre del conjunto y la música que íbamos a cantar. Esto quedó así pantalón blanco, camisa verde, sombrero, alpargatas, machete, carriel y poncho.
“El primer compromiso lo hicimos en una escuela de barrio la Esperanza nos pagaron $ 5.000, yo como socio de Astrocol, Asociación Colombiana de Trovadores, me llamaban para los contratos en los festivales de la trova y en los diferentes barrios y pueblos de ésta región antioqueña. En 1984 empezábamos a participar en el concurso nacional de música guasca, en Betania en el suroeste. En 1987 después de 4 años de estar participando quedamos reyes nacionales ganando la guasca de oro en la música parrandera eliminando en tres noches de eliminatorias a 103 conjuntos de diferentes lugares del país.
“Nombre de la canción el Montañero Alegre, en ritmo de merengue, el reverso el errante andariego en ritmo de porro. “Festivales que hemos ganado en 1990 en el Pueblito Paisa Parrandero de Oro, en 1991 segundo lugar en Rionegro, centro de Convenciones en 1992 en el Parque Norte Parrandero de Oro, en 1994 Parrandero de Oro en el Zoológico Santa Fe, cuando en el contrato piden música de carrilera en voces femeninas cantan Margoth en primera voz, Gilma en segunda voz en el marco musical de los Errantes de Antioquia”. Apartes de una entrevista al señor: Alberto Agudelo, Director de “Los Errantes de Antioquia”.
Del Fontidueño de hoy podríamos decir que hay mucha tela y cuento que contar y mientras más se investiga sobre “Fonti” más tenemos que guardar y registrar en nuestra memoria datos para no olvidar y para que la “memoria no se olvide”.
O como dice el periodista Reinaldo Spitaletta que “conociendo nuestro pasado podemos caminar con mayor certidumbre hacia el porvenir”. Existe un excelente centro de salud de carácter oficial con los servicios de: consulta médica, odontológica, laboratorio y farmacia hoy se hace extensivo el servicio a los pacientes que del seguro social pasaron a esta E.S.E.
Hay un escenario deportivo, lo constituye una cancha de fútbol ubicada detrás del centro de salud y se realiza allí un campeonato no como los de antes pero en
términos generales es bueno. Hay varias canchas de micro fútbol en barrios periféricos. Tiene estrato 2 según Decreto de Adopción de Estratificación socioeconómica en el Municipio, que es el 038 del 28 de junio de 1996. “En el artículo 198 de la Reforma Constitucional de 1.968, se autoriza la conformación en el país de los áreas metropolitanas. Por lo tanto la Asamblea de Antioquia, aprueba la ordenanza departamental número 34 del 27 de noviembre de 1.980” y en virtud de ello, Fontidueño se convierte en un Barrio de Bello. Tiene buenas vías de penetración las cuales están pavimentadas por las que circula vehículos de transporte público. Presta servicio de transporte las empresas: Bellanita de Transporte, Hato Viejo, Gran Servicio, Circular 2.000, Coonatra.
Hay buen alumbrado público y buen servicio de agua, energía y saneamiento básico. Con el cierre del Relleno sanitario Curva de Rodas, se acabaron muchos de los problemas de salud de los habitantes, pero quedan todavía la escorrentía de los lixiviados que siguen contaminando nuestra quebrada “La Quebrada Rodas” que de sus aguas y de sus torrentes ya poco nos acordamos.
PERSONAJES
| NOMBRE | EXISTENCIA | ACTIVIDAD. |
| Miguel Ángel Díaz García | 1920 – 1.978 | Maestro, editor, escritor |
| Blanca Libia Velásquez de Zapata | 1.933 – 1.985 | Líder cívico, político, con obras sociales y humanitarias. |
| José Delio Velásquez | 1.894 – 1.981 | Túnel de la quiebra – Cadenero |
| Isabel Giraldo (Isabelita) | Procesión del Santo Sepulcro | |
| Fernando Díaz Gómez | 1.956 | Concertista, músico, compositor |
| Luz Alvarez, Armando barrera, Juan Vera, Luis Zuluaga, Rosmira y Carmenza Peña, Marco Tulio Velásquez, Alberto Cardona Florez, Arnulfo Tobón, Argemiro “miro” Osorio, Iván Zapata, Mario Londoño, Héctor Calderón, Jairo Herrera (Tallador de Madera), Alberto Herrera, Leonor Hincapié, Samuel Toro, entre muchos otros. | ||
PILDORITAS
- En 1.761, don Miguel Montalvo, construye una ermita de Nuestra señora de Guadalupe, en las vecindades de Guasimalito, bendecida en noviembre del mismo año, derribada en los primeros años del siglo XIX.
- En el año de 1.940, se funda el kinder Fontidueño.
- En el año 1.945, los señores: Jesús Peláez, Fernando Prieto Arango, Miguel Ángel Díaz y otros, dotados de un gran espíritu cívico, organizan la sociedad local de Mejoras Públicas, que se convierte en 1.948 en el Primer centro cívico y cultural del lugar. (Fontidueño).
- En 1.953, es suprimida la estación del ferrocarril de Antioquia Machado por el poco rendimiento económico de la estación.
- En 1.956, aparece el 1er número del boletín informativo y emisora radial local, Ecos de Fontidueño. Y en 1953 aparece el primer número del boletín informativo “En Marcha”.
- En 1.961, Tulio Botero Salazar, erige el 2 de Marzo de 1.961 a San Eduardo Rey, como Parroquia. El primer párroco fue el padre Julio Vélez.
- En el mes de mayo de 1.964, es inaugurado el puente sobre el río Medellín, construido por el Ministerio de Obras Públicas Nacionales.
- El 21 de enero de 1.968 es inaugurado el acueducto comunal, construido bajo la dirección del ingeniero Dagoberto Osorio con la bendición del padre Antonio Carvajal.
- En 1969 es inaugurada La escuela Santa Marta en La Camila, y dirigida por religiosos “Siervos del santísimo Sacramento”.
- La primera persona que compró lote a Bernardo Betancur, en el barrio Londres (La Mina) fue la señora Tulia Hoyos a 5 centavos la vara
- La señora Julia Velásquez, fuera de tener la mina de cuarzo tambien tenía una tienda de abarrotes muy bien surtida.
- La señora Sara Torres, fue la partera más famosa de la región y la dieta de las señoras era a punta de gallina durante 40 días.
- Según el acuerdo 15 de julio 1 de 1.922 el concejo municipal de Bello acuerda. Art.3: se cobran para la escuela de Agricultura de Fontidueño por fuerza eléctrica 10 centavos oro mensual por cada foco de luz que se utilice.
- Por acuerdo 14 de junio 22 de 1.922, Art. 1 , destinase la suma de 20 pesos oro, para atender el gasto que demande el pago de 4 adjuntos nombrados, para averiguar el dato exacto de los habitantes que pertenecen al corregimiento de Fontidueño de este distrito.
- Entre los meses de junio y julio de 1.953, se crea el centro cívico y cultural de Fontidueño, su fundador y director fue: Miguel Ángel Díaz.
- En 1.953 circula otro periódico titulado “En Marcha” que en su portada tenía la fachada elevación de la capilla de Nuestra Señora del carmen de Fontidueño.
- Por el año 1.911, el paraje Fontidueño, para ser elevado a corregimiento tenía que tener 2500 habitantes y debía solicitarse por lo menos con 150 vecinos del Municipio. Según artículos 13 y 14 de la ordenanza 30 de 1.911.
- “Con motivo de la epidemia, la familia Rodríguez, regaló a orillas del río Medellín, una cuadra de tierra para que sirviera de cementerio, dándole sepultura eclesiástica a las victimas de la peste y acordando para ello repartirlo en dos bandos, la de la derecha: para darle sepultura a los blancos y españoles y la de la izquierda: para los esclavos e indios….Fué el primer lugar que como cementerio se construyó en los lotes del capitán de Rodas y prestó sus servicios como sepulturero el esclavo Ramón Fiel. (Primer esclavo liberado por la familia Rodríguez). Datos para la historia del Municipio de Bello. Luis Carlos Álvarez. Página 12.( B.M.F.S.B.)
- “La inspectoría de policía, Fontidueño a 28 de II de 1.920. Conminase con la multa de 10 pesos oro, al señor: Jesús María Tobón, para que quite un lavadero de ropa que su señora María de la Cruz Herrera, tiene en el agua (Rodas) de que se sirven otros vecinos en la parte de abajo y para que en ninguna forma vuelva a lavar ropas en dichas aguas. Si violase esta providencia se le hará efectiva esta multa en dinero o en cárcel: Notificase: Luis María Agudelo”
- “Los cateadores de oro, utilizaron las plantas de “Jaboncillo” y la “Chilca”, para limpiar las bateas de la suciedad y la grasa; se hacían estregándolas contra las bateas llenas de agua”. Versión de Carlos Correa.
- En noviembre de 1.923, el señor Ismael Correa, le llamaba la atención el director de higiene porque tenía un desagüe de su casa que caía al arroyo denominado “Rodas” ensuciando al agua con todos los usos domésticos, incluyendo los del baño, y excusado, impotabilizando las aguas para el consumo y usos de los vecinos de la parte de debajo de la quebrada.
- Muchas fundaciones y zepas que tienen las casas en Fontidueño, fueron de las piedras que sacaban de la quebrada y que esto lo hacían cargándolas al hombro y los materiales del tejar de los Lopera.
- Los fontaneros del acueducto fueron: Neptalí Cano, Carlos Muñoz, Iván Rúa, Juan Álvarez entre otros.
- El día 22 de abril de 1.955, fue colocada la primera piedra para la construcción del puente sobre el río Medellín.
- Este dato no se ha verificado “La quebrada Fontidueño, al atravesar la carretera, recibe el nombre de “La Barrera” nace también en el punto Los Naranjos y en la finca de nombre “Los Sueldos”
- Otro amagamiento es el denominado “La Trinidad” cuyo verdadero nombre es el de la quebrada de “Hilario” que desemboca al río Medellín por su rivera derecha.
- En esa época existieron tres bibliotecas: la de la Escuela de Trabajo san José, que le servía los frailes, la que pertenecía al señor: Miguel Ángel Díaz, que prestaba servicio y fuente de consulta a estudiantes de la región y la de la familia Cardona Florez, por los años 1.960.
- En 1.930 habían ladrones de gallinas muy famosos: de sobrenombre “Catapún” y el “Chorlo”
- En el año de 1.954, el Municipio de Bello, construyó varias casas para sus obreros y un magnífico local para inspección de policía y para cárcel en Fontidueño.
- El primer carruaje que existió en Fontidueño, fue comprado por el señor: Eduardo Isaza y la cochera quedaba donde quedaba el bar Fontibón.
- En 1.946 para alinear solares y medir terrenos se utilizaban cabuyas.
- En febrero de 1.955, se instala el gabinete de psicología en la Escuela de Trabajo san José, y se atienden 400 menores, faltando por atender 500.
- En 1.897 y durante la construcción de la vía férrea, muere tristemente el maquinista: Juan Machado y es por eso que la estación “Machado” en 1.913 fue llamada así y en memoria de su desaparición.
- En 1.954, la techada en firme de la capilla, costó 206 pesos con 45 centavos y esta suma fue recibida del señor: Antonio Arango H. Sin saber si fue todo de su bolsillo.
- En 1.948, el señor Miguel Ángel Díaz, era director del órgano oficial del centro cultural Fabricato siendo administrador el señor Rafael Gómez.
Referencias
fuentes orales:CARLOS JOSÉ CORREA. ALBERTO VÁSQUEZ. DARIO LOPERA. ALFONSO LOPERA (HIJO). DARIO MONTOYA. ERASMO BETANCUR, RAFAEL ZAPATA ÁLVAREZ. MARCO TULIO VELÁSQUEZ, SEÑORAS: INÉS ARROYAVE. BLANCA NORA FRANCO. GILMA M. CORREA. ELENA MENESES, ANA RITA CASTAÑEDA.
fuentes secundarias:
ARCHIVO HISTÓRICO DE ANTIOQUIA. Fondo Minas. Tomo IV. Título 1899.
Registro Minas: 1.935 – 1.936.
ARCHIVO HISTÓRICO DE BELLO. Alcaldía Municipal. Papeles varios: 1.935. A –4 Pág. 350, A – 4 Pág. 359, A – 4 Pág. 296.
CARACTERES GENERALES DE LAS MINAS DE ANTIOQUIA. Pág. VI. Tomo:
446 – Tomo V – Apéndice VI.
DILIGENCIAS VARIAS: 1.916 – 1.923 – 1.924 – 1.930. DOCUMENTOS VARIOS Y ESTADÍSTICOS. Tomo I: 1.944 – 1.954. INSTITUTO GEOGRÁFICO AGUSTÍN CODAZI.
PIEDRAHITA ECHEVERRI, Javier. (Presbítero). Documentos y estudios para la Historia de Medellín. Pág. 26 – 36 – 175 – 177.
PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL. Zona Norte. Pág. 27 – 31 – 35.
REVISTA DISTRITOS. Revista de divulgaciones Municipalistas, Medellín. Nro 23, agosto – septiembre 1.972 pág. 64 – 67 – 72 – 73.
ACUERDOS C – 3, 1.913 a 1.914.
ARCHIVO HISTÓRICO DE BELLO. Documentos varios y estadísticos. Tomo I, 1.944 – 1.954.
ARCHIVO MUNICIPAL. Papeles varios, 1.928 – 1.954. OFICIOS RECIBIDOS. 1.946 – 1.948.
CENSO. 1.918.
BOTERO Restrepo Juan. La Ciudad Suárez, Pág: 263 – 264 – 265 – 266.
Continuación de la bibliografía….
ALCALDÍA MUNICIPAL DE BELLO. Diligencias varias, 1.916 – 1.923 – 1.924 –1.930.
ÁNGEL, Uribe Manuel. Geografía General de Historia del estado de Antioquia. Pág: 783.
COMPENDIO HISTÓRICO SOCIAL Y ECONÓMICO DEL MUNICIPIO DE BELLO,
Ángela María Martínez Cárdenas (Compiladora). Pág: 3 – 4 – 5 – 48 – 49. HISTORIA DE MI BARRIO O MI VEREDA. Primer concurso. Carlos, Zapata V. Pág: varias.
ACUERDO 20, marzo 2 de 1.939.
ACUERDO C – 3, 1.913 – 1.922.
REVISTA ALBORADA. Revista ilustrada de la Obra de Reeducación de Menores.
P.P. Terciarios Capuchinos, enero – febrero de 1.953, pág: 40 – 41.
Referencias de fotografías:
LAS FOTOS: 1,3,4,5,6,7,9,10,11,12,14,15,17,18,19,20,21,27, fotógrafo desconocido.
LAS FOTOS: 2,8: fotografía de Alberto Velásquez.
LA FOTO: 13: fotografía de Carlos Correa y Antonio Zapata. LA FOTO: 16: desconocido.
LA FOTO: 24: fotografía de Alberto Arango.
LAS FOTOS: 25,26: fotografía de Don Rafael…. No se recuerda el apellido.
