Timoteo Jaramillo, un mercader con cara de filántropo

por centrodehistoriabello

Por Carolina Imbol Rúa, antropóloga.

Palabras clave: Timoteo Jaramillo, Barrio Andalucía, Barrio Mánchester, plaza de mercado, revista Civismo, Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, Mutualidad Nacional, Circo España.

El auge de la industria textil y la con formación de Bello como municipio atrajeron inmigrantes que buscaban opciones de empleo y un lugar para residir, también llegaron negociantes buscando oportunidades y de participación en la vida social y política. Timoteo Jaramillo, empresario de Medellín, fue gestor de dos barrios y la plaza de mercado en el municipio de Bello, e intervino en asuntos de seguridad y políticas públicas.

Timoteo Jaramillo, empresario de Medellín, fue gestor de dos barrios y la plaza de mercado en el municipio de Bello, e intervino en asuntos de seguridad y políticas públicas.

En 1913, año en que Bello fue erigido como municipio, Jaramillo ingresó a la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín; las fortalezas en materia urbanística y gerencia de empresas le otorgaron este nombramiento el 17 de marzo, junto con Carlos Posada V., Nicanor Restrepo G., Juan Vásquez, Guillermo Camargo, Manuel Vásquez, Enrique Vásquez y Juan Jaramillo (Archivo de la Sociedad de Mejoras Públicas, en adelante A.S.M.P., Libro de Actas. Acta Nro. 334. Marzo 17 de 1913. Folio 103.  ).

 El 7 de abril asistió a su primera sesión, en la que realizó una propuesta para la ciudad:

“Ábrase una campaña para establecer la nomenclatura de la ciudad, como se tiene en las principales capitales del mundo, es decir, por calles, carreras, cuadras y números, y nómbrese al efecto una junta que se encargue de redactar un plan y pedir la colaboración de la prensa, del comercio, las compañías de seguros, y mutualidad, etc.” ( A.S.M.P. Libro de Actas. Acta Nro. 336. Abril 7 de 1913. Capítulo X. folio 112)

Timoteo no asistía con frecuencia a las sesiones de la Sociedad de Mejoras Públicas, según se evidencia por la ausencia de su nombre en el listado de las reuniones de esta entidad; no obstante, participó activamente en la comisión de cuotas voluntarias en 1915 (A.S.M.P. Libro de Actas. Acta Nro. 407. Febrero 1 de 1915) y en la comisión de Renta de Papel Periódico en 1919, de la que era socio (A.S.M.P. Libro de Actas. Acta Nro. 579. Febrero 11 de 1919).

Jaramillo también participó como accionista de la sociedad del Circo España5, en 1913, que tenía como activos la cantidad de $34.500. Entre los accionistas del circo figuraban entre otros personajes y compañías, Maximiliano Correa Uribe, Vásquez Hermano y Cía., Emiliano Correa C., Daniel Botero S. (Mejía, 2014, p.83)

El Circo España era uno de los grandes lugares para realizar espectáculos de teatro, ópera, cinematografía y tauro maquia. Un reporte de El Colombiano del 7 de agosto de 1913, comenta: Con buena concurrencia se verificó la función de Cine en el Circo de España de Medellín. Entre las películas exhibidas merece especial mención la hermosísima cinta ‘Los Traperos’. Es un espectáculo bastante conmovedor la parte que presenta la agonía de una madre y muy sorprendente el bello rasgo de honradez de un hombre que permanece impasible ante los arranques voluptuosos de una mujer perversa (El Colombiano (Blog). Disponible en: http://www.ecbloguer.com/ casillerodeletras/?p=12173.).

Con una capacidad para 7.000 espectadores, este escenario desempeñó un papel importante en la capital antioqueña; para “circo de toros” se reducía a 5.000. Era grande, ocupaba un amplio espacio de la ciudad, entre las calles Caracas y Bolivia, y las carreras Girardot y Córdoba (Botero, 1998, p.97)

Timoteo Jaramillo participó en el desarrollo de espacios para la cultura, y en su carrera por urbanizar fundó algunas empresas con esta finalidad. En 1912 era socio de la Sociedad Urbanizadora La Unión, tenía proyectada la construcción del barrio Buenos Aires de Bello (González, 2007, p.100).

 En 1913 fundó la Mutualidad Nacional junto con Maximiliano Correa U., Juan B. Aran go, Gabriel Posada, Francisco N. Jaramillo, Pedro Vásquez, Luis F. Toro, Francisco Tobar, Tomás Uribe W. y Lucrecio Vélez Barrientos (Mejía, 2014, p.228).

En esta sociedad hacía parte de la Asamblea General de Accionistas, a la cual asistía no sólo como propietario de acciones sino como representante de la Sociedad La Unión y los hermanos Ma ría, Guillermo y Gilberto Jaramillo. En las reuniones para la conformación de Junta Directiva y Director – Gerente, Timoteo obtuvo la tercera votación más alta en 1915 y la segunda en 1916, de esta forma hizo parte de la junta (Archivo de la Cámara de Comercio. Actas de la Mutualidad Nacional. Acta Nro. 9. Agosto 11 de 1915; acta Nro. 11. Agosto 10 de 1916).

Entre 1919 y 1923 con la Sociedad de Urbanización Mutuaria proyectó la construcción de los barrios, Manrique, Anda lucía (Bello), Restrepo Isaza, La Polka, La Ladera, Balboa, Colón y La Florida (González, 2007, p.105).

En 1935 se creó la sociedad Compañía Urbanizadora del Barrio Miranda, ubica do entre las carreras Carabobo y Bolívar, al norte de la ciudad, en la segunda Rambla del Bosque. El terreno para las estructuras fue aportado por entidades y personas naturales: Seguros y Urbanización Mecke & Cía., Hijos de Francisco N. Jaramillo S.A., Eusebio Jaramillo M., Banco de Sucre, Compañía del Barrio Aranjuez, Laboratorio Ospina, Timoteo Jaramillo, Lisandro Ochoa, Arturo Molina, Pablo Londoño y Carlos E. Rodríguez (Olano, 2006, p.143)

Sin embargo, la crisis económica de la época hizo inviable el proyecto y con llevó a la liquidación de la sociedad. Ricardo Olano que fue el último liquidador, cambió las acciones por lotes de terreno para los socios.

Con la trayectoria que tenía, el Concejo le otorgó la construcción del primer barrio del municipio de Bello. Su fundación se concretó a través de Acuerdo Nro. 8 de 1918 del Concejo de esta municipalidad. En este, el municipio aceptó en propiedad las calles que ofrecieron Timoteo Jaramillo y Antonio Álvarez, calles que para el momento ya estaban demarcadas en el terreno de fundación, ubicado en el lugar denominado manga El Cóngolo. Con el mencionado acuerdo se legalizó el nombre del barrio como “Andalucía”, y se establecen varias concesiones a la Asociación Álvarez y Jaramillo, como la exención de impuestos por espacio de diez años, así como la de no hacer aleros ni aceras. A cambio el Municipio se comprometía a contratar cinco fuentes con estos constructores y se obligaba a suministrar el agua de la acequia que pasaba por la calle arriba o la que ellos consideraran más económica.

Timoteo Jaramillo y Antonio Álvarez además pidieron al Concejo la exención de impuestos por diez años sobre un circo que pretendían construir en el barrio, porque traería beneficios al municipio al aumentar el desarrollo del tráfico local con la apertura de negocios en la zona (Archivo Histórico de Bello, en adelante A.H.B., correspondencia recibida, concejo de Bello, 1919, correspondencia recibida,  folio 244).

Este hombre de negocios de Medellín comenzó a tener influencia en el municipio de Bello, no sólo en la construcción del barrio Andalucía sino por participar en asuntos políticos y de seguridad pública. En 1918 el Concejo de Bello promulgó un acuerdo con los parámetros necesarios para la construcción de un depósito de pólvora, según las disposiciones de la Ordenanza 37 de 1896. El Acuerdo 24 de 1918, consideró que estos lugares debían estar situados “fuera del área de la población a una distancia no menor de 200 metros de toda vía departamental o carreteable y por lo menos a 600 metros de las líneas férreas y a los 200 metros de casas habitadas”. Las especificaciones de la estructura, indicaba que debían ser construidas en tapias y tejas de barro y madera de comino, el edificio debía tener una cerca de tapias de similar altura y estar provisto de pararrayos. En las medidas de seguridad se debía colocar un letrero grande con las palabras “De pósito de sustancias inflamables”. Con la sanción de este acuerdo, un grupo de ciudadanos, incluido Timoteo Jaramillo, se opusieron a las restricciones del mencionado Acuerdo Nro. 28, porque según ellos tenía visos de ilegalidad.

En otro aspecto social, se adhirió al Comité de Socorro que se conformó a favor de las señoritas de la huelga que lideró Betsabé Espinal. A pesar de ser un hombre adinerado y con empresas, otorgó una ayuda a la huelga. Los periódicos de la época publicaron los donantes y las cantidades de los aportes a la huelga, en el listado figura Timoteo Jaramillo con la cantidad de 10 pesos necesarias para distribuir a las casas (Martínez, 2013, p.135); a proveer el alumbrado público; además de permitirles a los constructores arborizar el barrio, y suministró los insumos necesarios para esa labor. Timoteo mandó hacer el plano del Barrio Mánchester que tenía expuesto en su oficina junto con unas “vistas” del municipio de Bello que había contratado para exhibirlas en la Exposición Antioquia, esto lo hizo con el fin de hacerle propaganda y mostrar las ventajas y adelantos de Bello (A.H.B., concejo de Bello, 1924, correspondencia recibida, folio 25).

En 1922, la Asociación Jaramillo y Zapata (de Timoteo y Alfonso) comenzó otro proyecto urbanizador en el municipio, cuando todavía le estaban haciendo adecuaciones a la red de agua del Barrio Andalucía. Con el Acuerdo Nro. 31 de 1922 se creó el nuevo sector y le entregó al distrito las calles. El nombre no fue asignado de inmediato, la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín convocó a un concurso a instancias de dicha asociación. La ubicación del nuevo barrio estaría en inmediaciones de la Calle Abajo, en propiedades de Alfonso Zapata y en lo que sería posteriormente los Talleres del Ferrocarril. El barrio adoptó el nombre de Nuevo Mánchester.

Las condiciones reportadas para este barrio son similares a las planteadas en Andalucía. Se le exime del cobro de impuestos por diez años sobre las propie dades que tengan en el barrio y las que adquieran posteriormente; no los obligaba a cercar ni a hacer aleros; debían “en cascajar” las calles una vez las entregaran; Jaramillo y Zapata debían poner seis fuentes, el distrito les repondría el costo de la construcción, sin intereses; el municipio igualmente se comprometió a ceder cinco pajas de agua (medida antigua de aforo, que equivalía a la decimosexta parte del real de agua, o poco más de dos centímetros cúbicos por segundo) necesarias para distribuir a las casas; a proveer el alumbrado público; además de permitirles a los constructores arborizar el barrio, y suministró los insumos necesarios para esa labor.

Años después, en el sector entre Mánchester y Las Granjas, Timoteo construyó la plaza de mercado. El origen de esta estructura se efectuó a través de la ad ministración municipal quien le solicitó a particulares la construcción de una plaza que necesitaba el municipio, luego de varias discusiones finalmente en 1940 se creó Construcciones S.A., con el fin de ejecutar esta obra. La sociedad estaba conformada por Joaquín Jaramillo Sierra, Timoteo Jaramillo, Ingart-Montoya González y Cía, entre otros. El capital para la conformación fue de $40.000 dividido en 4000 acciones.

Timoteo fue el mayor accionista con 2.104 acciones, para un capital de $21.040, dentro de ese valor estaba el predio donde se construiría la plaza que era de su propiedad, por un valor de $19.033,43, y el resto fue dine ro en efectivo que aportaría en cuotas. Además contribuyó con “la piedra, cas cajo, adobe y demás materiales necesarios para la construcción de las dos primeras galerías, no devengaría sueldo mientras se construía y podía retirar los sobrantes de tierra que quedaran en los banqueos, fundaciones y terraplenes” (Valencia, 2012, p.79).

Ese terreno hizo parte de la sociedad Jaramillo y Zapata. Al ser disuelta en 1928, Timoteo se quedó con gran parte de los activos, incluido este predio. La relación entre ambos finalizó en malos términos. Jaramillo tuvo dificultades en la construcción de la plaza, puesto que Alfonso Zapata en ese entonces era el presidente del Concejo de Bello.

Aun así, Timoteo tenía influencia política, fue un hombre inquieto que sabía relacionarse con las demás personas, y posiblemente su condición de terrateniente y persona adinerada le otorgaba mayores beneficios y el respeto de los demás. Era un hombre de negocios, sabía cómo y dónde invertir, a pesar de haber sido el gerente de Construcciones S.A. ad honorem, sabía que podía sacar le dividendos a la plaza. Muchos lo consideraban como el dueño, si alguien requería un puesto de venta sólo hablaban con él y les apartaba el lugar con unos costales, y a él mismo le debían pagar el arriendo (Valencia, 2012, p.75).

Timoteo Jaramillo antes de la construcción de la plaza, ya había hecho su gerencias al Concejo de Bello sobre las posibilidades del municipio para mercadear los productos agrícolas locales a otras poblaciones. En una carta especifica no solo la necesidad que tiene Bello de agua potable y su alcantarillado, sino que podría hacer propaganda en Medellín y otras poblaciones “sobre los mercados, medios de trabajo y demás atractivos de esta población” (A.H.B., Correspondencia recibida, concejo de Bello, marzo 8 de 1924, folio 24). En su planteamiento estaba la idea del aumento demográfico, así se generaría mayor desarrollo y aumentaría el valor de las propiedades, cosa a que a él como terrateniente le beneficiaría mucho.

Con respecto a la idea de proliferar el comercio, aducía la abundante producción agrícola asociada a los bajos costos de los impuestos. Relacionó la diferencia entre Medellín y Bello es estos aspectos; en Medellín el pago de impuestos y el concepto de alquiler es notoriamente más alto que en Bello. El costo del trans porte en tren de Medellín a Bello era similar a lo que costaba el tranvía dentro de la misma ciudad.

Compara a Bello con las pequeñas poblaciones de los Estados Unidos donde este modelo había sido exitoso. Lo de mostró a través de artículos de revistas extranjeras que había presentado a integrantes del Concejo.

Este negociante que aprovechó cualquier oportunidad para sacar réditos financieros, también era “filántropo” y dedicó parte de sus ganancias a obras sociales. En un informe de 1917, el presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, J.A. Gaviria, presentó un balance de la Empresa Papel Periódico fundada por Timoteo Jaramillo, en el cual le agradeció la creación de esta empresa cuyas rentas se dividirían entre la Socie dad San Vicente de Paúl y la Sociedad de Mejoras Públicas (Arango, 2006, p.317).

El 12 de abril de 1919 comenzó a circular en Medellín el Periódico Civismo, que tenía un formato de revista. Salía semanalmente, era de 16 páginas en tamaño carta, ilustrada con viñetas y en la portada del primer número tenía un fotograbado de la panorámica de la ciudad. Civismo se imprimió en talleres pro pios21, el treinta por ciento de las utilidades se repartirían entre el Hospital San Vicente, la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín y la Renta Papel Periódico, eso dice la primera edición.

El primer editorial, con el título “Nuestros ideales”, relataba el nacimiento del periódico:

“ …de un hondo anhelo de mejora social y engrandecimiento patrio y su radio de acción abarca, como se deja ver, amplios horizontes: progreso y embellecimiento urbano, instituciones de beneficencia y caridad, obras de utilidad común, fomento del espíritu público, tan decaído hoy entre nosotros, instrucción popular y mejoramiento de la clase obrera, asunto con el cual se relacionan múltiples problemas a cuya solución trata Civismo de aportar el máximo de sus esfuerzos” (Arango, 2006, p.318).

Sus números estaban dedicados a la literatura, la historia, las ciencias naturales, las mejoras públicas, la higiene, el “antialcoholismo”, el comercio, el deporte y las modas femeninas y masculinas. En los 3.000 ejemplares de la primera edición, se adhirió una estampilla de un centavo como aporte a la construcción del Hospital San Vicente de Paúl, de color rosado con la imagen de este santo patrono para ser usada por los lectores en cualquier correspondencia. Civismo tuvo dieciséis ediciones, la última publicación fue el 2 de agosto de 1919, en todos los volúmenes no hubo anuncios comerciales, así que fue una revista completamente financiada por sus creadores y por los activos que lograrían obtener por sus ventas. La muerte precoz de la revista sugiere pocos ingresos, tal vez a raíz del costo de la misma, puesto que en el editorial de la primera edición menciona que pretende con el tiempo bajar el precio de venta para hacerlo asequible a la clase trabajadora.

Timoteo Jaramillo era sensible por los asuntos sociales y humanos, propendió por mejorar el entorno a través las pro puestas y asesorías que realizaba en la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. Algunos lo recuerdan como un “buen hombre” que ayudaba a los necesitados; tenía como costumbre tirar monedas a la jura (Entrevista con Hernán “Balaca”, diciembre 10 de 2013). No obstante, en cuestión de negocios se volvía iracundo, porque cuando le fallaban podía ser vengativo, “quien se la hacía, se las pagaba” (Entrevista a Rafael Castaño, diciembre 6 2013).

Referencias

Arango de Tobón, María Cristina. Publicaciones periódicas en Antioquia 1814-1960: del Chibalete a la Rotativa. Medellín: Universidad Eafit, 2006.

Botero, Fabio. Cien años de la vida de Medellín. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 1998

González Escobar, Luis Fernando. Medellín, los orígenes y la transición a la modernidad: crecimiento y modelos urbanos 1775-1932. Medellín: Universidad Nacional de Colombia, 2007.

 González, Luis Fernando. Medellín, los orígenes y la transición a la modernidad: crecimiento y modelos urbanos 1775 1932. Medellín: Universidad Nacional de Colombia, 2007.

Martínez M., Yaneth y Uribe Restrepo, Carlos Enrique. Betsabé Espinal La Natural. Itinerario de una lucha. Bello, Colombia, 1920. Bello: Fondo Editorial Quitasol, 2013.

Mejía Cubillos, Javier. Diccionario Biográfico y Genealógico de la élite antioqueña y viejocaldense. Segunda mitad del siglo XIX y primera del XX. Editorial Gotas de tinta. 2014, Pereira.

Mejía Cubillos, Javier. Diccionario Biográfico y Genealógico de la élite antioqueña y viejocaldense. Segunda mitad del siglo XIX y primera del XX. Pereira: Editorial Gotas de tinta, p. 228

Olano, Ricardo. Medellín en la memoria de Ricardo Olano. ITM, Volumen 2. 2006.

Valencia Montoya, Nubia. La plaza de mercado, entre la politiquería y el patrimonio popular. Una historia de componendas, desacuerdos y un esperpento (1940-1980). En: Revista Huellas de Ciudad, No. 14, Centro de Historia de Bello, 2012.

Periódico El Colombiano (Blog). Disponible en: http://www.ecbloguer.com/ casillerodeletras/?p=12173. Consultado el 1 de diciembre de 2013.

Archivo de la Sociedad de Mejoras Públicas.

Archivo de la Cámara de Comercio.

Archivo Histórico de Bello.

Entrevistas: Hernán “Balaca”. Diciembre 10 de 2013; Rafael Castaño. Diciembre 6 de 2013.

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