Por Jairo Gutiérrez Avendaño, MSc. Educación, U.de.M, Filósofo U.de.A.
Según el genealogista Luis Álvaro Gallo, Tomás Cadavid Restrepo nació en Medellín, el 22 de abril de 1883. Murió en esta misma ciudad el 23 de mayo de 1952. Hijo de Fulgencio Cadavid Chavarriaga y Ascensión Restrepo Peláez. Hizo su bachillerato en el Seminario Conciliar y estudió Derecho en la Universidad de Antioquia. Aprendió idiomas en el exterior. Sociología, Pedagogía y Filosofía, en la Sorbona y en la Universidad Católica de París. Director de la Casa de Menores y Escuela de Trabajo de Fontidueño. Director de Instrucción Pública de Antioquia. Jefe del Archivo Departamental. Secretario del Ministerio de Educación. Secretario de la Escuela de Derecho de la Universidad de Antioquia. Concejal de Medellín, Diputado a la Asamblea de Antioquia en 1924 y 1926. Representante a la Cámara. Miembro de Número de la Academia Antioqueña de Historia, desde octubre 12 de 1918. Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.
Entre sus obras figuran: Tríptico bolivariano, 1923. Discología de la pubertad, premiada en 1924. Etimologías griegas y glosario de ciencias naturales, 1939. Raíces griegas y latinas, 1942. Francisco Antonio Zea, 1966. Antioquia por Colombia.[1]
A continuación se transcriben apartes de los comentarios a una entrevista realizada a Tomás Cadavid Restrepo, para la revista Raza en 1948, según la cual este humanista “representa dentro de los valores del pueblo antioqueño una cifra inminente en los cuadros de la cultura. El ejercicio de la inteligencia ocupa todas las horas de su actividad, y el humanismo en sus formas más puras es el medio a través del cual se ha desarrollado su aquilatada personalidad.”
“En el curso de Latín del Seminario descubrió la vena del material antiguo y por la puerta de oro que le abrió el idioma del Lacio, penetró al amplio templo de las humanidades sin más método que el que ellas mismas dan a quien se deja seducir por su propia irrevocable curiosidad intelectual […]
[…] al entrevistarlo, las cuartillas dispersas en su escritorio relatan los esfuerzos de su última lección de Hebreo, de las que viene recibiendo diariamente del padre Nazario Bernal, una de las “más eruditas mentalidades de esta tierra”.
“Don Tomás Cadavid Restrepo es uno de los pocos maestros que en Antioquia nos quedan con derecho a ostentar ese nombre altísimo. Su inclinación pedagógica surgió en forma espontánea. La cátedra ha sido el medio natural de vida para este paladín del espíritu”.
“En el Instituto Caldas que dirigió el insigne ‘Maestro de la juventud’ Don Antonio Saldarriaga, allí descolló como profesor de excelentes condiciones y méritos. Objetividad, claridad, sencillez y precisión, han sido las características esenciales de su acción docente, y por sobre todo impulsando en el raudal de sus disertaciones, una gran fuerza de convicción y de clarividencia que toca cada una de sus palabras”.
“Con lujo de competencia reconocido, ejerció el profesorado en el Liceo Antioqueño, Instituto que regentó bajo la rectoría Universitaria del Miguel María Calle. También en la Normal de Varones, junto a Don Alejandro Vásquez y Don Carlos Ceballos, y en Colegio de San Ignacio con los rectores Pbros. Luis Londoño y Prudencio Llona, allí desempeño a cabalidad las cátedras de Historia, Literatura y Latín”.
“Los veintisiete años de su profesorado son el mejor homenaje de su vida a la juventud estudiosa de la patria. La última vez que se le vio recorrer el camino del aula, fue en los claustros de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana cuando los rectorizaba el ilustre Dr. Sierra. Recientemente la Pontificia Universidad Javeriana le había ofrecido la cátedra de Psicología […]”
“[…] Como parlamentario intervino brillantemente en el consejo de Medellín, en la Asamblea de Antioquia y en la Cámara de Representantes. Sus servicios en estos cuerpos colegiados de la Nación estuvieron siempre inspirados en los altos intereses de la educación en todos sus órdenes.”
“Concibo la política ¾nos dice¾ como una posición privilegiada desde la cual se puede hacer el bien. Recuerdo con cariño mis luchas políticas. Siempre se recuerda con agrado aquellos hechos inspirados en nobles sentimientos y sobre todo cuando tienen éxito. Yo lo tuve y muy grande. La política y la educación me dieron la oportunidad de ser generosos con muchos. Los que hoy no me quieren son los mismos que favorecí en alguna forma. Yo sé que eso ocurre siempre en esta tierra. Haga usted el bien y espere que le paguen con enemistad”. Y estas palabras las pronuncia sin recelo, sin amargura, con alegría.”
“Al hacer un balance de sus actividades políticas habla con noble emoción de sus triunfos y de sus derrotas, pero las obras educativas que fomentó son las que perduran con mayor entidad en sus recuerdos. En el Concejo de Medellín propuso la creación del servicio médico escolar, pero fue derrotado con el mismo voto de los médicos que asistían al cabildo. ‘¡Qué tristeza! ¾exclama¾ la niñez desamparada y enferma derrotada en aquella ocasión por los mismos que estaban llamados a defenderla. Nunca me imaginé la suerte que correría aquella iniciativa redentora’.”
“En 1920 la Asamblea departamental estudió su proyecto de ordenanza por la cual se le daba organización científica a la Casa de Menores de Fontidueño. Fue aprobado y el Gobierno puso en sus manos la dirección del plantel para que llevara a efecto esta reorganización. Don Tomás se dedicó a esta labor con extraordinario interés para la cual se documentó en las más avanzadas fuentes de la pedagogía de anormales. Esta reforma estaba basada, como es natural, en la psicología del pequeño delincuente.”
“De esta obra maravillosa no ha quedado ni la sombra. No fue suficiente que el espíritu revolucionario de Barrios Ferrer, le diera al reformatorio un impulso de carácter científico, ni que la brillante rectoría de Tulio Gaviria, lo elevara a la altura de las mejores correccionales por su disciplina de responsabilidad. [En 1948] Hoy estamos en capacidad de afirmar que aquella casa, en vez de ser un laboratorio de rehabilitación humana, es una prisión de características horrendas.”
“Don Tomás se refiere a esta obra, hija mimada del espíritu en términos discretos: ‘alejado de todo, desconozco la situación actual del reformatorio. De aquel esfuerzo grandioso, solamente me quedó mi biblioteca’ nos dice señalándonos un rimero de libros en cuyos lomos se leen nombres como estos: Dedroly, Binet, Simón, Frobel, Claparede, etc. Ese centenar de obras que para los estudiosos tienen algún valor, no representan nada para quienes convierten las escuelas en cárceles, y habla muy alto de la destreza de su dueño en las disciplinas de la educación.”
“Iniciativa suya, también, fue la creación de la Escuela de Ciencias de la Educación como organismo universitario para la formación del profesorado. Esta obra dio los primeros pasos y desapareció.”
“Si la incuria y la negligencia no hubieran prevalecido sobre tan saludable institución, si hoy existiera, el profesor universitario sería otra cosa que un improvisado o intuitivo [En 1948]. La cátedra no estaría a merced de la intriga que se mueve en los altos cenáculos de la burocracia.”
“Alguna vez propusimos la continuidad de esta sección universitaria para satisfacer una necesidad apremiante de la enseñanza. La universidad y los liceos y colegios requieren profesorado especializado e idóneo. Hay que ver la angustia de una directiva responsable en la elaboración anual de la nómina de catedráticos. Todo es improvisación. Da grima conocer ciertos nombres y tener que aceptarlos como último recurso impuesto por las circunstancias.”
“La selección del profesorado que proclaman las reformas universitarias debe empezar por ahí, por hacer de la facultad de ciencias de la educación, una promisora realidad. Fue también preocupación constante de Don Tomás, elevar el nivel social de los institutores mediante un amplio reajuste de sus sueldos y como director del Ramo hizo que culminara con éxito esta labor.”
“Pero fuera de todo esto, hay algo que es entrañable en Don Tomás, es su amor al padre de la patria. Es tal su devoción por el héroe, que bien puede tomar como suyas las palabras de Monseñor Carrasquilla: ‘Bolívar es el mayor amor de mi alma, después Dios y a la par de mi patria y de mis padres’.”
“Este encendido amor por el genio de América se cristalizó en dos grandes iniciativas suyas. La primera fue la creación del ‘centavo escolar patriótico’ para contribuir a levantar la estatua ecuestre de Bolívar en el hermoso parque que lleva su nombre. La segunda fue la colocación de otra estatua del Libertador en Roma […]”
“[…] Tomás Cadavid Restrepo en la educación antioqueña, encarnó una época de renovación de la escuela primaria. Vitalizó esencialmente el cuerpo metodológico de la docencia y barrió de rezagos procedimentales la pedagogía de su época. Su permanencia al frente de los destinos de la cultura fue de constante renovación. La técnica de la enseñanza según los nuevos derroteros de la Escuela Activa se abrió pasó. Creó la junta técnica para supervigilar y fomentar el desarrollo de los nuevos sistemas. Creó la inspección de la enseñanza secundaria y amplió este servicio en la instrucción primaria. Realizó cursos intensivos de información, semanas pedagógicas y escuelas de vacaciones. Recorrió el departamento dictando clases y personalmente resolvía los problemas de orden técnico al contestar los innumerables informes de los institutores […]”
“[…] Sobre este aspecto de su actividad nos dice entusiasmado: ‘mi lema como Director de Educación fue: estudiar y hacer estudiar. Vivo convencido del viejo dilema: renovarse o morir. Entiendo con firme convicción que la rutina tradicional debe combatirse como una enfermedad que amenaza consumir el organismo secular de la escuela. La educación exige una actividad creadora y una constante acción reflexiva por parte del maestro. Como usted ve, sigo siendo un revolucionario de la pedagogía’.”
“A una pregunta nuestra para tratar de ubicarlo dentro de las escuelas doctrinarias pedagógicas estables, Don Tomás expresa estos conceptos:
‘En cuestión de doctrinas pedagógicas soy ecléctico. Le voy a dar a usted la razón fundamental de esta actitud. Filosóficamente hablando, el método es un medio, no un fin, por eso el educador debe saber escoger los procedimientos o métodos que debe adoptar en distintas circunstancias. Es que detrás de cada idea pedagógica hay siempre un problema filosófico latente. He aquí que el educador debe ser un hombre de estudio constante y consciente para que pueda hacer la selección rigurosa de los principios sobre los cuales ha de edificar el proceso de la enseñanza. Por ejemplo, yo no soy partidario de la totalidad de las ideas sostenidas por Rousseau, pero este gran pensador es aceptable en cuanto él inició la campaña por el estudio psicológico del niño. Y así se puede hablar de muchos autores’.”
“Hasta aquí el educador, pero el aspecto más interesante de Don Tomás Cadavid Restrepo, es su erudición humanística, su clara comprensión de los orígenes de la Lengua y su irrevocable decisión de ahondar en los problemas esenciales de la inteligencia humana […]”
“[…] Este hombre solitario con sus tres mil volúmenes de literatura clásica, en donde los grandes pensadores de la antigüedad parlan en su idioma original, es un lingüista, el último de los clásicos antioqueños. Oigámoslo en sus elucubraciones:
‘Los dirigentes de la cultura deben ser, ante todo, humanistas. Las humanidades (Humanitates, de Homo, hombre) son disciplinas que dignifican al hombre, lo alejan de lo animal y elevan su espíritu’.”
‘Los escritores para serlo de verdad, deben ser cultores del humanismo. En esto hay excepciones naturalmente, pocas, pero gloriosas. Hay hombres que se dedican a su profesión y pueden brillar en otra. Por ejemplo, el Dr. Luis Eduardo Villegas fue un gramático excelente y un estilista de primer orden, pero este eminente hombre se lamentaba de no saber Latín y Griego. Efe Gómez, era un ingeniero, no tuvo trato constante con las humanidades, pero fue un fulgurante escritor. Aquí hay un joven, Joaquín Vallejo, es una cabeza iluminada, no es humanista, pero su mente está hecha para el vuelo: escribe muy bien, yo lo admiro muchísimo’.
“Le observamos a Don Tomás que los estudiantes ahora no quieren estudiar humanidades. ‘Es que no saben lo que representan esas disciplinas como gimnasia intelectual y como medio de cultivar los poderes de la inteligencia para las grandes concepciones. Los estudios humanísticos, como dice Ovidio, suavizan el carácter y mejoran las costumbres. Macaulay afirma que las humanidades son la línea que separa al caballero del salvaje’.
‘Sepa usted que de las universidades de Oxford y Cambridge han salido los mejores conductores políticos de Inglaterra. De la Normal de París salieron los más gallardos representativos del genio francés, como Tain. Y no vamos muy lejos, aquí en nuestro país, los humanistas colombianos son la gloria misma de la patria. La guerra de la independencia fue una epopeya clásica. Nuestros héroes antes del manejo de la espada aprendieron a manejar el idioma y gustaron de los vinos generosos de la antigüedad griega. Dicen que Camilo Torres hablaba el idioma de Pericles como su propia lengua. Bolívar tomó su inspiración de los clásicos’.
‘Cuervo, Caro, Uricochea, Suárez, Cortés Lee, Eatsman y Monseñor Carrasquilla, dignos son de toda alabanza. Su gloria no se derrumbará como sus estatuas. Aún más, los estudios humanísticos jamás se extinguirán mientras haya patriotas. Allí tenemos el Instituto Caro y Cuervo que es obra de Jorge Eliecer Gaitán y Darío Echandía y cuyos frutos se conocen por el Boletín que es la mejor revista que se publica en el continente en su género’.”.
“¿Según todo esto, usted se declara partidario del bachillerato clásico? ‘Soy partidario del bachillerato clásico para las carreras profesionales: medicina, derecho, ingeniería, aunque considero importante el bachillerato técnico que, por la índole de los estudios, no permite que se le recargue con altas disciplinas intelectuales’.
‘En todo caso es necesario que en la instrucción secundaria se intensifique mejor la enseñanza de Latín. Dos años son pocos. Al menos debe hacerse un curso elemental de Griego’.
‘Considero que a la falta de estudios clásicos se debe que nuestro nivel intelectual esté decayendo inmensamente. En estos días agitados e intensos el joven debe prepararse para los estudios profesionales con ilustración literaria suficiente’.”.
“A esta altura de la conversación, interrogamos a Don Tomás sobre la confusión que existe entre los términos de filología, lingüística y gramática. ‘Efectivamente en el uso corriente se confunden los términos de filólogo, lingüista y gramático. Gramático es el que conoce el arte de hablar y escribir correctamente el idioma. Filólogo es el que ama la palabra, así como el filósofo es el que ama la sabiduría. Lingüista es el que se ocupa del estudio comparativo de las lenguas. El primero que se llamó filólogo fue Erastóstenes de Girene aplicando el término de filología al estudio de la antigüedad griega. Por eso, como enseña Cejadoli Frauca, la Filología toma la lengua como medio y la lingüística como su objeto propio. Filología equivale a literatura’.
‘El origen de la lingüística lo encontramos propiamente en el sabio alemán Leibniz. Catalina de Rusia, la Emperatriz, se ocupó de formar un catálogo de palabras tomadas de varias lenguas, pero el verdadero iniciador de estos estudios es el español Lorenzo Herbás y Panduro. Empero, el centro de esta ciencia es sin lugar a dudas Alemania, donde la cultivaron Guillermo de Humbolt, Bopp y otros’.
‘En América podemos citar estos nombres: Andrés Bello, insigne gramático que tuvo sus intuiciones de lingüista, por ejemplo, en la clasificación de las proposiciones, brilló como lingüista. Don Rufino José Cuervo es el lingüista auténtico de la lengua española no solo en el siglo pasado sino en lo que va corrido de este. Don Miguel Antonio Caro lució como sabio gramático, como gran filólogo que conoció profundamente la literatura latina, y juzgo que su tratado del participio pertenece a la lingüística. Nuestro perilustre coterráneo Marco Fidel fue sabio gramático aunque hizo algunas incursiones en el campo de la filología. Rafael María Baralt era filólogo y lexicógrafo de excelentes cualidades’.
‘En síntesis, para evitar las confusiones y esclarecer el punto definitivamente, sería bueno llamar lingüística, glotología, palabra creada por los italianos. Otra cosa muy distinta es designar a la persona que habla varios idiomas. Es el polígloto, como por ejemplo. Mitrídates el rey de Ponto, hablaba más de 20 idiomas, pero no era lingüista. Mezzofanti, cardenal italiano que hablaba más de 50 idiomas era un poligloto. Ezequiel Uricochea fue el primer americano que desempeñó cátedras de lenguas en Europa, creo que era lingüista. Caro apenas estuvo tres años en colegio y poetizaba mejor en latín que en castellano. Caro y Cuervo, a las edades de 23 y 24 años respectivamente, hicieron la Gramática Latina que es la mejor de las que hay en español. A esa edad no traduce uno ni a Esopo. Caro comenzó a traducir la Eneida cuando tenía 18 años’.”
“Interrumpimos a Don Tomás para hablarle de la llamada cristalización del Griego y el Latín, o sea de la pasión y muerte de estas lenguas, a lo cual replica:
‘No hay lenguas muertas. No creo en eso. El Griego y el Latín viven y perduran. Si bien es cierto que el Griego de Pericles decayó, hay un griego moderno un poco diferente. En todo caso, el griego clásico sigue siendo el idioma de la medicina. El Dr. López de Mesa afirma con mucha razón que la medicina es dialecto griego. De ahí que el verdadero médico que no sea un simple recetador, debe tener preparación humanística’.
‘Da tristeza ver la incorrección del lenguaje de muchos galenos. Dicen, por ejemplo, hormona, al juego que secretan las glándulas endocrinas, cuando debe ser hormon que es lo correcto. Dicen libido en vez de decir libídine que es lo castizo, y neurona a lo que debe ser neurón’.
‘Ahora, en cuanto respecta al Latín, no debe decirse que es una lengua muerta. En algunos sitios se habla, como por ejemplo, en Sicilia. Ha habido una campaña para que el Latín sea el idioma científico internacional. Tan vivo permanece que es el idioma de la Iglesia’.
‘En el derecho es indispensable el Latín. Un defensor alto debe haber leído en su lengua original las defensas de Cicerón. Precisamente, en la Pro-Archía hace Cicerón una defensa bellísima de las letras que imitó hermosamente don Andrés Bello en el discurso de inauguración de la Universidad Santiago de Chile’.
En resumen, tenga usted la certeza de que estas lenguas viven en nuestro precioso idioma imperial. El Padre Torres y Gómez hace este análisis de nuestras palabras castellanas: el 17,5% son griegas y el resto tienen origen en otras lenguas’.”
“Don Tomás Cadavid Restrepo en su afán de divulgar los conocimientos lingüísticos que posee en grado sumo, se ha impuesto la tarea eminentemente patriótica de confeccionar un vocabulario etimológico de innegable valor para quienes se dedican a los estudios humanísticos, especialmente para la juventud universitaria”.
“Su primera obra ‘Raíces Griegas y Latinas y Glosario Técnico’, la hizo, la elaboró pacientemente con amor porque era para la juventud colombiana […] Tiene dos tomos de vocabulario grecolatino con innumerables notas sobre psicología, medicina y ciencias naturales. En estos nobles trabajos Don Tomás ha empleado una técnica superior que facilita la comprensión […]”
“[…] En estos trabajos juega su papel preponderante la etimología. Sobre esta palabra que equivale al sentido del vocablo, don Tomás nos dice: ‘es el tratado del origen, formación y sentido primitivo de las voces y los elementos que las constituyen. El desenvolvimiento de la palabra o evolución semántica o polisemia, hace que un vocablo vaya adquiriendo nuevas significaciones. Ejemplos: Raíz, planta, parte invariable de la palabra, origen de los acontecimientos. Epidemia, que antiguamente era la visita que hacían los emperadores romanos a sus estados, es hoy enfermedad que invade una comarca o región. Delirio, quiere decir locura, viene de de separación, lira que es surco, es el caballón que forma el arado; de aquí que el que delira está alejado de la línea recta en su razonamiento. Esencia, baja desde la esencia de Dios a la esencia de las cosas y llega hasta el perfume de las damas. ¿Habrá algo más hermoso que esto?’
‘La etimología nos enseña el sentido verdadero de las palabras y los estudios humanísticos son el poderoso auxiliar para desentrañarlo. No me canso de repetir que estos estudios son fundamentales. Vea usted por ejemplo lo que ocurre en las altas esferas científicas. Paul Bourget que estudió medicina, a petición de Dieulafoy creó los neologismos onirismo, sicoclasia y pantomima. Esto dice del amor de los grandes médicos franceses por las humanidades’.
‘Para que se vea hasta dónde los sabios aprecian el conocimiento del Latín, va de cuento. Estando Trousseau dando una clase en el Hospital de París en la sala de enfermas, una mujer histérica comenzó a hacer contorsiones y entonces el eminente profesor dijo a sus discípulos: esto no es nuevo y trató de citar un pasaje de Ovidio referente al rapto de las sabinas. Pero a Trousseau se le olvidó la cita y preguntó si había alguno que recordara eso. Fue Dieulafoy, entonces un simple estudiante de provincia quien recordó el texto completo: Spectatum veniunt, ut espectentur et ipsae. Vienen a ver para ser vistas ellas mismas’.”[2] [Hasta aquí la entrevista]
Nueva Educación, Pedagogía de anormales y Discología
En la Ordenanza 30 de 1913 sobre instrucción pública, la Asamblea de Antioquia dispuso, en su Artículo 30, la creación de escuelas de anormales. Pero,según el investigador Alexander Yarza (2010), esta iniciativa no se pudo llevar a cabo, sino hasta comienzos de la década del veinte, con la reforma de la Casa de Menores y con la prolífica divulgación liderada por Tomás Cadavid en Antioquia y Colombia.
El historiador Javier Ocampo, aporta que en la década de 1920 se presenta la influencia de una de las reformas educativas más importantes del siglo XX, en el mundo occidental: la Educación Nueva y el método de Enseñanza Activa, un nuevo modelo de escuela más acorde con la psicología infantil y con el proyecto de la modernidad. En el Congreso Pedagógico de Calais en 1921, se fundó la Liga Internacional de la Educación Nueva, alrededor de la cual surgió un grupo de pedagogos de diversos países de Europa y América: Decroly en Bélgica; Dewey en Estados Unidos, Piaget, Cleparéde y Ferriére en Suiza; Beatrice Ensor en Inglaterra; Deroiz, Bermondo y Fauconnet en Francia; y en Colombia, los pedagogos Agustín Nieto Caballero, Rafael Bernal Jiménez, Tomás Cadavid Restrepo, entre otros.[3]
A partir de 1920, acorde con los cambios de orientación que tuvo el centro, pasó a llamarse Casa de Menores y Escuela de Trabajo. Su nuevo director, el pedagogo Tomás Cadavid Restrepo, modificó los castigos y buscó realizar un seguimiento psicopedagógico de los internos, quienes serían considerados no tanto como delincuentes sino como “anormales morales”. En un comunicado de Tomás Cadavid Restrepo enviado a los maestros de enseñanza teórica, se consigna la siguiente clasificación: anormales físicos, intelectuales y morales.[4]
En el informe que rinde el director de Instrucción Pública al Ministerio de Educación en 1926, Tomás Cadavid Restrepo se refiere al estado en que se encontraba el Servicio Médico-Escolar, fundado por la Ordenanza 6 del 14 de marzo de 1923, resaltando la acción realizada por el médico, el maestro y el sacerdote en el proceso de observación científica de los niños, especialmente, de los anormales. De la misma manera, sugiere precisar los parámetros de la ficha individual médico-psicopedagógica, en donde estarán consignados los datos e información derivada de la observación.[5]
De acuerdo con el historiador Carlos García (1996), entre los años 1914 y 1920, la cárcel de menores masculina se conoció como Casa de Corrección y Escuela de Trabajo. Esta primera etapa de la institución se caracterizó por un sistema militarista y autoritario. La ruda disciplina impuesta por los oficiales en retiro que la dirigían incluyó frecuentes castigos físicos, el calabozo y otras formas humillantes de corrección de los internos, quienes además debían realizar trabajos productivos como castigo o “penitencia para su conversión”.[6]
Por Ordenanza 8 de 1920, la Casa de Menores y Escuela de Trabajo San José pretendió cambiar el modelo de corrección punitiva centrado en el castigo —valga decir: en lo penal—, por un modelo educativo que tomó como referente primordial las conceptualizaciones sobre educación de anormales de Europa y Estados Unidos.[7] Esta renovación quedó registrada en el Informe de la Casa de Menores y Escuela de Trabajo que escribieran, en 1921, Tomás Cadavid Restrepo y el médico David Velásquez.[8] Unas décadas después, por Decreto 33 del 4 de febrero de 1936, fue creada la Escuela Especial para Díscolos Tomás Cadavid Restrepo que entró en funcionamiento en 1938.
De hecho, era anhelo del mismo Tomás Cadavid Restrepo (Director de la Casa de Menores durante la reforma educativa de 1920) que los maestros de la Casa de Menores se dedicaran al estudio y a la observación de los menores. “[ … Lo lógico ¾decía en el citado informe¾ es estudiar antes al niño en su cuerpo y en su alma para luégo darle una orientación acorde con sus aptitudes”
[1] Gallo, Luis A. Diccionario Biográfico de Antioqueños. Bogotá: 2008. Editor independiente, pp. 173-174.
[2] Bravo Cerdeno, Lucio. (1948). La vida ejemplar, docta, sencilla del maestro Tomás Cadavid Restrepo. En: Revista Raza, Vol. 4, No. 22, julio, pp. 6-7, 76-77.
[3] Ocampo, Javier. (1998). Los orígenes de las universidades pedagógicas en Colombia. En: Revista Historia de la Educación Colombiana, No. 1, pp. 185-186.
[4] Cadavid Restrepo, Tomás y Velásquez, David. (1921). Informe de la Casa de Menores y Escuela de Trabajo. Medellín: Imprenta Oficial.
[5] Cadavid Restrepo, Tomás. (1926). Informe que rinde el director de Instrucción Pública Tomás Cadavid Restrepo al Ministerio de Educación, Medellín, ImprentaDepartamental.
[6] García, Carlos. (1996). Los niños trabajadores de Medellín a principios del siglo XX. En: Boletín cultural y bibliográfico, Banco de la República, No. 42, Vol. XXXIII.
[7] Yarza, Alexander. (2010). Del destierro, el encierro y el aislamiento a la educación y la pedagogía de anormales en Bogotá y Antioquia. A mediados del siglo XX. En: Revista Educación y Pedagogía, Vol. 22, No. 57, mayo-agosto, pp. 111-129.
[8] Cadavid Restrepo, Tomás y Velásquez, David. (1921). Informe de la Casa de Menores y Escuela de Trabajo. Medellín: Imprenta Oficial.

