Hernán Villa Baena: un liberal culto, defensor de los trabajadores

por centrodehistoriabello

Por Guillermo Aguirre González

Introducción

El programa de Cultura Aldeana, es en Colombia, la expresión del obrar del liberalismo del siglo XX. No es un neoliberalismo, porque este “neo” saca el Estado de la vida social y política.1 El liberalismo de Rafael Uribe, de Gaitán, de López Pumarejo es un liberalismo intervencionista, convencido del papel del Esta- do como defensor de los desposeídos, de los marginados, convertidos en tal por el liberalismo leseferista. Ese liberalismo dirigido a corregir la desigualdad, fue el liberalismo de Hernán Villa Baena, concejal, Juez y lector compulsivo. Fue él quien entendió el alcance de la Cultura Aldeana, programa diseñado e inaugurado por Luis López de Mesa, ministro de Educación de Alfonso López. 

Aunque no hay documentos escritos sobre la estadía de Hernán Villa en Bogotá en los años de la Revolución en Marcha, por in- forme verbal de los familiares que le sobreviven, se sabe que comenzó a estudiar derecho en esa ciudad en los años de tránsito entre los gobiernos de Olaya Herrera y Alfonso López. Allí comprendió el impulso transformador que se cernía sobre Colombia, luego de la hegemonía conservadora. Ese programa hecho para transformar el municipio colombiano, es el que va estar en la cabeza del concejal Villa. Promocionó estos ideales en sus compañeros del Concejo de Bello y muchos lo apoyaron en esa obra, como la de sacar el mercado de la plaza pública y en su lugar construir un parque para el disfrute de los bienes de la cultura: la radio, el cine y los libros.

Hernán Villa Baena es el objeto de esta semblanza, porque fue un líder y pionero del progreso social del municipio de Bello. La búsqueda del bienestar de la generalidad, lo llevó a convertirse en juez de la república y dedicar su profesión a la defensa del obrerismo. Fue consecuente con su liberalismo. Se reveló contra los intentos de la empresa privada de reclutarlo para que defendiera los intereses de los empresarios. Tuvo claro el conflicto de intereses que eso implicaba, y más, si lesionaba su honestidad y transparencia.

La semblanza

Villa Baena se encontró a los veinte años con un liberalismo nuevo: el de López Pumarejo, convencido de la necesidad del cambio dentro de la institucionalidad; el de Gaitán, dispuesto a darle poder efectivo al pueblo y el de Rafael Uribe promulgador de un “socialismo de arriba hacia abajo”. Villa Baena tomó estas ideas del ambiente político y las convirtió en códigos de conducta. Por eso le dijo al concejal Mejía Montoya en 1938, mi “liberalismo no es del viejo sino que sigue más allá”. El viejo era la práctica de la oligarquía del siglo XIX y el de “más allá”, el del bienestar de la clase obrera. El concejal liberal, con quien debatía, no tuvo otro argumento sino de acusar a Villa de comunista.2

Con esta postura de Hernán Villa, pue- de iniciarse el perfil que se quiere elaborar, en este escrito, sobre uno de los personajes políticos más visibles en la historia del municipio de Bello del siglo XX. Hernán Villa Baena nació en 1912, en la casa de sus padres Abelardo Villa Tamayo y Alejandrina Baena, ubicada en el marco de la plaza de Bello.3 En 1942 terminó los estudios en derecho y se graduó como Jurisconsulto en la Universidad de Antioquia en 1956.4 Siguió los pasos políticos de su padre. Abelardo Villa fue el primer Personero de Bello y estuvo dentro del mundo de los asuntos públicos del municipio en la mayor parte del siglo XX. Villa Baena es elegido concejal en 1937, por el partido liberal; luego Personero de Bello, “Juez de Circuito en Sopetrán, Santa fe de Antioquia, y Juez municipal y laboral de Medellín”.5

Cuando se graduó, Abelardo Villa le hizo un “fiestón” en el Club de Profesionales en Medellín y le dio un local para oficina, con baldosas de ladrillo y pare- des de tapia, en el parque de Bello, calle cincuenta con cincuenta, el mismo en que tuvo Carlos Vélez el almacén Don Juan, frente al almacén Medellín.6 A quien le visitaba, ponía en sus manos un periódico o un libro. Inició en la lectura a muchos jóvenes. Dice Armando Estrada Villa:

“Yo estaba muy niño y fue él quien me inició en la lectura. Luego cuando me hice adulto, Hernán me pasaba muchos de los libros nuevos que compraba; no eran pocos porque él era un comprador compulsivo de libros de todos los temas. Hernán me influenció mucho. Le aprendí a hacer política y a amar la lectura. Me prestaba libros de Rafael Uribe, discursos de Gaitán, y textos del mexicano tratadista de Derecho Civil De la Cueva, y mucha literatura. Hernán tuvo la biblioteca particular más grande del municipio”.7

Creó una sensibilidad por la defensa de los intereses de los trabajadores formales e informales. Se puso al servicio de los sindicatos de grandes industrias como Fabricato, Pantex y Coltejer. Sus casos difíciles, luego de tener éxito se convirtieron en modelos para sus colegas. “Como juez emitió fallos que fueron ratificados por el Tribunal y luego por la Corte”.8 Un trabajador de Fabricato, por tiempo y experiencia en el trabajo llegó a dirigir la sección de terminados. Se le llamaba Cuco Espinal. En 1968, le pusieron como jefe a un ingeniero joven y recién graduado, y este comenzó a perseguirlo. Espinal conocía a Hernán Villa y le consultó sobre qué hacer. Villa le dijo: “retírate que te consigo un retiro forzoso, te consigo todo”; pero Espinal temía perder la antigüedad y sus derechos. Un día se decidió y con Villa demandó la empresa y le sacaron todas las prestaciones y la jubilación.9

Impuso el reconocimiento de los derechos laborales de los conductores de taxis y buses. También transformó en obligación los contratos verbales. Dice Javier Villa:

“casos… como el de Isabelina de La Buena Esquina que vendió leche de Proleche por veintipico de años casi veintiocho. Y un día no la surtieron y al otro día tampoco, entonces ella fue a mi casa y habló con papá y le dijo: vení dentro de ocho días yo estudio eso. Y demandaron. Ella conoció la empresa de Proleche. Vendía de inspección ocular. Y le sacó cesantías, jubilación, brazos caídos. Le sacó todo. Y detrás de esa demanda le cayeron varias a Proleche. Otro caso importante que tuvo fue el de este señor Baena que tuvo un bus de Hatoviejo. Venía un conductor desde Barranquilla y se fue al Cauca. Se ahogó. Entonces fue la viuda a hablar con [Hernán Villa y]… Demandaron y le sacó el seguro de vida. Desde eso los conductores de buses tienen seguro de vida y prestaciones, porque después demandó también la asociación de [Choferes]”10

Hernán Villa, abogado laboralista, nunca quiso ser patronal y se mantuvo firme ante los intentos de reclutamiento de los grandes empresarios. “Una vez Pilsen lo llamó, le ofreció un sueldo de $10.000 mensuales, casa y carro […] y él no, no aceptó”. Su hijo mayor lo increpó por despreciar esa oportunidad. Villa le contestó: “Entonces qué hago mijo cuatro horas defiendo el trabajador y cuatro horas lo condeno. ¡Cómo voy a trabajar yo con una empresa!”.11

Fue de una familia de tres hermanos. La mayor, Carola Villa (madre de Armando), siguió él y luego Luz Villa. Se graduó de bachiller en el colegio de San José de Medellín. Comenzó a estudiar derecho en Bogotá y terminó en la Universidad de Antioquia. Su primer trabajo fue en el Centro de Salud de Bello, luego Juez Laboral en San Jerónimo, Sopetrán y Medellín.12 Abogado sindicalista; los casos que ganaba eran muy sonados. La memoria de los casos de Hernán Villa los conservaba muchos jueces por la profundidad jurídica y la excelente redacción. La vida la pasó en su casa o en su oficina, espacios llenos de libros por todos lados. Tuvo oficina en Bello y en Medellín. Amigo de los laboralistas Jaime Velásquez Toro, Santiago Lopera y mucha gente, porque se dio a querer por servicial. Hernán fue gaitanista y el 9 de abril de 1948 casi lo matan, porque hubo mucha persecución contra la familia de Abelardo Villa.13

Hombre independiente y dueño de un accionar civilizatorio. Los contrarios políticos eran seres humanos antes que conservadores. Por eso se enamoró de una mujer de ancestro godo. Elena Osorio Osorio era hija de una mujer que antes de entrar a la iglesia gritaba en la esquina anterior ¡Viva el partido conservador! Hernán Villa sorteó el acceso difícil a Elena Osorio; ella era maestra de escuela en la vereda Tierradentro y permanecía allí de domingo a viernes. El concejal Villa Baena la visitaba en clandestino, le enviaba cartas, porque era mal visto por la beligerante suegra, por liberal y moreno.14

Si los acontecimientos políticos o sentimentales se le presentaban adversos a sus convicciones, no tenía reparos para enfrentarlos, tuviere las consecuencias que tuviere. El hombre político quedó definitivamente recluido en el ámbito lo- cal, por su independencia y sentido crítico del camino tomado por el liberalismo. “No llegó más lejos en política por una imprudencia. Hubo en la casa del jefe del partido liberal de ese entonces don Colis Paniagua una reunión a la que vino Luis Alberto Jaramillo Sánchez y todos los jefes departamentales y Hernán Villa tuvo una discusión con ellos”.15 Colis Paniagua, hermano de Ilduara Paniagua, era un prendero, adinerado, las reuniones del partido liberal de Bello se hacían en su prendería, ubicada en la pequeña calle entre el parque y el Teatro Iris. Luego del 9 de abril de 1948, varias veces le pusieron dinamita. Como jefe del liberalismo fue permanentemente criticado por Hernán Villa y por eso este tuvo que estar en disidencia. En lo político solo llegó a ser diputado por un periodo, antes de la dictadura de Rojas Pinilla y antes de la confrontación con Paniagua.16

A pesar de las diferencias políticas el ambiente local lo animaba un grupo de activos e inquietos intelectuales, además de participar en política intercambiaban ideas, libros y música. Al grupo le decíamos

“la barra de los que saben leer y escribir de corrido” entre ellos José Abel Jiménez, “Pacho” Cadavid, Francisco Marín, Luís Montoya Cuervo y Óscar Agudelo (El de la Ancheta). Eran los que en Bello hablaban de libros, de literatura, de música, de filosofía. Los demás hablaban del trabajo en la fábrica, de dinero y otras cosas. Entre ellos hubo diferencias, pero se juntaban en la bohemia. Los sábados a las dos o tres de la tarde tenían una tertulia con el padre Roberto Jaramillo. La hacían en El Pozo del Rotal, entre Copacabana y Girardota.”17

Hernán Villa Baena, se hizo medir en elecciones desde 1936. A finales de los sesenta, aún postulaba su nombre, pero ya el liberalismo estaba dirigido por hombres nuevos como Armando Estrada y Jaime Arango. Otra generación. En 1969 Hernán Villa organizó su lista al Concejo de Bello. Lo mismo hizo su sobrino Armando Estrada, quien refiere el hecho con estas palabras:

“Al final del Frente Nacional yo lo reemplazo en términos generacionales en el Concejo. Hubo unas elecciones en las que ambos, nos presentamos. “Él por un grupo y yo por otro y el abuelo mío [Abelardo Villa Tamayo] decía: ¿Qué voy a hacer, por quién voy a votar? Me voy a tener que dividir. Cómo no voto por Ar- mando; pero cómo no voto por Hernán”. Desde esa época yo seguí saliendo concejal y él prácticamente desapareció de la escena política”.18

Salió de la escena política a los 58 años, pero no de la profesional. Escribía cuando los litigios jurídicos, la bohemia y la lectura, le permitían tiempo libre. Los escritos se le publicaron en revistas y periódicos locales, hasta su muerte ocurrida en 1994. Villa Baena tuvo con Elena Osorio seis hijos, cinco hombres y una mujer. Su hijo Rodrigo Villa Osorio fue alcalde de Bello en tres ocasiones. Enviudó a los 60 años y se volvió a casar “con una muchacha, Amparo Álvarez de Itagüí, que trabajaba en el Juzgado primero [matrimonio] del cual hay dos hijos”.19 

La casa en la que Hernán Villa crió sus seis hijos estaba casi en el cruce de la calle 52 con la Avenida Suárez. Las primeras habitaciones las tenía llenas de estanterías con libros y fue un atractivo para los transeúntes, quienes se para- ban a observarla. Refiere Javier Villa que prefería los bares o cafés sin “piano” o traganíqueles, como el Bar Santander, porque buscaba la conversación y cuan- do llegaba a casa hacía sonar las grabaciones de los discursos de Jorge Eliécer Gaitán.20 Hernán Villa Baena fue presentado así, por el periódico El Quitasol:

“Para todos en Bello es familiar la figura del jurista Hernán Villa Baena. Unos por- que han acudido a su oficina de abogado en busca de orientación para sus dificultades, en especial si son de carácter la- boral, rama del Derecho en la que el doctor Villa Baena es trajinado especialista; otros lo conocen porque su figura es fa- miliar. Para todos los que por una u otra razón transitan por la Avenida Suárez y ven, cerca al parque, en un segundo piso, a un señor bajito, robusto, moreno, al que no le falta un cigarrillo sin filtro en la boca y un libro en la mano e inmediatamente lo identifican: es el doctor Villa. Otros, los de Bello, lo conocen por eso, porque son de Bello y el que sea de Bello y no conozca a Hernán Villa está incompleto en su formación. Pues bien, hay algo en Hernán Villa que sobresale por sobre todos sus conocimientos y todas sus virtudes y es el amor que profesa por su tierra y el deseo de verla cada vez más linda, mejor presentada y representada”.21

Un corazón para la ley

Hernán Villa, adquirió una escritura eficaz, pero con una terminología altisonante y retórica. En marzo de 1983 publicó en el periódico El Quitasol un escrito sobre el fallecimiento del señor Jesús (Suso) Arroyave P.:

“En una lluviosa tarde de cuaresma, por- que hasta la naturaleza demostró llorarlo conmovida, nos sumamos reverentes a su cortejo enlutecido y taciturno camino de la venerable capilla del cementerio de San Pedro […] Era don Suso Arroyave vástago de una familia patriarcal llegada a Bello cuando el burgo no había perdido su apacible fisonomía de aldehuela, ni conocíamos más nomenclatura en el recuerdo que la mirada de sus buenas gentes […] En este marco casi eglogógico, se forjó don Suso una profesión.”22

En los años ochenta, Villa continuaba con el prestigio de ser defensor de los derechos laborales de los trabajadores. En agosto de 1983 publica una petición a la administración de Bello del señor Darío Gómez, en la que dice haber sido despedido injustamente, después de laborar por veinticuatro años en la Secretaría de Hacienda. La petición firmada por Darío Gómez y Hernán Villa exige indemnización y jubilación.23

Critica la mezcla entre justicia y política. Fundamenta sus argumentos en La Isla de los pingüinos, novela de Anatole France. En ella el Estado de Pingüilandia, necesitaba condenar al judío Pirot, para salvar las apariencias de su eficiencia. Concluye Villa Baena: “cuando la política entra a un proceso por la puerta, la justicia se fuga por la ventana”.24 La ley no tiene corazón y el magistrado que se lo presta, prevarica. Villa quiere luchar contra esta sentencia y decide, como magistrado, ponerle corazón a la ley. Lo hizo cuando le propuso al gobierno que unificara los criterios para las viudas de los trabajadores en unión libre. La viuda de un trabajador que muere sin jubilarse hereda la pensión; pero si fallece el trabajador ya jubilado, su concubina no hereda.25

Los seres humanos ubicados sobre el paisaje, interesan al profesional sensible. Si a la ley se le debe poner corazón, es posible, solo si se ama lo humano, se trata de comprenderlo y se le defiende incondicional contra la desigualdad. Por eso cuando Hernán Villa llegó a la población de Zaragoza, para ocuparse del juzgado, hace una crónica sobre la tierra, los habitantes y sus oficios. Hay en el escrito una actitud ante el conocimiento y la profesión de clara convicción ética. Mural zaragozano, es el título de un escrito, hecho con un castellano que antepone profusamente los adjetivos a las acciones. “El hirsuto explorador Rodas”, “nuestro despacho judicial abría sus orejas ávidas a las querellas del vecindario”, “La Oca. Un riacho se arrastraba por Zaragoza meditando. A él afluíamos por las tardes en busca de nutridos pescaderos”. Se describe la draga, los filósofos del pueblo, los burdeles, los actos religiosos y las gentes. Con estos conocimientos el juez juzgaba.26

El interés por los temas laborales, le llevó a denunciar atropellos contra los trabajadores. Conoció el caso de una barrendera expulsada a los ocho años de la empresa por un gerente que le liquidó $180.000. El gerente le hizo endosar el cheque de liquidación y le hizo firmar un documento en el que la barrendera le prestaba a quien la echaba del trabajo la suma liquidada. El gerente salió de la empresa y el tribunal y el juez laboral, ante la demanda de la empleada, falla- ron a favor de la empresa. Concluye Villa: “fallos como este dejan por fuera la justicia, pero se salvan las instituciones y sale robustecida la democracia”.27

Mostró su culto a las letras y a los letrados, al referirse a Marco Fidel Suárez en un escrito en el que da cuenta de una anécdota relatada por Guillermo Jaramillo Barrientos y aparecida en el periódico El Siglo de 1944. Dice Villa que la correspondencia de Suárez por ser de una pluma consagrada es un verdadero tesoro. Con esta expresión deja ver su admiración por el escritor más no por el conservador. Los comentarios salen cuando Villa trata del padre de Suárez. En la anécdota de Jaramillo, Don Pepe Barrientos visitó a su hijo en Bogotá y le pidió el escrito con que ganó el premio de la Academia de la Lengua. Y Marco le dijo que no, porque él no sabría qué hacer con eso; pero que le regalaría otra cosa. Al día siguiente envió al hotel una mula ensillada y un reloj de oro a Don José María Barrientos.28 Las letras que Marco Fidel Suárez dejó, fueron para Hernán Villa un Sacro Mar de Luz y Fe. En 1989, con 81 años de edad, pidió por escrito a la secretaria de educación Ma- riela Higuita, poner en el frontis del Monumento Choza Marco Fidel Suárez, un anagrama con las letras de su nombre:

“Doctora MARIELA HIGUITA. Secretaria de Educación. SACRO MAR DE LUZ Y FE. Una bella leyenda luminosa frente al monumento de Suárez nos recordará que las letras de su nombre forman ese hermoso verso cuyo autor olvidé, que hace de ese plácido rincón Bellanita, un Sacro Mar de Luz y Fe. Servidor Hernán Villa Baena.”29

Cuando su hijo Rodrigo ocupó la alcaldía de Bello, fue muy discreto y respetuoso con él. No utilizó su conocimiento, sobre el territorio y sus gentes para influenciarlo. Lo dejó gobernar a su criterio. Hay dos documentos en los que Villa Baena señaló a su hijo Rodrigo alguna directriz sobre el gobierno. Uno es una nota enviada a través del dirigente con- servador Gustavo López en la que con una figura literaria, pide le de trabajo en la administración a José Benjumea: “Amigo Gustavo López muy justo sería ver sentado a manteles en el ágape municipal al amigo José Benjumea, así fuese dueño y señor del último cubierto. Servidor Hernán Villa Baena”.30 El otro documento es la carta misiva que le envió a Rodrigo, recién posesionado, en la que le recomienda llevar el municipio por bue- nos caminos:

“Señor RODRIGO VILLA OSORIO. Alcalde Municipal. E.S.D. Querido Rodrigo. Vaya para ti mi estrecho abrazo por el exitoso itinerario de tu lucha electoral hacia la destacada posición administrativa que hoy asumes. No debes tener la ingenua satisfacción de haber llegado, sino la robusta conciencia de partir de allí al engrandecimiento del terruño patrio, sin más escudo que la limpieza de tu vida, la noción cálida y palpitante del Derecho y como única meta la realización del bien común por sobre toda consideración de afectos, intereses o prejuicios, cualquiera que fuese su estatura. Vasto es el panorama que tienes por delante y debes aspirar por ello a que el pueblo te recuerde en cada palmo de obra construida y perdurable y pueda condecorar tus actos de Gobierno al final del mandato conferido en el sagrario de las urnas. Recoge de tus antecesores en el cargo lo magnífico que no les fue posible concluir y engrandece tan preciado acervo con el aporte invaluable de las buenas gentes que en esta tierra abundan. Has que tu despacho sea de todos, como la vieja casona del Rabí, de donde nadie se ausente sin llevar consigo una buena solución a sus problemas. No olvidemos que en este rincón bellanita hay un santuario que irradia luz y fe sobre todo el continente y manantial perenne de una vigorosa y diseñada en el marco de una ética de abierto contenido humano, tan urgida de aplicación en esta época, pues ya nadie entiende a nadie. De Bello, por Bello y para Bello te deseo muchos éxitos, querido Rodrigo. Tu padre Hernán Villa Baena”.31

La actuación del concejal

Hernán Villa Baena es elegido concejal en 1937, y se sostiene como tal, hasta 1949. Según las Actas del Concejo, la época más activa es la de los años 37 y 38. Villa trae en su cabeza para el Concejo, todo ese fervoroso espíritu de cambio reformista de la Revolución en Marcha y el entusiasmo por el progreso visible en la entronización en Colombia de los años treinta de la radio y el cine; dos pro- ductos tecnológicos que se adicionan al ferrocarril, la aviación, el automóvil y la industria textil, existentes desde el alba del siglo. En julio de 1938 Bello cumplió 25 años de vida municipal. Hernán Villa toma la voz y convence a sus compañeros de concejalía, transformar el municipio y hacer un carnaval el primero de julio para inaugurar las nuevas obras. Este momento es el que se ha rastreado en las actas del Concejo de Bello, y se ha dividido con unos títulos referidos a las actuaciones del concejal Villa Baena.

Concepto sobre el Estado

No estoy de acuerdo con darle luz eléctrica gratuita al Colegio de los Hermanos Cristianos, porque es una institución privada que cobra a sus estudian- tes.32 Esta posición del Concejal Hernán villa Baena, muestra su concepción sobre el papel del Estado colombiano y sobre la diferencia entre el interés público y el privado. El acuerdo fue aprobado por los otros seis concejales y se mostró con este hecho la actitud de la mayoría de los políticos del país, respecto a las relaciones entre el Estado y la Iglesia. La Constitución Política separa las dos potestades, pero en las mentes de los gobernantes continúa el Estado clerical. 

El 30 de mayo de 1940, Villa asume la presidencia del Concejo de Bello. Firma como presidente y como secretario firma Gilberto Quevedo, su cuñado. Sus iniciativas dan cuenta de su ideario. Pro- pone y se acuerda crear la Crónica Municipal, publicación de quinientos ejempla- res por mes, cuyo contenido serán las actas y acuerdos del Concejo, informes de comisión y de los jefes de oficinas del municipio, decretos y resoluciones del alcalde y todo lo que el director estime que sea de carácter oficial.33 Es decir, la misión del Estado, en este caso el municipio, es hacer públicas todas sus actuaciones para mostrar la transparencia de los representantes del pueblo.

La sensibilidad social

Hernán Villa muestra desde su entrada al Concejo Municipal de Bello, una sensibilidad y vocación por los asuntos socia- les. En la ciudad adquirió prestigio por su dedicación a la defensa de los derechos de los trabajadores, con una concepción de ellos desde la “conciencia de clase”, elemento típicamente marxista. En 1937, hizo parte de dos comisiones. Una de Instrucción Pública y otra de estudio para la construcción de vivienda obrera. El concejal Alfonso Mejía Monto- ya propuso un saludo a los trabajadores de Bello, en el que manifiesta un “mejor estar a tan distinguido Gremio”. La pro- posición fue aceptada por la mayoría, menos por Hernán Villa. Este de inmediato pone a consideración otra, en el mismo sentido, pero en la que emplea un lenguaje sociopolítico de izquierda:

“El Concejo municipal de Bello, en sesión inaugural de su administración, saluda a las masas trabajadoras que tienen con- ciencia de clase, y de la preponderancia y reconocimiento que el gobierno y las leyes de la República, hacen de sus organizaciones. Al mismo tiempo, promete esta corporación, cooperar en sus labores de reconstrucción social y afianzar en el municipio el equilibrio, la justicia y el derecho, en favor de las clases trabajadoras que hacen la riqueza del país. Aplicando nuevos métodos administrativos y serios conceptos sociales emancipadores, habremos dado un paso en firme por el camino de la equidad social. Comuníquese al sindicato ferroviario, núcleo de organización más vinculada al Municipio de Bello”.34

El concejal Alfonso Mejía Montoya, aprueba la proposición, deja constancia de no estar de acuerdo con “los conceptos en que se funda el proponente” y pone otra a consideración en la que exalta la memoria de Marco Fidel Suárez y pide al gobierno colombiano hacer de la choza un monumento con estatua y parque. En la sesión del 21 de enero de 1938, Villa presentó otra propuesta en la que invita al concejo a crear el cargo de Abogado de los pobres del municipio, y se creó una comisión para que presente el acuerdo. Y el 8 de febrero de 1938 hace aprobar la propuesta de crear en el Con-cejo la Comisión de Asuntos Sociales. Quedó integrada por Ramírez, Villa y Me- jía Montoya.35

El Concejal, objeto de este escrito, habla en el concejo sobre lo observado en una escuela: le sirven a los niños un chocolate de una calidad lastimosa. Por eso el Concejo cita a la dirección de la Sopa Escolar para que informe sobre el mal funcionamiento. Dice el acta:

“Asunto Sopa escolar. El H. C. Villa, habló de la mala organización de la Sopa en las escuelas rurales. Estando presentes en el recinto el Presidente del Patronato escolar D. Alfonso Zapata y el Director de la Escuela U. de varones, este último en uso de la palabra, explicó la organización que se ha venido dando a la Sopa Escolar; indicó las causas por las cuales la Sopa del pueblo está bastante bien en tanto que a los campos no es posible enviarles mejor auxilio. – Del seno de la corporación fueron sugeridas varias iniciativas con el fin de mejorar este auxilio de los niños de las escuelas rurales y el Sr. Presidente del Patronato enumeró los inconvenientes con los cuales se tropieza a pesar de la buena voluntad que siempre ha acompañado a los dirigentes de la Sopa Escolar.”36

El Concejo respondió con su mecánica tradicional: nombrar una comisión que estudie el Patronato Escolar.

Situación de los obreros

En enero de 1938, Villa hace un proyecto de acuerdo sobre modificación del Acuerdo 48 de 1937 sobre cesantías y auxilio de enfermedad para los emplea- dos del municipio.37 Está convencido de que la tarea del Concejo es mejorar la situación de todos los trabajadores incluidos los empleados públicos. Observa la pobreza manifiesta a que están sometidos los obreros y, con apoyo del concejal Mejía, hace aprobar la proposición siguiente:

“Nómbrese por la presidencia una comisión que visite las fábricas, estable- cimientos industriales existentes en el municipio y locales, régimen de trabajo, turnos etc., a que están sometidos los obreros, y propongan las medidas que sean convenientes y que el H. Concejo pueda legalmente dictar, en orden al mejoramiento […] de la clase trabajadora”.38

Se habla de los barrios obreros y su salubridad. Villa cita al médico oficial para que dé un informe sobre la situación higiénica y la del Centro de Protección Infantil. Y en consecuencia, con la necesidad de higiene, pide al Concejo exija al personero cambiar el tapete del recinto e instalar escupideras.39

Confrontación partidista

El 3 de diciembre del 1938, los concejales Alfonso Mejía Montoya y Julio Arango Aguilar, propusieron nombrar por aclamación a Guillermo Fonnegra Sierra como interventor del municipio. Fue presentado como hijo intelectual de Bello. Villa Baena se opuso al método de elección y ocasionó la retirada del recinto de los dos concejales pro- ponentes. Villa dijo “el conservatismo teme que el Concejo le fiscalice su interventor”. La elección se aplazó y luego se eligió y nombró a Fonnegra en interinidad para evitar la injerencia política de ese interventor, según Villa Baena.40

El 15 de marzo de 1938, Villa se refiere a las contradicciones, dentro del grupo liberal mayoritario en el Concejo. Se dirigió exclusivamente al Concejal Mejía Montoya. Dice el acta:

“Como hoy está presente, quiere referir- se a ciertos hechos de la política local. Se extendió luego en consideraciones de índole política –que su liberalismo no es del viejo sino que sigue más allá- que ha notado en todos los debates es él el blanco de Mejía M. y que le repugna el silencio de la mayoría en estos casos. Que el Directorio liberal en vez de encausar la política hermanando el partido y en vez de abrir una suscripción para una estatua de Olaya H. en el parque, y no estar haciendo repetir por las radiodifusoras que en el Concejo de Bello hay un concejal comunista.”41

Luego de la disertación, Villa se retiró del Concejo y dejó en su lugar al suplente Molina.

Solidaridad con el obrerismo

El 21 de enero de 1938 el concejal Villa Baena presentó una propuesta de resolución y se aprobó en los siguientes términos:

“El Concejo Municipal de Bello en uso de sus facultades legales y considerando: a) Que el jueves 20 del presente mes, se instaló en la ciudad de Cali el 3er Congreso Sindical bajo los auspicios del actual gobierno liberal. b) Que el gobierno debe prestar eficaz apoyo a las asociaciones obreras como instrumento del progreso moral y material de [las] clases trabajadoras. c) Que esta manifestación de fuerza colectiva sintetiza todo un pasado de lucha libertaria y anuncia una etapa promisora de reivindicaciones sociales. d) Que este congreso sindical de Cali dará los últimos golpes a la reacción, y que las masas, víctimas por tanto tiempo de una inmisericorde explotación, afirman con todo el vigor su personalidad política y su misión histórica. Resuelve: a) Presentar al tercer Congreso del trabajo actualmente reunido en Cali, el más fervoroso saludo haciendo votos porque sus labores sean de altísimo provecho para las masas trabajadoras en el país. b) Ordenar al señor Personero del Municipio se suministre la energía eléctrica para que durante los días en que permanece reunido el congreso se pueda escuchar por radio sus deliberaciones. c) Pedir a los compañeros choferes y conductores de vehículos porten banderas rojas durante los días en que el 3er Congreso sindical sesione. d) Transmitir este saludo y publicarlo en la prensa hablada y escrita, lo mismo que en carteles q´ serán repartidos profusamente en el Mpio”.42

En febrero, propuso un saludo a la Unión de Choferes de Bello y pidió se satisfaga la aspiración de ese gremio de construir una bomba de gasolina. Villa dijo que, ante la importancia de esa obra, el Concejo podría eximir de impuestos por un año. El Concejal J.N. Ramírez acusó esa proposición como demagógica y electorera y sugirió que en vez de pro- meter exención de impuestos, prometer el estudio de la propuesta.43 Villa vuelve al Concejo el 19 de abril de 1938 y lee un memorial en el que exige al Concejo indemnizar a la familia del obrero municipal muerto al manipular dinamita en la construcción del parque de Bello. Dice el acta:

“El H. C. Villa pide se de lectura a un memorial relacionado con la muerte del obrero Nicolás Agudelo. Después de su lectura el H. C. Villa sustentó el memorial con razones poderosas y de paso habló de las garantías que hoy tienen los obre- ros. […] el H. C. Mejía está también de acuerdo en que debe indemnizarse a la familia del obrero, pero no está de acuerdo en lo que dice el H. Villa respecto a la Constitución del 86, puesto que esta sí hizo mucho en favor del obrero.”44

Relación con el libro y las letras: la Biblioteca

La mayoría de las bibliotecas municipales de Colombia se originaron con el programa de López Pumarejo y su ministro de Educación Luis López de Mesa, llamado Cultura Aldeana y dentro de él la Biblioteca Aldeana. Fue un paquete que llevó a los municipios libros, proyector de cine y un radio. A Bello llegó el programa. Villa Baena presentó la siguiente proposición que mereció su aprobación:

“Dígase al Sr. Personero, que averigüe en poder de quién están los libros llegados al Municipio con destino a la Biblioteca Suárez, pues parece que el Dr. Daniel Samper Ortega ha enviado algunos y como aquí no existe tal institución debe el Concejo poner a bien seguro tales obras, para cuando se organice la Biblio- teca municipal.”45

El primero de febrero de 1938 los concejales Villa Baena y Mejía Montoya propusieron al concejo y se aprobó la formación de una comisión para estudiar el establecimiento de la biblioteca popular: “Nómbrese una comisión que estudie la manera de establecer en el Municipio la Biblioteca popular, y presente el proyecto correspondiente”, “para este fin fueron designados los H.H. C.C. Arango Julio y Moreno”.46 El 3 de marzo Villa pide a la comisión que estudia la fundación de la biblioteca popular un informe para que el concejo pueda hacer algo al respecto.47 El 29 de abril de 1938 se aprueba en primer debate el acuerdo que crea la Biblioteca Popular, dice:

“Proyecto de Acuerdo en 1er debate. 1º por el cual se crea la biblioteca popular, presentada a la consideración de los H.H. C. C. Villa y Moreno. El H. C. Mejía M. se manifestó de acuerdo con la idea, pero dijo que para el segundo debate debía hacerle algunas modificaciones, entre ellas el que no se retire el retrato del Sr. Suárez para colocarlo en la Biblioteca, como consta en el proyecto de A. Fue aprobado en primer debate y para su estudio en 2º debate pasó a los H. H. C. C. Mejía M. y Ramírez”.48

Hernán Villa con una biblioteca personal y particular, amigo de escritores de la época, creó una sensibilidad por la escritura y la lectura, que lo distinguió radicalmente de los demás concejales La sensibilidad por las letras se muestra en el registro que se hace en esta acta:

“El H. C. Hernán Villa presentó a consideración del Concejo, con las firmas de los H. H. C. C. Ramírez, Molina y Duque la siguiente proposición de duelo aprobada por unanimidad: el Concejo Mpal. De Bello, Considerando: a) que el día 25 de los cursantes dejó de existir en la ciudad de Medellín, el eminente hombre público, e ilustre escritor Dr. Efe Gómez, orgullo de las letras patrias y exponente auténtico de la cultura nacional. Resuelve: lamentar la muerte inesperada del Dr. Efe Gómez, ya que esta constituye el duelo de la patria. Transcribir esta resolución a la familia del ilustre desaparecido y a la prensa hablada y escrita. Levantar la sesión en señal de duelo.”49

El 10 de mayo de 1938 fue presentado por la comisión el proyecto de acuerdo sobre biblioteca y aprobado con la pro- posición final que dice:

“Aplácese hasta el mes de noviembre de este año la discusión en 2º debate del proyecto por el cual se crea la Biblioteca Popular Marco Fidel Suárez. Mientras llega esa oportunidad, la secretaría del Concejo podrá prestar a quien lo solicite, los libros, periódicos y revistas que forman la biblioteca del Mpio. Para la lectura debe ser en el mismo salón de la secretaría. En tal virtud queda prohibido prestar libros o periódicos para sacarlos de la oficina. El Sr. Personero dictará las medidas del caso a fin de trasladar a la Sría. del Concejo, los libros, periódicos y papeles que se encuentran en su oficina para los fines indicados en esta proposición.”50

El furor por obras públicas para el cumpleaños de Bello, inspiró en Villa la necesidad de dotar la Biblioteca Pública radicada en el Concejo, de un grupo de obras de legislación y luego el concejal Mejía Montoya adicionó a la lista Los sueños de Luciano Pulgar. Dice el Acta:

“Autorizase al Sr. Personero para que ad- quiera los siguientes códigos con destino a la Biblioteca del Concejo: 1 Código Civil Colombiano. 1 Código Judicial (ambos procedimientos). 1 Código de Policía. 1 Código de Comercio. 1 Código de Minas. 1 Codificación o Legislación Social. 1 Constitución Nacional. 1 Código Penal. 1 Código Fiscal. 1 Código Sobre Régimen Político Mpal. 1 Código Electoral. 1 Compilación sobre caminos.”51

El espacio y el ambiente social

En la sesión del 8 de febrero de 1938 el Alcalde, quien asistía a todas las sesiones acompañado del Personero, propuso que el Concejo ordenara al personero poner a disposición de la alcaldía el camión del municipio para atender casos eventuales de orden público; y permitir trasladar el radio del municipio del kiosko del parque a las oficinas de la Alcaldía y “proceda a instalar un altoparlante en uno de los árboles del centro del parque”.52

El parque de Bello a comienzos del año 38, está en construcción. En la parte norte del parque se construyó un kiosco para la venta de café y refrescos y se instaló un radio receptor de propiedad del municipio. Este radio, como bien público, era escuchado por los ciudadanos, numerosamente reunidos, en las horas en que se suministraba fluido eléctrico. Los acontecimientos importantes se transmitían. Ya en enero del mismo año el Concejo ordenó “al señor Personero del Municipio se suministre la energía eléctrica para que durante los días en que permanece reunido el congreso se pueda escuchar por radio sus deliberaciones”. Se refiere al congreso de los trabajadores reunido en Cali. Este mismo altoparlante retransmitía los encendidos discursos políticos de liberales y conservadores. Para la época: Laureano Gómez, Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán, entre otros. El mercado público fue trasladado a la Plazuela Félix Mejía y se comenzó el proceso de construcción de un mercado cubierto. En acta del 28 de febrero del 38, se registra el nombramiento de “cuatro caballeros distinguidos para que en conjunto con la comisión del Concejo estudie a fondo la construcción de un mercado cubierto. Ellos fueron: Pbro. Rogelio Arango, Nicolás Cárdenas, Abelardo Villa T, y Alejandro Mesa.53

El nuevo parque incitó el imaginario sobre la diversión y ocupación del tiempo libre, además porque se registran escándalos públicos como en el “Pasaje Pérez Mejía” y el Concejo pide a la policía vigilar más estrictamente ese lugar.54 Se nombró un grupo de concejales y particulares para el estudio de la creación de una sociedad anónima cuyo objeto sería la construcción de un teatro municipal; habló Villa de la “necesidad imperiosa para la diversión sana e instructiva de las clases trabajadoras y de la sociedad en general y, al mismo tiempo, por representar un adelanto efectivo del progreso de la población”. El grupo de estudio lo conformaron los concejales Luis E. Latorre, Hernán Villa y Alfonso Mejía; y los particulares Timoteo Jaramillo, Leonardo Velásquez y Eduardo Sanín.55

La exhibición de películas presentaba un auge desde hacía décadas. Las proyecciones se hacían en paredes o “ramadas” de la ciudad. El grupo de concejales, nuevos y activos, fueron llevados por Villa a pensar la ciudad y lo público, gestaron la idea de construir un espacio adecuado para el cine. En 1939, el Concejo acuerda darle la potestad a los señores Pedro Pablo Posada y Alberto Baena para hacerlo, no más allá de una cuadra del parque y para ochocientas personas como mínimo. Estos incumplieron y en 1940 se deroga el acuerdo y se aprueba otro, en el que se adjudica la construcción por concesión a la Sociedad Pérez Schwarber.56

Fervor civilizatorio de los 25 años: fiesta y carnaval

En el mismo Acuerdo donde se adjudica el cine, se nombra un comité para que asuma la celebración del 25° aniversario de la municipalidad. Por eso en ese año de 1938 se pensó en construir el parque en la plaza central, crear la biblioteca, la junta de ornato y la plaza de mercado cubierta. Se pensó en el carnaval de los 25 años. Las Bodas de Plata del municipio, como se llamó el cumpleaños número 25 del Municipio Bello en 1938, se trató de celebrar en la fecha puntual, el 1º de julio. Pero la celebración estaba atada a la inauguración del parque y por eso se pospuso para el 12 de octubre “día de la raza”. Un grupo de ciudadanos y concejales pidió a la gobernación de Antioquia permiso para celebrar un carnaval. Se escucharon voces desde el mismo con- cejo y desde la iglesia opuestas al carnaval. La gobernación dio el permiso y en el acta 48 de 1938 se registra la posición contraria del Concejal Latorre:

“H. Concejales. – Bello. – He sido informado de que en la sesión verificada el 14 de los corrientes, se aprobó con ausencia de cuatro de los miembros principales, el informe que la comisión rindió en relación con la petición que algunos vecinos de la localidad hicieron, solicitando de la corporación festividades de Carnaval con motivo de la inauguración del Par- que Municipal. Un compromiso social me privó de asistir a dicha sesión lo que he lamentado por no habeíseme presentado la oportunidad de consignar mi voto negativo a tan desacertada determinación. Siendo ya un hecho cumplido, quiero solo recordarles que se ha violado el pacto que la mayoría consignamos en un documento público, cuando nuestros nombres fueron postulados y que debe estar muy latente. – “Trabajamos por el engrandecimiento de este pueblo en lo Moral, Material e intelectual”. Es verdaderamente motivo de orgullo, presentar a la ciudadanía la obra del Parque, llena de arte y estética, pero ella debe ir dedicada a las damas y niñas de la población quienes llenas de agradecimiento, han sabido reconocer nuestro esfuerzo y al entregárselas con el primer ramillete de dicho parque, va este lleno de espinas. – El Carnaval. – Pueda que esta bella obra no sirva de fecha imborrable de luto y desgracia de muchos hogares de ese pueblo laborioso y trabajador. – Si al decretar el carnaval hubo punto de apoyo en los centavos que entran a las arcas municipales, se marca un error manifiesto, si se tiene en cuenta que el oro que procede del vicio, se limalla. No curará ese dinero la lacra que en los corazones de la juventud, dejará esta festividad y como representantes de un pueblo se está en el deber de velar por él. – Espero no se me trate de moralista; los largos años servidos me autorizan a hacer es- tas declaraciones y como miembro activo de esa Corporación tengo el derecho y el deber de emitir un concepto, rogándoles de la manera más atenta se deje constancia en el acta de esta fecha”. Muy atentamente Luis E. Latorre”.57

Seguidamente al registro de la comunicación del concejal Latorre, se hace la del párroco:

“Del Sr. Cura Párroco, Rogelio Arango un memorial en relación con el mismo asunto, pidiendo se desista de las fiestas por ser un carnaval de graves consecuencias morales. La Presidencia comisionó a los H. H. C. C. Villa y Duque y al Sr. Alcalde para darle al Sr. Cura una contestación satisfactoria por cuanto las fiestas que se pretende irán revestidas de orden y dignidad a la altura de una sociedad culta y progresista”.58

En la misma acta se registra, la propuesta de contratar con dos diarios (El Colombiano y el Diario de la Montaña) una edición extraordinaria, para el 12 de octubre. El material literario y gráfico fue encargado a los concejales Villa y Mejía Montoya. “Y también se acordó, el que se tenga en cuenta las fotografías sacadas por el señor Benjumea para la revista que no fue posible llevarse a cabo…”59

Las prevenciones sobre el carnaval parecen infundadas; pero los contradictores se encontraron con un suceso que les dio argumentos. El 30 de septiembre en las horas de la tarde, hubo desórdenes por enfrentamiento de grupos ante la elección de la reina del carnaval. El Acta 49 registró la siguiente proposición del Concejal Mejía Montoya:

“En vista de los desagradables sucesos ocurridos en la tarde de hoy con motivo de la profunda división que existe en el pueblo, motivada por la elección de la Reina del Carnaval y con el fin de evitar posibles y mayores males materiales y morales para la Sociedad, revócase la “Resolución” por la cual ordenó el Cabildo la verificación de regocijos públicos en este Mpio. En consecuencia declárense suspendidos los preparativos para dichos regocijos. Pídase al Sr. Gobernador se sirva decretar la suspensión del decreto por el cual permitió la celebración de aquellas”. Alrededor de esta cuestión se discutió largamente; a continuación el H. C. Ramírez votó esta como sustitutiva a la anterior, la cual fue aprobada. “Suspéndase transitoriamente los preparativos que se están llevando a término para los regocijos públicos, mientras se investiga si los lamentables sucesos de esta tarde, son motivo para suspenderlos o para que la Gobernación del Depto. retire el permiso.” Se trató de la renuncia de las candidatas para el reinado con motivo de los desagradables sucesos ocurridos y se deploró profundamente tanto atraso.”60

La sesión “Solemne” del 12 de octubre se realizó en la terraza del Kiosco del parque. En ella hubo sendos discursos del concejal Ramírez y del ciudadano Leonardo Velásquez, y se adjudicaron tres casas construidas por el Municipio a tres trabajadores de la administración. El concejal Villa…

“sustentó con cálidas frases la adjudicación y puso de presente el gran beneficio, que traería para las clases trabajadoras el cumplimiento por parte de esta Corporación, lo dispuesto por la ley 61 de 1936. – de paso analizó e hizo resaltar las obras llevadas a cabo por el actual Concejo, el que sin detenerse a considerar injustas campañas seguirá adelante cumpliendo el deber que el electorado le impuso.”61

El 21 de diciembre de 1938 se realizó la última sesión del año del Concejo. En ella se escuchó un largo informe del médico empleado de la Secretaría de Higiene y Asistencia Social, Dr. Tobón. Hernán Villa apoyó la propuesta del médico de construir con urgencia el Centro Mixto de Salud de Bello, entidad que debe asumir de inmediato las campañas antivenérea, antituberculosa y ser también un Dispensario Profiláctico. Todo tendiente a evitar, según Tobón “la degeneración de la Raza”. El año 39 fue memorable para los concejales y la población. La inauguración del Parque construido en la plaza principal, abrió un abanico de obras necesarias, enmarcadas dentro del concepto de hacer progresar el municipio. Todas esas obras fueron apoyadas y loadas por Hernán Villa y abogó por ponerlas en el Presupuesto: Bomba de gasolina ($600), Mercado Cubierto ($5.000), Palacio Municipal ($5.000), Centro de Salud ($10.000), Acueducto de Bello (se gestionaba empréstito por $20.000), Puente sobre La Quebrada la García, estatuas de Bolívar y Marco Fidel Suárez y la construcción de un Cine Municipal.

Los contradictores

La construcción del parque y el acuerdo de tasar en un 20% los impuestos de industria y comercio, generó enérgicas protestas de los comerciantes, encabezados por el señor Nicolás Sierra. Las quejas llegaron a la radio de Medellín y en general se concluía que el parque era una obra suntuosa, innecesaria y financiada con los dineros del pueblo. Por radio y desde junio de 1938, se comenzó una crítica contra el Concejo de Bello. Los concejales aprobaron enviar a la emisora acusada, una protesta y pidieron derecho a la defensa. El 31 de agosto Hernán Villa asumió la defensa y en la sesión del Concejo se registró lo siguiente:

“El H. C. Villa presentó a la consideración del H. Concejo la proposición expresada a continuación: “nómbrese por la Presidencia una comisión compuesta de tres miembros de la Corporación para que lleve la palabra el sábado 3 de septiembre en la emisora Ecos de la Montaña para que explique al pueblo de Bello, todas y cada una de las actuaciones de este Cabildo, abriendo en esta forma el debate ante el supremo tribunal de la Opinión Pública. Sustenta luego su proposición; pues dice el Concejo se encuentra en maravillosa condición para una defensa digna y enérgica. Fue aprobada por unanimidad. – Con este objeto se nombró a los H. H. C. C. Mejía Montoya, Villa y Ramírez para pormenorizar y hacer una exposición numérica y exacta.”62

Villa se apersona de la defensa de la independencia de Bello como municipio. Reafirma su convicción de hacerlo crecer y progresar el municipio. Por eso enfrenta una campaña del grupo Pro-Bello que copó las carteleras públicas recién instaladas, con avisos en los que se pide la anexión de Bello a la ciudad de Medellín para así poder tener agua potable. Este acto del grupo explica por qué Villa nunca apareció en la nómina de esta organización, muy activa desde su nacimiento. Dice el Acta:

“Suscrita por el H. concejal Villa B. fue presentada a la consideración del H. Concejo la siguiente proposición que fue aprobada. Resolución – El Concejo de Bello. Considerando: a) Que firmados por el “Comité Pro-Bello”, se fijaron en las carteleras de la población carteles en los que se pedía a la ciudadanía luchar por la anexión de Bello a Medellín, para tener acueducto higiénico, luz suficiente etc. etc. b) que la sola sugerencia de acabar con la vida propia del municipio, es razón para que este Concejo representante de los ideales del Distrito, repruebe tal acto y lo catalogue como una traición a los anhelos de liberación municipalista. c) Que indudablemente, la publicación emana de algunos descontentos con el cabildo que no han podido satisfacer sus aspiraciones burocráticas y en la creencia de que harán un mal a los actuales cabildantes, no vacilan en pedir que desaparezca el Distrito de Bello consiguiendo tan solo el perjuicio de la colectividad. Resuelve: 1º. Elevar enérgica protesta por la sugerencia de anexión de Bello a Medellín, declarando que este acto señala a sus iniciadores como traidores de los ideales municipalistas. 2º. Manifestar que el desafecto a esta Corporación que tienen los propagadores de tales ideas, no es razón justificable para solicitar esa anexión, que perjudica exclusivamente a la población que los abriga. Y 3º. Poner de presente a la ciudadanía el peligro que entraña las publicaciones traidoras de un Comité que se llama “Pro-Bello” y que debería llamarse: “Contra Bello”. 4º. Publíquese por la prensa, en carteles y en hojas volantes.”63

El amanuense copiador de las actas del Concejo, estudiadas para este escrito, dice que las intervenciones de Hernán Villa eran largas, brillantes y lujosas. Parte de la vida cotidiana del Concejo que queda registrada. Las sesiones en el año 38 se realizaban en la noche, de siete a 12 p.m., dos veces por semana. Esos días la pequeña ciudad cobraba vida nocturna. Los ciudadanos interesados en la vida pública acompañaban a sus representantes hasta el final de la jornada. Y es comprensible por la confrontación política que se vivía, de claros matices sectarios. Si la elección de la reina del carnaval preparada para las bodas de plata del municipio ocasionó una pelea generalizada, más grave debe suponerse en los días electorales. Por eso los concejales se hacían acompañar de sus prosélitos en las noches de debate.

En esas noches sonaba y resonaba el nombre de Hernán Villa, de los concejales el más culto, con más recursos intelectuales para interpretar la voluntad del pueblo y sus representantes. Tuvo claro lo que es la democracia, el orden jurídico y el sentido parlamentario del orden sociopolítico colombiano. No fue un simple concejal, no fue un juez cualquiera, él mismo se decía soy un concejal de la república, soy un juez de la república.

Referencias

__________________________

1. Muñoz, Blanca. Modelos Culturales. Teoría Sociopolítica de la Cultura. Barcelona: Anthropos, 2005

2. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 18

3. Botero Restrepo, Juan. La tierra de Suárez. Bello. Medellín: Gráficas Girardot, 1990, p. 338

4. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

5. Botero Restrepo, Juan. Op. Cit., p. 338

6. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

7. Entrevista Armando Estrada Villa. Diciembre 7 de 2013

8. Ibídem

9. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

10. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

11. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

12. Entrevista Luz Villa y sus hijas. Diciembre 9 de 2013

13. Entrevista Luz Villa y sus Hijas. Diciembre 9 de 2013

14. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

15. Entrevista Armando Estrada Villa. Diciembre 7 de 2013

16. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

17. Entrevista Armando Estrada Villa. Diciembre 7 de 2013

18. Ibídem

19. Entrevista Javier Villa Osorio. Enero 4 de 2014

20. Ibídem

21. Periódico El Quitasol. N.º  133, Bello, mayo 12 de 1989

22. Periódico El Quitasol. N.º  8, Bello, marzo 18 de 1983.

23. Periódico El Quitasol. N.º  17, Bello, marzo 18 de 1983

24. Periódico El Quitasol. N.º  70, Bello, noviembre de 1985

25. Periódico El Quitasol. N.º  72, Bello, diciembre de 1985

26. Periódico El Quitasol. N.º  76, Bello, febrero de 1986

27. Periódico El Quitasol. N.º  88, Bello, mayo de 1986

28. Periódico El Quitasol. N.º  81 Bello, mayo de 1986

29. Periódico El Quitasol. N.º  133, Bello, mayo 12 de 1989

30. Periódico El Quitasol. N.º  94, Bello, mayo de 1987

31. Archivo de Javier Villa Osorio

32. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. N.º  6

33. A.H.B. Acuerdo N.º  66 junio 6 de 1940

34. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. N.º  1

35. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  8

36. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  36

37. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  2

38. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. N.º  2

39. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. N.º  5

40. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. N.º  10

41. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 18

42. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  4

43. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 10

44. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  23

45. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1939. N.º  6

46. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  7

47. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 15

48. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  26

49. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  54

50. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  28

51. A.H.B. Actas del Concejo 1939. Año 1938 N.º  62

52. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  8

53. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 13

54. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1939. N.º  4

55. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º 13

56. A.H.B. Acuerdo Nos. 94-95-116 de 1940

57. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  48

58. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  48

59. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  48

60. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  49

61. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  51

62. A.H.B. Actas del Concejo 1937 – 1938. Año 1938 N.º  44

63. A.H.B. Actas del Concejo 1940. N.º  38 del 13 de junio

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