Por Manuel Arango Londoño, historiador.
Resumen: Este artículo aborda la creación del Barrio Santa Ana en 1955. De igual forma trata aspectos anteriores a la fundación del barrio, instituciones comunitarias como el Centro Cívico, la Acción Comunal, la educación, el bus de la acción comunal y la biblioteca comunitaria. En la investigación y redacción del texto se consultaron documentos recabados en el Archivo Histórico de Bello y diversas publicaciones referidas al ámbito bellanita.
“Un día común me levanté, salí a la calle como siempre y por mi barrio vi a la historia diciendo cosas, trajinan do, yendo a la escuela con libretas y manejando viejos autos…” (Silvio Rodríguez. No hay. Canción para el documental Cuba va, del cineasta británico Felix Green.)
Despegue del progreso
Los procesos desarrollados a finales del siglo XIX y en las décadas iniciales del siglo XX, pueden avizorar y explicar la atracción que ejerció el Valle de Aburrá en los pueblerinos. Procesos como el comercio, la extracción del oro, el in cremento del cultivo de café: las labores de la trilla, transporte y exportación, avanzaron al tiempo con la acumulación de capitales, que posibilitaron los comienzos de la industrialización, el des pegue de los textiles y sus factorías, y el acceso a la educación que ofreció Medellín. Estos procesos, hicieron posible y estimularon la migración, además del incremento de la demanda por vivienda, entre otros servicios.

Foto Cortesía de Carlos Uribe Restrepo, Archivo Histórico de Bello.
De La Providencia al barrio
En 1936 entre la decena de propiedades de Nicolás Sierra Sierra, se encuentra la finca Santa Ana, valorada por la Junta de Caminos de Bello en $ 20.000 pesos (Archivo Histórico de Bello (A.H.B.) libro Cuentas Junta de Caminos. Alcaldía de Bello, 1936). En julio 27 de 1936, Sierra envía al señor presidente de la H Junta de Caminos, un comunicado en el cual denuncia los bienes de su propiedad y ratifica su respectivo avalúo, en el que aparece la finca Santa Ana con un valor de $ 18.000 pesos (A.H.B Correspondencia Junta de Caminos Alcaldía de Bello, julio 27 de 1936).
Esta tenía un tejar, considerado uno de los más grandes de la localidad.
De igual forma, en julio del mismo año, Samuel Velásquez le manda al Secreta rio —Tesorero de la Junta Municipal de Caminos, un documento en el cual le informa:
[…] “que el único bien que yo poseo en este distrito [Bello] consiste en un derecho sobre una finca territorial, en el paraje Salento, que perteneció a mi finado padre señor Romualdo Velásquez…”(A.H.B. Junta Municipal de Caminos. Alcaldía de Bello, julio 24 de 1936)
Sobre el mismo sector de Salento, el ingeniero Martín del Corral, administrador de la Fábrica de Tejidos de Bello o “Fábrica de Arriba” le comunica a la Junta Municipal de Caminos de Bello:
[…] En nombre de mi madre María Jose fa del Corral de C y en el mío que el único bien que poseemos en este municipio es la finca Salento de la cual tiene mi madre dos terceras partes y yo una… me per mito observar a la H Junta para que lo tengan en cuenta que como es sabido de todos esta finca carece de camino al cual pueda dársele ese nombre…” (A.H.B Junta Municipal de Caminos. Alcaldía de Bello, agosto 13 de 1936). En los años 50, la finca Salento tuvo como mayordomo a Lázaro Hernández García. Años después, en la tradición oral, se conocerá a Salento como la “finca de Lázaro”

De otro lado, en la finca La María, Fabricato en asocio con la Burlington, la empresa textil norteamericana más grande del mundo en su momento, construye en 1944 la planta Textiles Panamericanos, Pantex. La finca Piamonte, que perteneció en 1946 a Gabriel Peláez, y que más tarde será de Mariana Arango, fue un intersticio y relicto entre el barrio San José Obrero (1947), el Hospital Mental (1953) y el futuro cercano barrio Santa Ana (1955).
En 1943, Fabricato en aplicación de la ley 48 de 1942 sobre liquidación parcial de cesantías, “aporta con tal fin los primeros $40.000, aplaudiendo esta reforma social que ayudaba a los trabajado res a adquirir casa propia o a mejorarla si ya la tenían” (Ospina, 1990, p. 41)
Es bueno recordar, que la ley 65 de 1946, facultaba al trabajador para exigir la liquidación de sus cesantías en cualquier momento. Además, la Ley 85 del mismo año, autorizaba al Instituto de Crédito Territorial (ICT), creado en 1939, a impulsar en las empresas la inversión en vivienda para sus trabajadores, ley que encontró eco en la política de adjudicación de vivienda en Fabricato. No obstante, esta política respondía a un propósito deliberado de la textilera, que había sido planteado por el capellán, padre Damián Ramírez, fundador de la cooperativa de habitaciones de Fabricato, a la empresa en 1944:
“El mayor peligro para el futuro de Bello es el carácter movedizo de sus habitan tes. Esto no cesará mientras no se haga al obrero propietario de su vivienda y sienta el interés de conservar el trabajo cerca de su casa. El que llega a ser propietario no será comunista, su estándar de vida mejorará y vivirá más contento” (Arango, 1991, p.160).
La búsqueda de una vivienda propia va a estimular la iniciativa y el esfuerzo de los obreros hacia la satisfacción. El deseo de ser propietario es como un sueño. Sin embargo, la política de adjudicación de viviendas no podía satisfacer y beneficiar sino a un número de trabajadores, pero operaría como incentivo hacia los demás que la conseguían por otros medios. De acuerdo con Arango:
“la casa propia va a materializar la adhesión a largo plazo a Fabricato, representando la estabilidad en el medio urbano e integración al nuevo universo obrero” (Arango, 1991, p. 163).
En este ambiente interno y socio-económico de Fabricato, se presentó el negocio entre Nicolás Sierra Sierra y la Fábrica Hilados y Tejidos del Hato, representada por su gerente Rudesindo Echavarría, en el cual el primero vende a Fabricato la finca La Providencia o Santa Ana, mediante la escritura N° 3763, del 13 de noviembre de 1946.
Este documento notarial manifiesta que dicha finca posee 6 casas de habitación dos de ellas con dos habitaciones cada una, edificios industriales destinados para tejar, máquina de moler caña y establo lechero, entre otros bienes inmuebles, elementos y mejoras. La venta se hizo por doscientos treinta y siete mil setecientos cincuenta y cinco pesos con veinte centavos ($ 237.755.20) moneda legal de contado. El terreno vendido tenía 61 cuadras (Notaría 2° de Medellín, Escritura N° 3763, de 13 de noviembre de 1946. Venta y protocolización).
En estos años, Fabricato empieza a construir el barrio San José Obrero y según Luz Gabriela Arango, la empresa textil desarrolla un nuevo enfoque en la política de vivienda del personal, en 1948, “la empresa posee 180 casas alquiladas a sus trabajadores, resultado de su política paternalista. Inicia, entonces, la construcción de vivienda para ser vendida a sus obreros” (Arango, 1991, p. 160). Con la finca Santa Ana, Fabricato proyectará en la parte pendiente, colina o morro, el futuro barrio, reservando la parte plana para otros amoblamientos y plantas textiles.
Unidad de setenta casas
“Santa Ana seguirá siendo lo que en el imaginario colectivo permanezca para sus habitantes en el orden espacial y ello es lo históricamente constitutivo como barrio, aunque se establezcan nuevos asentamientos. Rodrigo Jaramillo y Carlos A López” (Jaramillo y otros, 1985, p.29).
En Fabricato la política de facilitar a sus trabajadores la adquisición de vivienda propia tuvo un momento de esplendor durante la gerencia de Luis Echavarría Villegas, al decidir en 1954 venderles la mayor parte de las casas que la empresa venía construyendo en Bello, al mismo tiempo que se iniciaba un programa de nuevas construcciones en el barrio proyectado de Santa Ana. E. Livardo Ospina, de manera inexacta, observa, “donde se adjudicaron en 1955 cerca de 50 [sic] casas ya terminadas, a precios favorables, amplio plazo y razonable interés” (Ospina, 1990, p. 54).
El Barrio Santa Ana se constituyó e inauguró como tal, en febrero de 1955, con 70 casas unifamiliares de una planta, unas cuantas casas de techo con dos aguas y las restantes con patio central y techos de más de dos aguas.
De acuerdo con las fotos aéreas tomadas por Carlos Amortegui (ca.1953-1955), que están expuestas en Piamonte, en una de ellas (Bello desde el sureste, 1953), aparece el trazado y las primeras explanaciones del bario Santa Ana. Además, se ve la construcción del Hospital Mental. El terreno de lo que será Santa Ana “Viejo”, lo demarca un vallado de piedra que inicia cerca de la quebrada Santa Ana, exactamente donde quedaba el tanque del agua, pasando cerca de la casa del transmisor (una antena ubicada al lado derecho de la quebrada La Guzmana, en donde se encuentra en la actualidad el Preescolar de la Salle.
En términos generales corresponde a la antigua finca La Providencia o Santa Ana que fue de Nicolás Sierra S., este vallado lo interceptaba otro ramal de vallado que venía de “Cañadahonda” o Guzmana, parte alta, posiblemente de la finca Salento. El terreno explanado para el “Viejo” Santa Ana, está ubicado, entre la quebrada del mismo nombre y el primer vallado de piedra que pasaba cerca del transmisor. El ingreso al barrio estuvo trazado, inicialmente, desde la Autopista Norte, por una carretera que cruzaba cerca del antiguo tejar de la finca Santa Ana de Nicolás Sierra (de propiedad en ese entonces de Fabricato) y giraba hacia el transmisor y ascendía a la izquierda por la Carrera 57 o vía principal.
En otra foto (Construcción Barrio Santa Ana – trazado vial. Finca Piamonte y Hospital Mental, 1953), se ve claramente la antena del transmisor, muy cerca de la quebraba La Guzmana y la casa del transmisor. En la foto (Barrio Santa Ana y Hospital Mental, 1954), se perciben aproximadamente 60 casas, la construcción que será transitoriamente la primera iglesia y escuela (parte alta), además, el sembrado de eucaliptos en la “Arboleda.”
A propósito, Reinaldo Spitaletta en su novela El sol negro de papá, se refiere a este barrio como “Santa Ana de los eucaliptos”. En la foto (Bello desde el sur barrio San José Obrero, Fabricato, Centro de Bello y alrededores, 1955), se capta la mancha de extracción de material para el tejar que fuera de Nicolás Sierra, ya en propiedad de Fabricato. Por último, en la foto (finca Piamonte, Barrio Santa Ana y Hospital Mental, 1954), se perciben los dos tipos o modelos de casas: una tipología de casas de dos aguas en el techo y solar, y la segunda, con patio central, techo de más de dos aguas y sin solar.
El barrio surgió en momentos en los que las ciudades colombianas comienzan un proceso acelerado de urbanización. Según los investigadores Jaramillo y López (2008), Santa Ana “limita por el oriente con la empresa Fabricato, por el occidente con la finca Salento, y por el norte con la quebrada El Hato, y por el sur con el barrio San José Obrero”( Jaramillo y otros, 2008, p. 30).
José López, uno de los primeros pobladores y conocedor del barrio, precisa que:
“Luego de ser construidas las primeras casas, hubo problemas para ser vendidas. Pues eran altos los precios, y no existía transporte hacia el barrio. Además de que las casas eran comparativamente muy reducidas de tamaño, comparadas con las casas de la época” (Jaramillo y otros, 2008, p. 34).
Otro morador del barrio, Jesús Jaramillo, quien preparó una crónica manuscrita, permite una aproximación del costo de una vivienda, al iniciarse en 1955 la posesión del barrio:
“Esta casa costó $6.700 y con los intereses por mora se fue a más o menos $8.000 mientras la terminé de pagar. La cuota que pagaba mensualmente era de $56, y en la sema na me ganaba como $50” (Jaramillo y otros, 2008, p. 34).
El programa de vivienda en Santa Ana quedó inconcluso en su primera etapa con las 70 casas, al ser suspendido por la textilera debido a la aplicación del Decreto No. 2959 del mismo 1955, que convirtió el impuesto de patrimonio de las sociedades anónimas (como Fabricato) en suscripción de bonos de la Corporación de Servicios Públicos o Corporación Nacional de Servicios (antes el ICT), uno de cuyos objetivos era el de facilitar la adquisición de vivienda a la clase asalariada del país.
En términos generales, los primeros pobladores del barrio eran de extracción rural y provinciana, aunque llevaban va rios años de vivir en la ciudad o en sus alrededores, todos tenían vínculo laboral con Fabricato, la mayoría recién casados y con hijos de poca edad. Por el hecho de haber solo 70 casas, se presentaba mucha unidad e identidad de sus moradores, con fuertes expresiones de vecindad y solidaridad.

Centro Cívico
En Bello, la Junta Central de Centros Cívicos, fue conformada por la Alcaldía, mediante el Decreto 21 de noviembre de 1953. Dinamizada por la Junta Procentenario del nacimiento de Marco Fidel Suárez, envió como delegados a la Junta de Centros Cívicos a los señores Rafael Castaño, como principal y a Hernán Escobar E, como suplente (A.H.B., Oficios Junta Comunal Municipio de Bello, 1953).
El Centro Cívico de Santa Ana, se formó el 14 de agosto de 1955, y tuvo como objetivo “el progreso general, tanto en lo moral, material y espiritual”. La primera Junta Directiva de este Centro Cívico estuvo integrada por: Presidente: Próspero Bohórquez B; Vicepresidente: Rafael Jiménez; Fiscal Fabio Torres; Tesorera: Adelaida Gaviria de Montoya; Secretaria: Inés Saldarriaga; Vocales: Octavio Henao y E. Flores (A.H.B. Oficios. Junta Comunal Municipio de Bello, 1955).
En una de las primeras comunicaciones y solicitudes que el Centro Cívico de Santa Ana, le hizo al alcalde Jesús María Benjumea, se percibe la sentida necesidad del barrio:
[…] Muy respetuosamente nos permitimos solicitar a nombre de los habitan tes de nuestro barrio, se sirva estudiar la forma de enviar vigilancia policiva a nuestro barrio, pues en los últimos días viene operando y especialmente en las horas de la noche una banda de rateros, los cuales están dejando a los morado res en la más absoluta miseria…”
La solicitud fue refrendada con el sello del Centro Cívico del Barrio Santa Ana y firmada por Próspero Bohórquez B., presidente e Inés Saldarriaga S., secretaria (A.H.B. Oficios. Junta Comunal Municipio de Bello, 1955. En este año, se creó el Centro Cívico Monseñor Sierra del Barrio París).
En marzo 21 de 1956, se posesionan Jai me Montoya y Jairo Monsalve, como Fis cal y Vocal, respectivamente, del Centro Cívico de Santa Ana, ante el alcalde municipal. Nombramientos que reemplaza ban a Fabio Torres y Octavio Henao (A.H.B. Oficios Junta Comunal Municipio de Bello, 1956).
En mayo 31 de 1956, renunció Próspero Bohórquez B. como Presidente del Centro Cívico:
[…] “No obstante los contra tiempos, las discrepancias de criterio y en el modo de pensar y de obrar de algunos elementos que no han podido asimilar acerca del alcance cultural, moral y social, en que se enmarca el programa del Centro…” . Para ese entonces, existían los Centros Cívicos de: Rosa lía Suárez, Zamora, Barrios Unidos de San Juan Bosco, Rosalpi, barrio San José, Pachely, Monseñor Sierra del Barrio París, Emilio Restrepo Callejas “Paila” de Tierradentro, Gaspar de Ro das, Playa Rica y Santa Ana.
La nueva junta del Centro Cívico se reestructuró de la siguiente manera. Presidente: Humberto Navarro Vicepresidente: Rafael Jiménez Tesorero: Jairo Monsalve Secretario: Ovidio Castaño Fiscal: Jaime Montoya Vocal: Blas Emilio Flórez Vocal: Jorge Cuervo (A.H.B. Oficios, Junta Comunal Municipio de Bello, 1956)
El Centro Cívico fue la primera forma asociativa comunal que tuvo Santa Ana. De acuerdo con la versión de Pablo Zapata, habitante y líder del barrio:
“El Centro Cívico empezó con mucho empuje. Y cuando llegó don Oscar Cuartas [y su esposa Lucila Acosta de Cuartas], fue la época en que tuvo mayores méritos. El hombre más colaborador, el que los ponía a trabajar a todos, era don Oscar Cuartas” (Jaramillo y otros, 2008, p. 47).
Luis Ángel Osorio, haciendo mención especial a Próspero Bohórquez y Óscar Cuartas, como líderes del Centro Cívico, señala:
“Al llegar al barrio existía el Centro Cívico. Pasábamos muy bueno los sábados y domingos. Las empanadas se hacían a la entrada del manicomio con el objeto de recolectar fondos para San Isidro y la Parroquia” (Jaramillo y López, 2008, página 61). Se debe aclarar que, Santa Ana perteneció eclesiásticamente al Barrio San José Obrero, la iglesia Santa Ana se construyó a mediados de los años 60.
El Centro Cívico, como fruto de la primera integración “espontánea” del barrio Santa Ana, trabajó simultáneamente por la materialización de la actividad y participación en obras y servicios públicos, transporte, recreación, deporte, seguridad y cultura para la comunidad. El centro estuvo orientado hacia la organización comunitaria, procurando mediante estrategias autogestionarias, resolver las necesidades y problemas colectivos más apremiantes. La junta del Centro Cívico durante 1956-1957, creó las condiciones para el oficio y culto religioso además, construyó un pedestal a la virgen del Perpetuo Socorro (Jaramillo y otros, 2008, p. 81).
La tercera Junta Cívica, buscó mejorar las condiciones ya creadas. Esta junta gestionó la compra de un tocadiscos y la imagen de Santa Ana, fomentó el catecismo y realizó la primera fiesta patronal. Al respecto, la revista Fabricato al Día, difundió […] El Barrio Santa Ana celebró por primera vez su fiesta patronal. Delante de la preciosa imagen que los habitantes del barrio compraron para su fiesta, iba en la procesión el Señor Alcalde de Bello, el señor cura de San José Obrero, y los miembros de la Junta de Acción Comunal. En hombros de distinguidos señores de la localidad, la imagen de Santa Ana hizo el recorrido hasta el salón del Jardín Infantil. Aquí fue celebrada la Santa Misa en medio del fervor de los asistentes. Los coros de la Escuela de Trabajo San José, dieron más esplendor a estas fiestas (Fabricato al Día, N° 26, Volumen III, agosto de 1961, p. 5)
El cuarto periodo de la Junta Cívica, entre 1958-1959, fue crítico, se evidenció una dicotomía al presentarse oficialmente el surgimiento de la Acción Comunal en Colombia. Este último periodo marcó la desaparición del Centro Cívico.
El ya referido Jesús Jaramillo Cano, en su Crónica manuscrita, registró: “Esta junta fueron pocas las funciones que pudo realizar, porque al contrario, se en cargó de terminar con el Centro Cívico, quedando en depósito los haberes hasta 1961, que se constituye la primera Junta de Acción Comunal” (Jaramillo y López 2008, p. 81)
Segunda etapa: casas de segundo piso
En 1958 se creó en Fabricato el Fon do Rotatorio de Vivienda. Tres años después, la empresa realizó la encuesta de vivienda, la cual indicó que el 57% de los trabajadores no poseía casa propia y de éstos, de un 39 al 45% tiene dificultades para conseguirla por su propio esfuerzo (Arango, 1991, p. 178). Estos resultados motivaron a un grupo de empleados y obreros de la textilera, por iniciativa de dos altos funcionarios, a:
“crear un Fondo Comunitario Provivienda destinado a otorgar préstamos favorables a los obreros más necesitados” (Arango, 1991, p. 178).
Fabricato, partidaria de la racionalidad, planificación y bondad de la doctrina social-cristiana, espera demostrarlo con el ejemplo de sus realizaciones concretas. Así lo propuso en 1962, al lanzar un nuevo plan de vivienda con el Instituto de Crédito Territorial:
“Este plan de vivienda es un paso más que Fabricato da, dentro de su política social. Demuestra con ello cómo es en realidad la doctrina social católica cuando de solucionar problemas se trata. Ante estos hechos, suena vacía la tesis materialista” (Fabricato al Día, N° 30, Volumen III, enero de 1962). De acuerdo con E. Livardo Ospina, en diciembre de 1962, el Presidente de Fabricato Julio Arias Roldán, no retrocedió en el campo paternalista, y en su administración recibió impulso la construcción de vivienda para los trabajadores, acción predilecta de la compañía, que en los últimos tres lustros anteriores las había proporcionado por distintos sistemas a 1134 de ellos, el 47% del total de los que ya las poseían (Ospina, 1990, p.77)
Para Luz Gabriela Arango (1991), el crecimiento de la población bellanita, el alza del costo de vida y “especialmente del costo de la vivienda, conduce a la em presa a incrementar sus planes en el campo habitacional”. El plan de vivienda incluyó la construcción de 139 casas más, en el barrio San José Obrero, fundado por Fabricato en 1947, y 57 casas en el barrio Santa Ana.
En este mismo 1962, Fabricato comenzó a construir la planta industrial de Santa Ana, que será la más moderna del país en su momento, y los Hermanos Cristianos de la Salle principiaron la delineación del colegio del mismo nombre en el barrio. Ambos hechos demuestran un dinamismo urbanístico del sector que exigió, por lo tanto, nuevas soluciones de vivienda. Esta segunda etapa de viviendas en Santa Ana, se inauguró en noviembre de 1964, cuando Fabricato entregó 56 de las 85 casas unifamiliares de dos plan tas o pisos, construidas por la firma Arcila, Wills y Córdoba. Firma que también construyó el edificio de la cooperativa Cotrafa en Bello. En esta forma, la em presa textil dentro del desarrollo de su plan de vivienda para sus trabajadores, ha alcanzado la cifra de 573 casas adjudicadas, 235 de las cuales ha construido con el ICT. Los nuevos adjudicatarios, cuyo salario oscila entre los 850 y 1300 pesos, pagarán estas casas mediante el plan P.T. que consiste en una participación del trabajador, la empresa textil y el ICT (Fabricato al Día, N° 60, Volumen V, noviembre –diciembre de 1964, p. 34).
Durante la entrega de las casas a los adjudicatarios el Vicepresidente del Fabricato Jorge Posada Greiffenstein emite su discurso. 2) El Presbítero Guillermo Valencia, capellán de Fabricato, ben dice las nuevas residencias, y 3) Ilustración de un aspecto parcial-exterior de las viviendas. Acerca del plan P.T., Jaramillo y López (2008), aclaran que es un sistema en la construcción de vivienda, que hace parte de planteamientos generales y aplicación particular, como es el caso del sistema P-3 (de terceras partes). Sistema que consiste en que el Instituto de Crédito Territorial financia una parte del costo de la vivienda, mientras una empresa urbanizadora aporta otra parte (Fabricato, como participante especial en este caso) y una tercera parte finan ciada por el comprador, bajo la forma de cuota inicial. Sistema que venía implementándose en el país desde 1958 y que correspondió al barrio Santa Ana, más que todo en su etapa segunda de construcción
Bello entre 1951 y 1964, casi triplicó su población de 34 a 93 mil habitantes, con problemas serios porque su infraestructura de servicios públicos ya era insuficiente y obsoleta para atender tanta demanda, lo cual por un buen tiempo fue un cuello de botella en el desarrollo del municipio. Después de 1964, “se construyeron y entregaron veintidós nuevas casas a los asociados [de la Cooperativa Cotrafa], a un costo de $ 36 mil por unidad, ubicadas en el barrio Santa Ana” (Aricapa, 2008, p.42).
Según Ricardo Aricapa (2008), estas 22 casas se adjudicaron por sor teo, de acuerdo con el puntaje el tiempo de servicio de los aspirantes, su sueldo, su comprobada necesidad y la unidad de su familia. Eran casas amplias y finas, pues en aquella época no se ahorraba en materiales ni espacio.
De acuerdo con Luz Gabriela Arango (1991), la empresa Fabricato alcanzó a entregar 576 viviendas en 1965. No obstante, la política de adjudicaciones de viviendas es interrumpida por varias razones, entre ellas el costo creciente de la construcción, la insuficiencia de los ser vicios públicos en Bello y la dependencia del trabajador textil hacia la empresa para solucionar todo tipo de problema relacionado con su vivienda (Arango, 1991, p. 178).
En octubre de 1965, Cotrafa escribió al Concejo de Bello sobre la propuesta de grandes planes de vivienda en el próximo quinquenio, en asocio con la Agencia Interamericana de Desarrollo (AID) y el Instituto de Crédito Territorial, para construir 450 casas, las cuales deseaba construir en Bello con Acuantioquia. La presidencia del Concejo se compró metió a dar solución al problema del agua (A.H.B., actas del concejo, N°034, noviembre 3 de 1965).
La tercera etapa: el nuevo barrio
En 1972, el Gerente de la Urbanizadora Santa Ana S.A., (Urbansa), Román Escobar Ochoa, le envió un oficio al alcalde de Bello, Leonidas Villegas Giraldo, en el cual le informa del proyecto de urbanización del sector Salento-Santa Ana, que comprendía la construcción de un gran centro cívico comunal de 9.000 metros cuadrados de superficie, jardines, zonas verdes, una guardería infantil, un salón múltiple, una biblioteca, un supermercado, un taller de artesanías, un kínder y una escuela. Escobar Ochoa, le plantea la preocupación al burgomaestre local en cuanto al desarrollo de la urbanización: la población escolar aumentará en la zona en un 100%, y la escuela actual del barrio, dada en permuta a los Her manos Cristianos de la Salle, no tendrá capacidad para 1.265 familias. En consecuencia, le comunica al alcalde, que el terreno para la nueva escuela está listo para ser entregado al municipio (A.H.B. Varios. Alcaldía Municipal de Bello, 1972). Se debe advertir que, Urbansa, era un programa de Urbe y Fabricato, y tuvo su sede en la oficina 905 del Edificio Fabricato en Medellín.
Urbanza no cumplió con estas dimensiones y especificaciones planteadas. Luego, empezó la construcción de “las casas de abajo”, tercera fase del barrio, aproximadamente 56 residencias unifamiliares de dos plantas, en los terrenos planos frente a las canchas del Colegio La Salle. De acuerdo con una líder habitante de Santa Ana “viejo”, Florentina V. de Bel trán “Tina”:”
“el primer problema fue el cambio de nombre de Barrio Santa Ana por Barrio Nuevo. El segundo problema, que no tenían las mismas necesidades con respecto al barrio existente…” (Jaramillo y otros, 2008, p. 35)
La Acción Comunal
La corta pero eficaz experiencia del Centro Cívico del Barrio Santa Ana, que transcurrió durante agosto de 1955 y 1961, fue relevada por la Acción Comunal. La Acción Comunal en Colombia fue creada por la Ley 19 de 1958, en el gobierno de Alberto Lleras Camargo. Esta fue una reforma administrativa, que comprendió una amplia gama de aspectos de la vida nacional y que se debe en lo fundamental, a la concepción del senador de entonces Carlos Lleras Restrepo (Martínez y otros, 1978, p. 48).
La acción Comunal del barrio Santa Ana, data de marzo de 1961. Al respecto la re vista Fabricato al Día, en su Editorial, hizo un recorrido por los términos convite y Acción Comunal, en el cual justifica que para la eficacia de la Acción Comunal:
“es necesario antes que todo eliminar todos aquellos vicios y defectos que nos aíslan de los demás y estimular aquellas virtudes o cualidades que nos llevan a unir nos y a considerarnos miembros útiles de un conglomerado” […] Además, la revista, observó: “En el barrio Santa Ana se está haciendo un ensayo de Acción Comunal: de sus resultados depende el que este cristiano sistema de vivir en sociedad y trabajar por el bien de todos pueda ser llevado a otros sectores de Bello y encontrar la aceptación en sus habitantes…”
Así mismo la revista celebró ese ensayo de la primera Junta de Acción Comunal del Barrio Santa Ana, bajo los principios católicos de solidaridad (Fabricato al Día, N° 21, Volumen II, marzo de 1961, pp. 3 y 10).
Esta primera junta de Acción Comunal, tuvo carácter provisional durante un año. La segunda junta inició labores en julio de 1962 hasta julio de 1963 y sus principales actividades fueron la práctica religiosa y la adquisición del bus para el servicio comunitario. Sin embargo, esta segunda junta no concluyó su período correspondiente. Se debe resaltar, que a finales de 1961, se realizó el seminario de la Asociación Universitaria para la Acción Comunal (AUPAC), quienes disertaron sobre los fines y métodos como forma de desarrollar la comunidad y dirigir los esfuerzos hacia la solución de los problemas comunes. Como resultado de este seminario se constituyó una junta la cual ha venido laborando con entusiasmo y voluntad (Fabricato al Día, N° 30, Volumen III, enero de 1962, p. 9).
Un año después, se creó en Bello, mediante Acuerdo del Concejo, la oficina central de Acción Comunal.36 A partir de julio de 1963 inició la gestión la tercera Junta de Acción Comunal, que se enfocó en mejorar las condiciones para el deporte, la actividad religiosa, recreativa y de obras sociales. Se reportó la adquisición de una campana para la capilla, la organización de un grupo de arte escénico impulsado por Alberto Múnera y la creación de un comité social con participación de prestantes señoras del barrio (Jaramillo y otros, 2008, p. 83).
La Junta de 1964-1965, estimuló la asistencia a las reuniones con una rifa de $20 entre los participantes. Entre sus gestiones se destacaron los preparativos para la posterior construcción del templo religioso del barrio, y se propuso a Fabricato la donación de los terrenos y los planos. De igual forma, se constituyen comisiones para solicitar los servicios de trans porte, teléfono y alumbrado público. Mientras continuaba siendo caótica la prestación del servicio de agua. En 1965 se integra a la dinámica del barrio un nuevo grupo de habitantes. Para 1966, se reportó que 25 habitantes del barrio participaron en un curso sobre Acción Comunal, en la finca Praga, de Sabaneta, curso financiado por Fabricato. Por esta época siguió vigente la problemática del servicio de acueducto, a tal punto que “el problema del agua se ha convertido en factor de desunión en el barrio” (Jaramillo y otros, 2008, p. 86).
En 1967, se proyectó el acueducto, ava luado en $20.000, que será realizado lue go de adelantar gestiones en el ámbito Departamental, acueducto que tomaba el agua de la quebrada “El Burrito” de la finca Piamonte. Esta obra se financió mediante el pago de una contribución equitativa por cada habitante – propietario, consistente en dos (2) cuotas de $ 40 por residencia.
En el mes de julio, se avanzó en la firma de los documentos para el acueducto por parte de la Acción Comunal, Fabricato, BENEDAN y la señora Mariana Arango, propietaria de la finca Piamonte. El acueducto se inauguró y puso en servicio el 18 de noviembre de 1967 ((Jaramillo y otros, 2008, p. 86).
En dicho año, Fabricato pavimentó la vía de acceso al barrio desde la Autopista Norte; se inician las gestiones para la apertura de la carretera al barrio San José Obrero, colindante con el Colegio de Sordomudos San Luis María de Monfort, además se reporta, la construcción de un tanque para el acueducto en la parte alta de Santa Ana, cerca de la boca toma de la quebrada del mismo nombre.
Se dio cuenta también, del aporte de Fabricato de los planos para la construcción del puente colgante sobre la quebrada El Hato, cuyo costo aproximado fue de $25.000, puente que fue construido por la empresa textil. En este año, se des vinculó la Junta de Acción Comunal del barrio de la Coordinadora de Acciones Comunales de Bello.
En mayo de 1968 se eligió nueva junta de Acción Comunal, en la cual se destacó la realización de convites para culminar el templo parroquial en la parte baja del barrio, y se inauguró la nueva planta de la Escuela Argiro Ochoa. En el trabajo de grado: Organización y funcionamiento de la acción comunal en el municipio de Bello, se evalúa el funcionamiento de Acción Comunal en la localidad, además, se estudia el periodo entre 1962 – 1977, para el último año (1977-1978), se registró la existencia de 15 Juntas de Acciones Comunales: Santa Ana, Zamora, Pla ya Rica, Gran Avenida, San Gabriel, El Cairo, La Gabriela, La Selva, La Aldea, Rosalpi, Las Palmas, El Ducado, El Rosario, Panamericano y Las Granjas.
Por acuerdo N° 21, de 10 de febrero de 1969, se organizó la Junta del Fondo de Acción Comunal. En consecuencia, el alcalde de Bello, Silvio Londoño López, en disposición del Decreto N° 020 de marzo 3 de 1970, estableció el presupuesto para la Acción Comunal de la localidad, en el cual le correspondió a cada una de las Juntas $3.500.00 (Estrella del Norte, Año III, N° 46, Bello, 6 de marzo de 1970, p. 3).
El kínder de doña Lucila
Lucila Acosta de Cuartas, habitante de Santa Ana desde sus comienzos, escribió para la Tertulia del Ángel “Historias de vida”:
“En Bello no había un centro educativo especializado en niños pequeños. Con la ayuda del Servicio Social de Fabricato visitamos un centro para la educación de preescolar. No se imaginan la pasión que me despertó, y hasta hablamos de abrir un preescolar, pero ¿Dónde? Pensé, en la sala de mi casa. El día 4 de Julio del año [1956] 56, comencé con 40 niños. Fabricato se entusiasmó con la idea, y fue todo un éxito” (Plegable Tertulia del Ángel. Historias de vida: Lucila Acosta de Cuartas. Maestra. Miércoles, 3 de febrero de 2010).
Ya en 1957, eran 80 niños que no cabían en la casa de Lucila. Fabricato le proporcionó un local, donde asistían alumnos no solo del barrio sino de barrios vecinos. Muchas veces le pagaron en especie, con frutas, huevos y productos del campo.
La familia Mejía Aguirre llegó al barrio Santa Ana cuando sólo existían 70 casas, les correspondió el tipo de vivienda con ventanas de vidrios. Doña Ana de Aguirre, expresó: “Cuando estaba el kínder de doña Lucila, yo le ayudaba a organizar los niños para la velada o presentación. Una que recuerdo fue el Cachipay: yo tocaba en una mesa y las niñas danzaban” (Jaramillo y otros, 2008, p. 51).
A finales del 1959, durante la entrega de premios en la clausura de labores en el kínder, la alegría de los niños fue des bordante y se destacó la manifestación de cariño a su directora, pese a que la prescripción médica a la señora Lucila le sugirió que abandonara el puesto de institutriz. Con motivo de su retiro forzoso, la dirección del jardín infantil de Santa Ana el presidente de Fabricato, Luis J. Villa le envió una carta de reconocimiento y agradecimientos, como fundadora y directora de kínder, que venía desempeñando desde hacía 3 años. Además, le concedieron una gratificación de $1.000 en un cheque de Fabricato. Se anunció, así mismo, que el párroco de San José Obrero ha ofrecido acoger el jardín infantil como obra parroquial (Fabricato al Día, N° 7, Volumen I, diciembre de 1959, pp. 10 y 11).
Luego el kínder se llenó y doña Lucila reanudó la labor con más entusiasmo que antes, no sólo en la parte académica, sino también en la parte artística, con grupos de teatro, danza, música, pintura, entre otros. Más tarde, en 1961, el Jardín infantil era dirigido por la señorita Aurora Ramírez, quien clausuró las labores de dicho año del centro educativo, que era administrado por la Junta de Acción Comunal (Fabricato al Día, N° 29, Volumen III, noviembre – diciembre 1961, p. 6).
La educación infantil fue una preocupación comunitaria en estos años, en la me dida que el kínder tuvo déficit. La maestra devengaba $3 de sueldo semanal. Tres años después, aparece como directora del kínder del barrio, la señora Soledad de Cuervo y a mediados de los años 60, este con 62 alumnos, era dirigido por la profe sora Emerenciana Ibarra (Jaramillo y otros, 2008, pp. 62, 82 y 85) .
Durante la tercera Junta de Acción Comunal (1963), las asambleas y reuniones tuvieron como discusión definir si el pago de la maestra era cubierto por los padres de familia o por la Junta. Para la educación primaria, el primer semestre de 1959, varios vecinos del barrio Santa Ana y sectores cercanos, envían un oficio al presidente del Concejo de Bello, al personero municipal y a los miembros de la Comisión de Educación, en la cual expresaron:
“Somos vecinos del barrio Santa Ana, de propiedad de Fabricato, ya que creemos aun no lo ha recibido el Municipio, por lo cual a esta empresa nos hemos dirigido con el fin de conseguir, para el barrio, que se le entregue al Municipio de Bello, el lote, que le corresponde, para la escuela, en dicho lugar…” (A.H.B., oficios recibidos y despachados. Concejo Municipal de Bello, abril – junio de 1959).
Según este oficio, el barrio tenía aproximadamente 80 casas, habitadas por trabajadores de Fabricato. El lote ofrecido para escuela, ubicado en buen lugar y con las características necesarias para su construcción, en efecto, solicitaron empezar la obra que beneficiaría a 200 hijos en edad escolar, y “que por lo retirado de los centros de educación, existentes, no los hemos podido matricular en ninguna de las escuelas de la ciudad…” (A.H.B. Oficios recibidos y despachados. Concejo Municipal de Bello, abril – junio de 1959)
Tal vez, presionados por el oficio y por quienes lo respaldaron, el Concejo decide recibir los terrenos donados por Fabricato e iniciar la construcción de la escuela primaria (A.H.B. Actas del Concejo. Concejo Municipal de Bello, enero – diciembre de 1959-1960).
El nuevo Colegio De la Salle
En un memorial suscrito por el Herma no Emilio, rector del Colegio De La Salle en Bello, en 1962, solicitó al Concejo una exención del impuesto de alineación, para la edificación proyectada en el ba rrio. El memorial se pasó en comisión a los ediles Luis Guillermo Álvarez T y María Díaz Z. de Bedoya (A.H.B. Actas del Concejo. Concejo Municipal de Bello, 1962).
Los concejales Hernán Villa Baena, Ge rardo Martínez, Nicolás Sierra Callejas, José Abel Jiménez, todos ellos de filia ción liberal, estuvieron en desacuerdo con la exención de impuestos porque consideraron que la comunidad Lasallis ta estaba en capacidad de pagar el gravamen. Finalmente, el concejal Vélez M, sentenció:
“Tenemos una pobreza presupuestal que no se puede hacer ninguna obra. La comunidad aludida, tiene suficientemente con qué pagar, ya que posee rentas mensuales fabulosas, y es propietaria de edificaciones valiosas, como el colegio San Bernardo, La Salle en Bogotá y otros. El mejor negocio en Colombia, es la educación secundaria particular. Esta comunidad muy respetable, llegó a Colombia desde el año de 1875, y ha sido muy benéfica su labor educativa, pero en cuanto se refiere a la exención solicitada no estoy de acuerdo y le anuncio mi voto negativo…”
Cerrada la discusión en el recinto del Concejo, el proyecto de exención fue negado y archivado (A.H.B. Actas del Concejo, Concejo Municipal de Bello, Acta N° 6, noviembre 14 de 1962). Tras un segundo intento por parte de esta comunidad el cual también fue negado, en 1963, el Hermano Superior General de la Comunidad de los Hermanos Cristianos, Nicef Joseph puso la primera piedra para el nuevo edificio, en un lote de 39.000 me tros cuadrados, de los cuales, 14.000 serían construidos, 15.000 en zonas deportivas y el resto en zonas verdes. En dichas instalaciones del Colegio La Salle, se reubicó la comunidad religiosa en 1965 (Alcaldía de Bello, 1993, p. 118).

Foto Cortesía de Carlos Uribe Restrepo, Archivo Histórico de Bello.
El bus de la discordia
Don Arsenio Naranjo, habitante de Santa Ana y obrero de Fabricato, relató:
“El bus fue iniciativa que le hice a la Acción Comunal debido a que la Fábrica tenía pedido nuevo de vehículos y pensaba vender los que tenía. Entonces, les sugerí que hicieran una solicitud a la Fábrica”( Jaramillo y otros, 2008, p. 97).
El bus de placas N54112, marca GMC, rojo y verdeazul, modelo 1950, con capacidad de 37 pasajeros, le costó a la Acción Comunal trece mil doscientos pesos, para llevar a las niñas al Colegio La Presentación en el Barrio San José Obrero. Además, trasportó en algunas ocasiones a los obreros de Fabricato y sirvió para movilizar el mercado colectivo. En semana santa se hacían paseos y se visitaban monumentos de iglesias, entre otros servicios comunitarios. El bus se convirtió en el problema central del barrio y pese a ser un elemento simbólico para la comunidad, se decidió vender en 1965. Al respecto, Arsenio Naranjo, expresó:
“Cinco pesos mensuales, me parece, que se cobraba a los niños. Era un bus viejo y trabajó hasta cierto punto. No se supo administrarlo, cuando pedía reparación, no había con qué hacérsela ni con qué pagarle a Fabricato. Prácticamente el bus era para el servicio de los niños, de pronto se movían paseítos del barrio, no recuerdo si nos tocó prestar el servicio a los trabajadores, porque cuando estaba lloviendo, la empresa mandaba el bus. La entrada del barrio era pasable: en cascajo y manga. Comenzó el bus a vararse y los repuestos eran muy caros; el bus no dio resultado porque no supieron administrarlo. Lo que pasa es que uno compra un negocio que no tiene ni idea de su sostenimiento, aunque tenga trabajo sino sabe trabajar es un fracaso. Yo manejé el bus y les exponía las necesidades que tenía el carro. Pero entonces, a ellos les pareció que por ser el bus de la Acción Comunal podían trasportar a los niños muy barato, no haciendo cuentas que Fabricato lo había entregado para pagarlo por mensualidades. Ellos cobraban muy barato y no daba para su sostenimiento. Eso fue un fracaso. Tanto fue, que lo trabajaron mucho tiempo y no pudieron abonarle cinco centavos a la empresa. La empresa ni se los quitó, fue muy buena con ellos. Trabajaron el bus hasta que ya no podía más. Lo pararon al frente de los Hernández y lo dejaron como un gallinero, como chatarra” (Jaramillo y otros, 2008, p. 100).
En julio de 1966, dos habitantes del barrio Luis Osorio y Arsenio Naranjo compraron el bus. Soledad de Cuervo, habitante del barrio, comentó acerca de este:
“El bus, Eh Avemaría, eso era para peleas. Recuerdo que vivían en puras contrarie dades, los unos querían que les dieran los pasajes a los niños y no se podía; ha bía que tiquetearlos por plata, entonces decían que eran muy pobres todos allá, no había nadie con plata. Cuando eso, era muy chiquito el barrio yo me mante nía chiquitica con el problema del bus” (Jaramillo y otros, 2008, p. 103. Entrevista a Soledad de Cuervo).
El ya referido Arsenio Naranjo remató su comentario acerca del bus:
“Fue un elefante blanco de siete patas. No daba ni para el sostenimiento, ni aún trabajando de gratis como chofer daba ganancia” (Jaramillo y otros, 2008, p. 103. Entrevista Arsenio Naranjo)
Y sobre la venta del bus, dijo:
“A pesar de estar archivado lo tomamos al mismo precio que la Fábrica lo había vendido. Nosotros no podíamos seguir prestando el servicio en el barrio, porque no compensaba el sostenimiento por los pasajes que podía pagar el barrio. Nosotros lo compramos pero para explotarlo en la línea de buses de Bello. Así fue que terminó lo que llamábamos el bus de la Acción Comunal del barrio”( Jaramillo y otros, 2008, p. 103).
Para ponerlo a trabajar en la línea de buses de Bello, los dos compradores invirtieron en la reparación del bus. Según estos datos, un habitante del barrio, planteó:
“Después de muchas discusiones, se llegó a la conclusión de que éste era el fracaso de la Acción Comunal del barrio” (Jaramillo y otros, 2008, p. 105).
La Biblioteca Comunitaria
El Concejo de Bello, por medio del Acuerdo N° 022, de mayo 2 de 1983, creó el programa Bibliotecas Comunales. En dicho año, Beatriz Botero, Fran cisco Minota y Manuel Arango, crearon la Biblioteca Santa Ana, dado en como dato por Fabricato a la Acción Comunal, ubicado sobre la circunvalar principal N° 57b – 6 contiguo al centro de salud del barrio.
Después de inaugurada, se abrió la campaña “Regala un libro a la Biblioteca para todos” y se realizó un festival en el barrio, con la participación de la Chirimía Callejera de Medellín, música y danzas.
Según el plegable Contacto, Informativo de la Administración Municipal de Bello, en septiembre de 1985, existían en la lo calidad, las bibliotecas comunitarias de El Rosario, El Carmelo, Niquía, Zamora y Santa Ana (A.H.B. Documentos varios. Contacto, año I, N° 2, septiembre de 1985 60. El Mundo, 5 de septiembre de 2012, pp. 12 y 13.).
Germán Sierra, en ese entonces habitante del barrio, escribió en un sugerente texto:
“[…] Tres muchachos, cuyos nombres para el caso no interesan y a lo mejor usted también los conoce, se metieron un día, por su propia y santa voluntad, en el problema de cómo sacar adelante una pequeña biblioteca para su barrio (barrio que se llama Santa Ana, tal vez sea su propio barrio)”.
Así organizaron, lo que sería el lugar de lecturas y estudio de la muchachada del contorno. La biblioteca se cerró por un tiempo, para permitir cambiarle al barrio el viejo alcantarillado, pues la empresa contratista, requirió el local para convertirlo en bodega y depósito de materia les, y así obtener más ganancias. Como escribiera Germán Sierra:
“Un barrio sin biblioteca es un barrio sin pulmones. Sin aire fresco”.
El Programa de Presupuesto Participativo “Doña Pepa”, en la Alcaldía de Óscar Andrés Pérez 2008-2011, basado en un modelo implementado en Medellín, mediante concurso adjudicó a Santa Ana alrededor de quinientos millones para contribuir al mejoramiento del medio ambiente, la infraestructura física, bibliotecas virtuales, olimpiadas deportivas, aplicación y mejoramiento de instituciones educativas… se afirmaba que, “con el dinero se reformará la biblioteca municipal [comunal], se dotará con más libros y una sala virtual” (Periódico El Mundo, 5 de septiembre de 2012, pp. 12 y 13). Este proyecto no se cumplió y se engañó a la comunidad.
Referencias
Alcaldía de Bello, Bello Patrimonio Cultural, Medellín: LitoMadrid , 1993.
Arango, Luz Gabriela (1991) Mujer, religión e industria. Fabricato 1923 1982. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, Universidad Externado de Colombia,
Aricapa, Ricardo (2008). Lo importante no es durar. Crónica de Cotrafa Cooperativa Financiera en sus 50 años. Medellín: Editorial Zuluaga S.A.
Jaramillo Roldán, Rodrigo y López González, Carlos A. (2008). Vida de barrio y relaciones de vecindad en Santa Ana. Medellín: Litoempresas y servicios Ltda, página 29. Este trabajo cubre parte de la historia del barrio Santa Ana durante el periodo 1955 1985.
Martínez Cárdenas, María de los Ángeles y otros (1978). Organización y funcionamiento de la Acción Comunal en el Municipio de Bello, Antioquia. (Tesis Facultad de Sociología), Universidad San Buenaventura Medellín.
Ospina, E Livardo (1990). Los hilos per fectos. Crónica de Fabricato en sus 70 años. Medellín: Editorial Colina, Ltda, p. 41
Archivo Histórico de Bello (A.H.B.)
Revistas: Fabricato al Día,
Periódicos: Estrella del Norte y El Mundo
Plegable Tertulia del Ángel. Historias de vida: Lucila Acosta de Cuartas. Maestra. Miércoles, 3 de febrero de 2010.

