Hombre de Negocios. Profesor de civismo. Nació en Medellín (Antioquia – Colombia), el 15 de septiembre de 1.852 y murió el 24 de Agosto de 1.932. Hijo de Fernando Restrepo y Concepción Callejas.
Fue hombre de empresa desde temprana edad. Indudablemente, uno de los antioqueños que más destacaron en la realización de obras de progreso, en la evidente concepción de riqueza pública y privada.
Intervino en la fundación de grandes empresas; en el cultivo de la caña de azúcar, no sólo en propiedades y en el departamento de Antioquia sino en la república; en la siembra del algodón y de otros cultivos en la agricultura en general; en las obras públicas de la capital antioqueña, alcantarillado, pavimentación, higiene, etc.; en obras de beneficencia, en aquello que significara progreso, cultura, creación de bienestar colectivo y privado.
Cuando se iniciaron los trabajos del Ferrocarril de Antioquia, en el propio amanecer de esta obra magna, el señor Restrepo Callejas, acuciado por un talento singular y una clarísima visión de los negocios, sin intervención de ingenieros ni técnicos, con el propio estudio personal y una sutil imaginación el negocio, adivinó —más que supo— la ruta que habrían de recorrer las loco motoras. Y, de esta suerte, adquirió por compra legítima inmensas extensiones de terreno, de selva virgen que era entonces toda esa tierra, a precios bajísimos. Como era natural, con el avance de los rieles se valorizaron los terrenos y el capital invertido por el comprador inteligente hubo de centuplicarse, sin necesidad del censurable sino de justas especulaciones. He ahí el hombre perfecto de dos, amaestrado por una clarísima inteligencia.
Cuando por allá en 1.930, el concejo municipal de Medellín decidió invertir un apreciable superávit del tesoro en la construcción de un palacio municipal, mientras la ciudad carecía de moderno alcantarillado y las calles de adecuada pavimentación, el señor Restrepo Callejas, patrióticamente preocupado por la falta de higiene pública y de medianas comodidades que la carencia de tales obras significaba, se empeñó en una campaña heroica contra ese proyecto que por entonces podía considerarse de suntuario y, no sólo ofreció al concejo una fuerte suma de dinero en préstamo, a bajísimo interés, para las obras de mayor urgencia, sino que levantó un brillante memorial dirigido a los gobernantes de la ciudad y nutrido de firmas sobresalientes que él buscó y consiguió de manera infatigable.
Hacia 1.912, el señor Restrepo Callejas fue elegido concejal del municipio de Medellín. Uno de sus primeros y memorables aciertos fue conseguir autorización del concejo para comprar una casa en El Poblado, con destino a escuela de niñas y una casa en Medellín para Asilo de Mendigos.
La corporación lo comisionó a él mismo para tales operaciones. La negociación de El Poblado fue hecha en condiciones provechosísimas. En cuanto al proyecto relacionado con la casa para mendigos, éste hubo de tomar proporciones nacionales, pues el gobernador del departamento en aquella época, general Marceliano Vélez, tuvo que informar al señor Restrepo Callejas que no existía ninguna ley que permitiera a los municipios destinar fondos para asilos de mendigos; en vista de lo cual este gran ciudadano se dirigió a su amigo don Luís M. Mejía Álvarez, explicándole la trascendencia del proyecto y sus proyecciones incalculables en la beneficencia pública, y solicitándole la presentación de un proyecto de ley a la cámara de representantes, de la cual era miembro muy ilustre el señor Mejía Álvarez, en el sentido de autorizar a los municipios que tuvieran más de 25.000 habitantes para construir asilos de mendigos.
El estatuto legal hubo de tardar varios meses, pero al fin fue aprobado como ley 4 de 1.913, cuyo artículo 170 —redactado por el propio señor Restrepo Callejas— dice textualmente: “Es obligación de los Municipios que tengan más de 25.000 habitantes, establecer casas de asilo para mendigos, con el objeto de que pueda prohibirse la mendicidad en lugares públicos”. Fue comisionado el mismo autor del proyecto maravilloso para la compra de la casa y para la adquisición de muebles y todos los implementos necesarios para el asilo. Y así fue como la acción cristiana y nobilísima de este admirable ciudadano benefició a toda la nación colombiana.
Fue fundador de la primera industria de telas de Antioquia, la Fábrica de Tejidos de Bello, al comienzo del presente siglo y fue el primer gerente de la empresa. La industria textil va sin duda a la cabeza de las industrias antioqueñas y de las industrias colombianas y es hoy una de las más importantes en América. A este ciudadano preclaro se le debe la creación de esa industria entre nosotros, pues fue autor de la iniciativa, y su capital, su inteligencia y su trabajo personal estuvieron al servicio de la empresa.
Preocupado patrióticamente por el desarrollo de la agricultura en el país y convencido de que ella es el fundamento de las industrias y, por consecuencia, de la riqueza pública, el señor Restrepo Callejas dedicó sus esfuerzos, su capital y su infatigable tesón al desarrollo de diversos cultivos agrícolas, especialmente de caña de azúcar, cacao y algodón, importando semillas de varias partes del mundo, sembrando en muchos terrenos de su propiedad y regalando por todas partes del país con mano prodiga las simientes y las instrucciones respectivas
