Fuente: Bello. Patrimonio Cultural. 3ra ed. Medellín: Litomadrid, 2003.
“Limita por el sur con el perímetro urbano hasta el limite municipal con Copacabana, continúa aguas arriba de la quebrada Los Escobar hasta la cota 1.600, por el norte a lo largo de dicha cota hasta la vía principal que conduce al proyecto Río Grande, por el occidente a lo largo de la vía que conduce al proyecto Río Grande.”
Desde 1660 se tiene noticia del lugar. Ese año, el capitán a guerra Don Juan de Piedrahita y Saavedra (entonces dueño del Hatoviejo) lo nombro como un hato dedicado al cultivo de maíz.

A mediados del siglo XIX, el lugar pasó a manos de la familia Santamaría, quienes lo dedicaron al cultivo de caña de azúcar, la misma que procesaban en el trapiche de la finca.
Hacia 1940, la vereda, habitada por algunos agregados de la finca Santamaría, se comenzó a poblar por migrantes provenientes de otros municipios, de apellido Puerta, Betancur, Angel y Restrepo. En la década de los cincuenta ya había varios ranchos de bahareque y tapia, cubiertos con paja o teja.
El caserío cruzado por una calle, con forma de medialuna, que entra y sale de la autopista norte. Por el sector rural de la vereda se encuentra una ramificación del “Camino del Antioqueño”. Que viene de Santa Fe de Antioquia y desciende del alto de Medina para entrar a Copacabana.
Algunos terrenos que hacían parte de la vereda, localizados a ambos lados de la autopista norte, hoy están incluidos en el área urbana. En muchos de estos predios existen negocios de alimentos y bebidas.
La vereda cuenta con escuela, placa polideportiva, acueducto, luz eléctrica y alcantarillado, todo construido con la gestión de la Acción Comunal, creada en 1959. Carece de servicios religiosos y de salud, que los habitantes buscan en Copacabana y Bello.
Amenaza al sector
Sus habitantes temen una tragedia parecida a La Gabriela, por un notable deterioro de sus viviendas, debido a que algunos habitantes señalan a la explotación de una importante mina a cielo abierto.
El sector se ubica a un paso del ferrocarril, la autopista Norte, un gasoducto y un oleoducto. La preocupación viene por el futuro en medio de una zona industrial, así reconocida en el Plan de Ordenamiento Territorial de Bello.
“Sin el conocimiento de un geólogo, pero con la palma de la mano metida en una grieta abierta en un muro, José Luis García, residente del barrio, se apropia del concepto de ‘falla’ en el terreno. El fracaso de dos tutelas contra la explotación minera de Conasfaltos, compañía dedicada a la extracción de materiales de construcción y oro, así como de una demanda penal contra Juan Bautista Arroyave, su gerente, no han logrado convencerlo de la sostenibilidad de la mina, que lleva casi tres décadas en el sector. “Cuando llegó la mina a este punto, en 2006, se empezaron a agrietar las viviendas. Desde la parte norte se generó una falla geológica que se ha ido revirtiendo hacia todos lados”, denuncia.
Guillermo León Gómez, propietario del Estadero Centroamericano, viejoteca, que funciona en una propiedad de tres pisos construida hace diez años tras el paso de la doble calzada, que lo obligó a desplazar el negocio familiar con tradición de tres décadas, se queja de las grietas en los pisos que calcula le hacen invertir cerca de cinco millones de pesos cada año desde 2007.
Gómez enseña con cuidado los remiendos en las losas del suelo, a los que recurre con frecuencia para que sus clientes sigan bailando sin problemas porros, pasodobles y boleros” (Otro barrio de Bello le teme a un colapso, Periódico El Colombiano, 2 de abril de 2011).
Para la empresa Conasfaltos, no se sabe la causa del agretamiento de las viviendas. A hecho pruebas técnicas para asegurar que es una actividad segura. Su directora Beatriz Elena Galvis, asegura que: “Tenemos la lectura de once inclinómetros instalados desde el año 2007, la cual evidencia que no existe movimiento de masas, y cree que existe una campaña de desprestigio contra la empresa” ( Otro barrio de Bello...)
¿Qué hace Conasfaltos?
Conasfaltos produce materiales pétreos y mezclas asfálticas e incursiona en la actualidad en obras de infraestructura en concreto. Es una de las empresas que con mayor frecuencia sale beneficiada en los procesos licitatorios de contratación de infraestructura pública en el departamento. En la actualidad suministran materiales para el desarrollo de obras como la pavimentación en la construcción del corredor vial del tramo Fatelares-Barranquilla-Palos Verdes, del metroplús, y la pavimentación de un tramo de 14 kilómetros de la carretera Yarumal-Campamento. Tiene un 480 personas como planta de empleados, con empleo directo de trabajadores de Bello y Copacabana. La empresa tiene según sus representantes legales un Plan de Manejo ambiental aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente a través de la resolución 1066 de 2010.
El lider comunal José Luis García cuestiona el registro minero entregado por el Ingeominas, el plan de manejo ambiental y el reconocimiento de la Gobernación, ha solicitado detener la explotación del Tribunal Administrativo de Antioquia mediante una acción popular. También comenta que la empresa ha contaminado el río con mercurio y cianuro como consecuencia de la extracción de oro. Ante estos señalamientos Elsa Sanín, ingeniera ambiental de la compañía, quien explica que se limitan a comercializar una amalgama de oro y mercurio, pero que son otras empresas las que se encargan de extraer el metal precioso.
Entre tanto, Miriam, otra habitante del barrio Guasimalito, quien hace 14 años edificó -con matrícula de la Secretaría de Planeación-, cuatro apartamentos a partir de su casa de adobe macizo, tapa las grietas cada cierto tiempo con un poco de cemento, aunque sabe que no servirá de mucho. “Tampoco puedo dejar que se me caiga la casa”, afirma mientras encomienda su hogar al Sagrado Corazón de Jesús (Otro barrio de Bello...).

