EL ARTE RUPESTRE DEL CAMINO DE NIQUIA Y DEL PLANO URBANO PREHISPANICO DE CORRALES.

por centrodehistoriabello

Por: Ivan Vélez. Antropologo Universidad de Antioquia.

Introducción.

Se presenta a continuación un  informe arqueológico que es una síntesis de la investigación arqueológica, histórica, y geográfica realizada en el noroccidente de Suramérica, específicamente en el territorio antioqueño. Tiene como objetivo central  contribuir y aportar al conocimiento del pasado prehispánico o la historia antigua de las comunidades que habitaron el Valle de Aburra, específicamente de las zonas arqueológicas del norte del Valle. Este informe específicamente, se refiere al área arqueológica, localizada en el Mnpio. de Bello.(Ant.) conocida como Hda. “Corrales” y al camino de Niquía, por donde en 1574 el gobernador Don Gaspar de Rodas emprendió la conquista del nordeste de la provincia de “ Entre los dos ríos” o territorio habitado por la gran nación Yamesí, en donde se fundaría a Zaragoza de las Palmas

Nuestro referente de investigación por 25 años es por todos conocidos como el camino de Niquia y la Hda. Corrales. Hace alusión a todo un complejo arquitectónico, de alta ingeniería y de una antigüedad tan evidente a la vista, que a todos los que lo han conocido los llena de asombro. Resaltamos también la enorme importancia patrimonial, investigativa y cultural que representa la conservación, salvaguarda y promoción de este bien cultural y arqueológico para una investigación básica de largo aliento que elucide aspectos a la fecha desconocidos de esta gran obra monumental realizada movilizando grandes cantidades de rocas para construir un espacio que a todas luces luce como un espacio que fue en el pasado lejano (y aun en la actualidad) como un recinto sagrado.

Litoescultura: Garra de ave rapaz, roca dunita, camino de Niquía PK 1.830 +6

Lo aquí contenido resume un esfuerzo investigativo de 25 años de trabajo de campo arqueológico realizados en todo el trazado del conocido como camino de Niquía y del urbanismo rural conocido como Hda. Corrales, así como el que se encuentra en áreas cercanas como “La Verruga”( Ver foto 04),  Alto de Buenavista, Tierradentro y el Alto de los Cuartas que todas ellas en su conjunto hacen parte del mismo desarrollo y urbanístico centralizado en el plano urbano y recinto sagrado de “Corrales”.

Alto de la Verruga (2.245 m.s.m.) Hace parte del macizo del Quitasol.- Lugar privilegiado en control del paisaje con una dominancia norte – sur de 95%-

Nuestro interés por este patrimonio arqueológico y por el arte rupestre permitió la identificación de iconografía, pictografías, esculturas en rocas de grandes, medianas y pequeñas rocas, sobresaliendo por su monumentalismo.

La presencia de petroglifos y la escultórica caminera, resulto ser novedosa y nueva dentro del ámbito científico, también se resalta el valor cultural del camino y de las áreas con urbanismo. Nos permitió identificar los usos  y sus valores. No se tenía relación o información alguna de la existencia de caminos y calzadas con arte rupestre sobre la superficie o en su calzada  en ningún camino de las américas, y aun del mundo, haciendo del camino de Niquia de una trascendencia cultural y un valor científico innegable.

La incuestionable presencia de un conjunto de iconografía realista, abstracta, reforzada por esculturas en piedras, en tallas pétreas bien diferenciadas y formando códigos palinguisticos aun ocultos para nosotros nos llena de asombro y de un profundo orgullo por los significados y alcances que en  la identidad individual y colectiva actual puede provocar su reconocimiento como obra maestra de los antiguos pobladores del Valle de Aburra y del municipio de Bello-

Todo lo referido anteriormente y lo que viene, está contenido en cuatro diarios de campo, en un numeroso corpus fotográfico, en  mediciones, levantamientos topográficos, recorridos y exploraciones a pie, análisis del paisaje y laboratorio fotográfico, calcos sobre petroglifos e innumerables dibujos a mano alzada de detalles constructivos, de ingeniería y de arquitectura prehispánica que pueden dar fe de que lo que aquí va escrito esta ceñido a lo tangible (Aun cuando parezca imposible), a lo real, a lo que aún y a pesar de haber transcurrido más de dos mil años,  queda por registrar, valorar, salvaguardar y difundir como un precioso legado histórico y patrimonial que resalta los orígenes y que a pesar de poner en tela de juicio antiguos paradigmas, ( Estos ya caducos como están y antagónicos entre sus diversas corrientes) y  ante la avalancha de incuestionables  evidencias arqueológicas que los contradicen, poco han poco van quedado rezagados entre la opinión del público en general.

1-. CAMINO DE NIQUIA: CONSTRUCION Y UBICACIÓN.

Se constata que por el diseño y el trazado del camino de Niquía, que su construcción se realizó en un espacio de tiempo relativamente corto. La continuidad constructiva visible en  todo el trayecto, en las ingentes  adecuaciones del terreno por donde va  el trazado, en la construcción de fuertes, largos y altos muros de refuerzo y de sostén a varios segmentos del camino, por la construcción de noventa drenajes transversales, (Desde el inicio del camino una vez se cruza la quebrada Seca, hasta llegar al plano urbano de Corrales),por  la adecuación de los drenajes naturales de las laderas y la construcción en piedras .de puentes y muros laterales en las fuentes hídricas,  todo lo anterior  indican un esfuerzo colectivo enorme, un conocimiento y dominio profundo de la ingeniería, de la climatología y de la geología del territorio. Y nos pone ante la innegable evidencia de la existencia de una jerarquía estatal en la conducción de la sociedad indígena prehispánica y en su gran extensión territorial dadas la relaciones existentes(Tales como el diseño constructivo, la red de caminos que los comunica entre si, la orientación geográfica, su ubicación territorial, la iconografía que los identifica y jerarquiza entre otras más,) con otros emplazamientos urbanos en piedra que aún existen en la cuenca del Aburra- Porce-  y otros territorios  de Antioquia, tanto para las vertientes del río Cauca, como para las vertientes que avenan hacia el río Magdalena (O Yuma o Arbí o Guancacallo.). 

Es notable observar que  sobre la ladera por donde se trazó el camino de Niquía, existe un ramal  cordillerano que desciende desde la terraza coluvial donde se ubica el recinto sagrado y plano urbano de corrales (2.100 m.s.m.)  donde en la actualidad existe también un antiguo camino y  aunque no se encuentra empedrado, si mantiene en algunos trayectos pequeños muros de contención de laderas. Éste camino no fue modificado aun cuando también conduce al área de la Hda. Corrales y es más expedito, esto es se asciende y desciende por el más fácilmente, es mucho menor recorrido y menor tiempo. Este casi que desconocido camino es para nosotros el primer camino que en sus inicios fue un  sendero muy transitado y que de su antigüedad da fe su trazado por la parte más fácil de ascender y descender, en más corta distancia y con un control de la visual casi que en todo su recorrido, contrario al camino de Niquía, que en casi todo su trazado va por zonas abruptas, en forma de farallones y solamente tiene 9 áreas en donde se adquiere dominancia del paisaje, es como si el camino fuera “secreto”, muy controlado en su acceso/ingreso y restringido su tránsito a la generalidad de las comunidades, siendo utilizado por  un segmento muy especial de la población, con una alteridad consumada y reconocida por todas las comunidades y en todos los territorios,  Su desuso marcara profundos cambios sociales y cederá su importancia (Permaneciendo como un camino auxiliar o de servicios.) al camino de Niquía. Éste con otras características, propósitos, significados y valores de uso que lo harán y lo resaltan entre todos los caminos por mi conocidos como sui generis, una obra maestra de la monumentalidad del pensamiento del indígena prehispánico.  En la actualidad este ancestral camino lo  utilizan los arrieros buscando sacarle el “cuerpo” a lo peligroso que resulta transitar con bestias cargadas por el  camino empedrado de Niquía y a uno que otro(s) caminante (s).

La existencia de noventa drenajes, registrados desde el paso del camino por la quebrada La Seca (Que nunca esta seca) hasta el gran plano coluvial levemente inclinado en donde se encuentra el recinto urbano sagrado de Corrales, nos indican del manejo hídrico que requirió el camino en su construcción. Aun cuando existe un tipo en especial de drenaje que fue el más utilizado en el trayecto y construcción del camino de Niquía, existen otras variantes que se adecuan a las necesidades y obstáculos constructivos que impone la geomorfología de la montaña. El número de drenajes transversales construidos también se relaciona con el valor simbólico que se le dio al camino como ruta que conduce hacia un lugar en equilibrio, de tal forma que siendo el numero 90 múltiplo y divisible de nueve (9) y sabiendo que el universo simbólico de la Antioquia antigua dividía en nueve niveles lo percibido y lo inmanente, tal número nos permite identificar al recinto urbano sagrado de “Corrales” como un espacio en equilibrio, muy estable, ni arriba , ni abajo; en el medio. Tanto es así que hasta su ubicación geográfica (2.000 m.s.m.) así lo determina, ya que se encuentra a 600 metros más altos que la cuenca y valle de río Aburrá (1450 m.s.m.) y a 600 metros por debajo del frio altiplano de San Pedro de Los Milagros (2.600 m.s.m.).  Nueve son los niveles en que se componía el universo Emperá, tres arriba, tres en medio y tres abajo. Y el mundo Emperá antiguo se ubicaba en la mitad de los niveles superior e inferior, por debajo de los tres niveles de arriba y por encima de los tres niveles de abajo, logrando por su ubicación un equilibrio térmico, climático y simbólico que siempre buscaba estar en equilibrio con la naturaleza,. Era un lugar para adquirir y  buscar el equilibrio, un recinto, sagrado, muy sagrado, en donde en aislamiento continuo y prolongado parte de la elite se aislaba temporalmente para adquirir conocimientos, aun cuando habitado permanentemente, también fue sobre todo utilizado como sitio de placer y de recreo, como dan fe y testimonian los tres hermosos estanques que toman agua de la gran acequia que se ubica en el sector noroccidental del recinto sagrado y que en la actulidad se encuentra cegado por la alta sedimentación.

De otro lado se registraron cuatro manantiales o  nacimientos de agua a la margen del camino, que en un pasado demuestran que fueron intervenidos y aún quedan reductos de su manejo. Dos de ellos sirvieron así mismo como sitios de extracción de material pétreo (Canteras) utilizado en la pavimentación de la calzada y en la construcción de las obras auxiliares del camino. Uno de estos nacimientos de agua, contiene cierto índice salino, que aumenta su intensidad en tiempos de pocas lluvias, brotando el líquido más espeso y con mayor concentración de minerales salinos, tal y como hemos comprobado personalmente degustando muestras de agua procedentes del nacimiento.(PK 1.090 +5)

Llama la atención que en donde el trazado del camino de Niquía se  encontró con  grandes afloramientos de roca madre, procedió a tallar en la roca viva amplias escalas siguiendo hasta donde la matriz pétrea deja de ser visible.( PK 1.510 )  La construcción de largos ( más de 30 mts) y tan altos como de hasta 2.60 mts muros en piedra que sirven de contención a la vez que elevan y construyen la calzada, es otra característica de la monumentalidad del camino.(PK 1400+30).  Construido a media ladera y trazado por verdaderos farallones rocosos,  requería por obligación de la construcción de muros que iniciaran a nivel del camino y fueran ascendiendo hasta alcanzar la altura necesaria para encontrarse con la otra área del terreno que no requiriera la construcción de grandes taludes o bases de bancada.

Desde el trayecto que está pasando la quebrada La Seca hasta en donde se ubica el sitio arqueológico de la Hda. “Corrales se registraron 7 áreas de extracción de rocas o canteras que fueron utilizados en la construcción del camino y de obras auxiliares. La materia prima, la dunita, es predominante y de relativamente fácil apropiación y  hace que su aprovisionamiento sea expeditivo. Solo resaltan aquellas rocas azules que determinan la jerarquía del camino y sobre todo al área de “Corrales” hacia donde finaliza el gran camino y en donde cesa la presencia de estas rocas micáceas de un color azul celeste que llama la atención. Se observó que en la cadena operatoria, primo la ley del mínimo esfuerzo, lo que se manifiesta en que en inmediaciones de aquellos  lugares o canteras de extracción de material pétreo, aquellas rocas de mayor área, peso y tamaño se utilizaran como parte de la carpeta, sobre todo en aquellas áreas ubicadas al frente del camino y colocándolas de arriba hacia abajo. Siendo inicialmente muy grandes y pesadas para ir disminuyendo de tamaño y de peso mientras más se aleja de la fuente de extracción  de rocas. Algunas de estas grandes rocas o lozas también se colocaron de abajo hacia arriba, pero el tramo o distancia no supera los 30 metros. Una de estas canteras, los ubicados 100 metros antes de llegar al recinto sagrado,(PK 1900 +0) resalta por mantener aun, las huellas del trabajo que los picapedreros realizaron sobre la piedra. Muchas rocas están tarjadas con grietas y hendiduras continuas y paralelas entre sí formando patrones, otras están a medio trabajar, a muchas se les nota el trabajo de cizallar, calentar y enfriar bruscamente la matriz rocosa para producir grandes lascas o bloques de roca más fáciles de trabajar y de transportar. Otras sin embargo mantienen las hendiduras en donde se colocaban las cuñas de madera que a punta de golpes expandía la roca y la fracturaba. (Ver foto 05).

Hendiduras, evidencias del proceso de reducción lítica, en afloramiento rocoso utilizado como cantera para la extracción de material pétreo como materia prima en la construcción del camino de Niquía y obras auxiliares.

También se han registrado la presencia en estas minas a cielo abierto,  de grandes percutores en rocas basálticas muy duras,  así como también desechos de talla primaria y secundaria de gran tamaño, dadas las características de los productos pétreos a obtener, en este caso  rocas  planas, poco cribadas y de tamaño mediano (Entre 30 a 50 centímetros) a utilizar en la carpeta del camino, en muros acompañantes, drenajes transversales y otras obras de ingeniería que requerían.

Es notable que la calzada del camino desde el Llano de Niquía hasta el emplazamiento de “Corrales” tiene un gran anchor, con un promedios de 3,3 metros, llegando en algunos sectores o trayectos a tener de 4.5 metros 0 5 metros de ancho. (PK -150+5- PK – 1300 + 30 – pk – 2 +100) (Ver foto 06).

Camino de Niquía- PK 2+100. Medición del anchor de la carpeta pétrea del camino. Sección; 100 metros antes de llegar a la gran terraza coluvial terciaria de “Corrales”. En esta sección del camino. se registró arqueológicamente una roca tallada en forma de punta de lanza (Ver foto portada)

Sin embargo finalizada la gran terraza coluvial terciaria en donde se asienta el emplazamiento urbano sagrado de “Corrales” en dirección oriente- occidente, el camino se angosta abruptamente, y aunque continua con su calzada en piedra, el control de drenajes y con muros en piedra, es notable su angostura que continua hasta alcanzar la cima del Cerro Quitasol en el sector de Buenavista (2566 m.s.m.). Esto tiene sus significados y su razón de ser que reconfirmarían el carácter prehispánico y sobre todo su trascendencia como evidencia del clímax alcanzado en el desarrollo del estado Central Emperá durante su largo trasegar como nación originaria por algo más de 13000 años antes del presente.

2-. MARCADORES TERRITORIALES; MOJONES, PIEDRAS DE CALZADA JERARQUICAS, PIRAMIDES, PETROGRIFOS SOBRE CALZADA Y PICTOGRAFIAS.

Uno de los atributos más sobresaliente de los caminos prehispánicos en Antioquia es la presencia de marcadores territorialesi.Rocas piramidales ubicadas a determinada distancia una de la otra, nos permitieron identificar una medida de distancia utilizada  en periodos prehispánicos que corresponde a distancias entre los  4.5 a 5 kilómetros. Medida que se iguala a la utilizada por el mundo andino desde tiempos inmemoriales. El llamado “tipu” del mundo incaico que a diferencia del mundo Empera, consistía en acumulaciones de rocas pequeñas y medianas, haciendo rimeros o montones. La igualdad entre la medición de las distancias entre el mundo surandino y el de la Antioquia Antigua nos resalta la continuidad de los caminos antioqueños con la red de caminos ubicados hacia el suroccidente colombiano demostrando de paso, la existencia planificada, controlada y utilizada de un comercio muy antiguo que había logrado mantenerse aun en contra de las diferencias culturales y  las dificultades geográficas, llegando a institucionalizar una actividad vital para la permanencia cultural de las diferentes comunidades indígenas; El comercio. Y dentro de los productos comerciales, sobresalían la sal y el oro que durante milenios dinamizaron las economías locales y regionales ya fueron unos bienes de consumo y de elite altamente demandados y valorados. 

Estos marcadores territoriales también identifican las rutas de comercio, los lugares de encuentro o mercados a  y sobre todo para el caso antioqueño, identifican los caminos de peregrinación, los caminos de la fe. La existencia de escenarios y paisajes de ritualizacion social de una cobertura y trascendencia espacial continental  como es el caso del territorio sagrado del suroeste cercano en donde se encuentran  los “Apus” fundacionales del mundo espiritual y mitológico del mundo Emperá el Cerro Bravo (2.660m.s.m.) y el  Cerro Tuza (1880 m.s.m.),  determino en el caso de los caminos antioqueños que éstos sobresalieran dentro del contexto de la red de caminos prehispánicos o antiguos existentes en el continente americano. Su anchor, el gran tamaño de las rocas empleadas, los grandes y hermosos muros (O vallados) de piedra que los acompañan durante gran parte de su recorrido, la ingeniería desplegada en su trazado, en la construcción de un sistema de drenajes pétreos, en la construcción de bellas calzadas  algunas con escalones o ramplas, escalas excavadas en la roca viva y sobre todo el arte rupestre plasmado sobre su calzada, resaltan la importancia de la red de caminos de la Antioquia antigua. Obras de ingeniería sin par en el contexto americano que demandan y ameritan su preservación, investigación y disfrute.

El Camino de Niquía, debido a su importancia cultural tiene características técnicas, religiosas y políticas que demandaron de  sus constructores la realización de ciertas particularidades que tienen que ver con los elementos que o identifican como un camino muy especial y sobretodo que conducía a un recinto altamente sacralizado e institucionalizado a través de los tiempos. Indudablemente la presencia de rocas de color azul celeste en sectores equidistantes del trayecto del camino que desde el paso por quebrada Seca hasta el recinto sagrado nos permite identificar uno de sus valores de uso; el religioso, el azul de las rocas en la naturaleza es muy escaso y está íntimamente relacionado con el cielo, el aire y el agua y adscribe sus significados al conocimiento astronómico, ejercido por una elite sacerdotal de muy antigua data. (Ver foto 06) La ubicación de estas rocas azules va marcando el recorrido por el camino y se encuentran asociadas a aquellos sectores en donde se concentran las manifestaciones de arte rupestre que existen en la calzada del camino de Niquía desde el inicio hasta su llagada al recinto sagrado. Y como en todo recinto sagrado o muy institucionalizado el manejo de basuras y residuos de actividades diarias está determinado por prácticas muy estrictas de asepsia y de limpieza,  en el recinto prehispánico de “Corrales” la presencia de material cerámico antiguo o de herramientas líticas es escaso por no que decir que nulo. La presencia de enormes basureros de material de cerámica, líticos entre otros es una labor arqueológica y exploratoria a emprender, permitiría entre otras cosas acceder al mundo de la iconografía cerámica para compilada ésta proceder a realizar comparaciones iconográficas locales y regionales logrando con ello identificar a los actores sociales, sobre todo a sectores de la elite del estado Emperá y a especialistas artesanos.

Roca azul (Esquisto micáceo) anclada en el centro de la calzada del camino de Niquía – PK 1.2

Lo anterior confirma el valor de recinto sagrado que en el pasado tuvo el plano urbano de “Corrales”. Confirma también, que el camino es de acceso restringido y que conduce a un placentero y equilibrado lugar de residencia de una elite indígena que tenía amplios conocimientos científicos, astronómicos, arquitectónicos y sobretodo se demuestra por la presencia de arte rupestre en la calzada del Camino de Niquía su origen prehispánico o antiguo y la existencia de códigos paralingüísticos recurrentes y bajo control de la elite indígena. Lugar de equilibrio y dominio, su ubicación entre los 2000 m.s.m.. 600 metros por encima de la suela aluvial del valle de río Aburrá y 600 metros por debajo de la fría altiplanicie de San Pedro de los Milagros hacen de este espacio un lugar de resguardo y de privilegio. También utilizado como laboratorio y centro de manipulación y adaptación de especies de flora, sobre todo con especies comestibles, alopáticas y curativas, así nos lo da a entender la amplia terraza en donde se ubica el recinto sagrado y plano urbano de “Corrales” de la cual el área constructiva es apenas el 12% del total del área, mientras que el otro 88 % de la unidad geomorfológica , corresponde a áreas de cultivo, con eras y camellones, abastecidos de agua por tres acequias que se desprenden de la acequia principal.  

El registro de Arte Rupestre (Petroglifos y pictografías) en la calzada tal vez, es una prueba irrefutable de que su origen se hunde en las tinieblas de una historia antigua aun por narrar y que es una prueba irrebatible de que su origen es prehispánico. Junto al camino de Niquía existen otros caminos antioqueños  que así mismo tienen arte Rupestre en su calzada. (Ver foto 07)

                                                           

Roca de calzada camino Fredonia – La Central – La Mina- Venecia- PK. 2 + 800 – Petroglifo – figura humana esquematizada-

 La presencia de elementos de arte rupestre será una característica y una particularidad de los caminos antioqueños antiguos y despejara dudas sobre sus orígenes, además son el reflejo de la importancia y trascendencia territorial a nivel continental que había logrado consolidar el poder de las elites Emperás. Muchos son los caminos antiguos o prehispánicos que hemos registrado que evidencian la presencia de arte rupestre sobre su calzada, que por  no ser del ámbito de este informe no se hará mayor mención de ellos.

Petroglifo- Representación astral (Sol)- figura tallada sobre roca que sirve de calzada- Camino de Niquía- PK 030- Técnica de registro  frothhas  –

La recurrencia y la cobertura de esta manifestación cultural en el territorio eran y es una característica dentro de la red de caminos pedestres del antiguo mundo Emperá. Su sola presencia en las calzadas despejara dudas sobre su origen antiguo y cuestionara  ejercicios profesionales y paradigmas obsoletos, anacrónicos y caducos que no podrán objetar o cuestionar su existencia, sus significados y sus valores de uso que el pasado tuvieron y demuestran la existencia de una organización estatal de amplia cobertura espacial y de una permanencia y persistencia en la ocupación territorial milenaria, que coincide con el mapa de la ocupación en tiempo y espacio de la tradición cerámica Marrón- Inciso, elaborado por el antropólogo Pompilio Betancur, en su tesis de grado  para optar por el título de antropólogo de la Universidad de Antioquia.

Dentro del recinto sagrado de “Corrales” y en el área central de residencia utilizada como lugar de retiro y de placer, justamente en donde yace una gran roca esculpida en forma del icono sagrado de América, el de la madre pata protegiendo y calentando un gran huevo. Esta figura solo es posible de verse ubicándose en posición este – oeste. Contiene así mismo, este gran bloque pétreo hacia el lado norte una pictografía de una figura antropomorfa con los brazos abiertos en posición de adoración solar, astro que así mismo está sobre la parte superior de la figura humana, todo en un color azul celeste, que como se sabe tenía una alta connotación sagrada  por lo que su uso estaba reservado para ser usado por la elite indígena o en aquellos lugares de alto valor simbólico y sagrados.  (Ver foto 08.) Al día de hoy de esta representación artística, no queda nada, ya que fue destruida en su totalidad por manos criminales y vándalos.

Foto 08- Pictografía de color azul: Figura antropomorfa con astro (Sol) encima de la cabeza- Roca central iconográfica.

En esta misma roca sobre la cara este, que casi en su totalidad es plana e inclinada, se registraron pictografías ya muy deterioradas que sin embargo permitían determinar que se trataban de una media luna, un haz de rayas cruzadas en la mitad, como a manera de estrella y la figura circular del sol de donde irradian seis líneas a manera de rayos, todas del mismo color azul que la figura antropomorfa ubicada en la cara norte. Lamentablemente en la actualidad se encuentra muy deteriorada, requiriéndose de una gran atención para poder determinar bien los contornos de las figuras astrales. (Ver foto 09- ). Análisis microscópicos y de textura y color se realizaron al pigmento de color azul turquesa que se utilizó para plasmar las figuras en las rocas, dando como resultado el identificar un material muy suave al tacto, producto de una maceración o molida muy intensa de una roca basáltica de color azul, cuya procedencia se desconoce y que al ser hidratada se torna y actúa igual que el cemento logrando una gran adherencia a la roca.

Foto 09- Figuras del sol, la media luna y una “estrella”- Piedra iconográfica central –

Otra expresión de arte rupestre, también hoy desaparecida se encuentra localizada en la estructura ceremonial fundacional, que corresponde a una alineación de rocas formando un muro de piedra con una altura promedio de 60- 70 centímetros, de forma ovalada o elíptica, con entrada por el lado sur, y en donde existen tres grandes rocas que fungen de testimonio de la muy antigua y ancestral ocupación territorial, de las alianzas políticas realizadas y de la importancia  del recinto de “Corrales” como lugar supra sagrado desde tiempos de los primeros pobladores en donde se atestiguan las alianzas suscritas entre los tres grandes linajes originales que predominaron en el territorio antioqueños por más de 13. 000. Tal hecho se corrobora en el área de los montículos, en donde existen tres formas monticulares  predominantes; triangulares, circulares y cuadrados, (Ver supra). 

En una de estas grandes rocas que hace parte del recinto sagrado con forma de “huevo” ubicada hacia el este se registró una pictografía de color blanco de una figura humana con los brazos abiertos en actitud de adoración solar, casi idéntica a la anteriormente reseñada la cual tristemente fue vandalizada y destruida, quedando solo el presente registro fotográfico como evidencia de la existencia de pictografías y petroglifos en el Valle de Aburra y sobre todo en el recinto sagrado y plano urbano prehispánico de “Corrales”.(Ver foto 010)

Foto 010-Pictografia- figura antropomorfa con brazos abiertos en actitud de adoración solar- Centro ceremonial del origen – Hda. “Corrales”

3-. MARCADORES ETNICOS.(ZONA DE TUMULOS).

En otras publicaciones, informes y conferencias realizadas  lo largo de más de quince años, ha quedado demostrado la existencia de un código sencillo, pero a la vez muy complejo, representado por formas geométricas básicas: Elipse, circulo, cuadrado y triangulo que se convierten merced a sus usos y a sus relaciones establecidas culturalmente, en un código geométrico de amplia utilización en todo el continente americano. (Ver dibujo 01) Baste para corroborar lo anterior, la presencia en las estructuras mitológicas de Mexicas E Incas, de la triada Circulo, cuadrado y triangulo, que en ambas se relatan de manera metafórica, en un metalenguaje que legitima y legaliza el control del poder por parte de un segmento de la población.

Dibujo 01- Unidades mínimas semánticas representativas –Código geométrico sagrado-

Cada una de las figuras geométricas tiene sus significados. Uno de ellos el primordial, se originó en las formas geométricas que se perciben a simple vista en la naturaleza. El circulo  identifica al cielo, por sus lados el cuadrado significa la tierra, la montaña de origen, el “Apu”, la huaca” o la Pacarina del origen se identifica con el triángulo. La elipse representa al huevo original, el inicio del inicio, y corresponde a una delimitación geográfica de un territorio considerado sagrado basado en las montañas y prominencias geográficas, que para nosotros fue el primer código en establecerse y convertirse en convencional para una elite,  que con el control sobre este código y otros, adquirió aún más diferenciación social y por ende un aire de sacralización que justifico su permanencia en el poder.

(Ver dibujo 02).

GEOMETRIA BASICA SAGRADA ETNICA- ICONOGRAFIA CODIFICADA

TUMULOS DE  LOS  LINAJES

TUMULOS DE  LOS  LINAJES SAGRADOS Y ORIGINARIOS

ICONOGRAFIA GEOMORFOLOGICA SAGRADA Y ETNICA(MACROCHIBCHA)

PERFIL TOPOGRAFICO DE LA CUENCA DEL RÍO ATRATO – SUR NORTE-

ÁREA DE DISPERCIÓN: COSTA RICA-PANAMA-DARÍEN – URABA- COSTA PACIFICA COLOMBIANA

PERFIL TOPOGRAFICO DE LAS CUENCAS DE LOS RÍOS CAUCA Y ABURRA – SUR – NORTE

ÁREA DE DISPERSIÓN: CORDILLERA CENTRAL, VERTIENTE OCCIDENTAL- MACISO COLMBIANO

PERFIL TOPOGRAFICO DE LA CUENCA DEL RÍO MAGDALENA – SUR – NORTE

ÁREA DE DISPERSIÓN: CORDILLERA CENTRAL, VERTIENTE OCCIDENTAL- ALTIPLANO

CUNDINOBOYACENSE- CORDILLERA ORIENTAL – ANDES VENEZOLANOS-

ORINOQUIA(LLANOS COLOMBO-VENEZOLANOS)

Los tres últimos elementos iconográficos, que se relacionan con el circulo, el triangulo y el cuadrado, así mismo determinan el territorio de origen de las grandes familias de la nación Empera. Cada una de las figuras geográficas se relaciona con la forma geográfica  y/o con la geomorfología de cada una de las tres grandes cuencas hidrográficas que  drenan el territorio antioqueño y que estarán bajo su control y que serán el territorio de origen de los primeros pobladores. El río Magdalena, el río Cauca y el Atrato serán entonces,  las cuencas  los tres ríos que se grafican y que cuando se encuentran juntas identifican aquellos lugares o en donde concurrieron grandes movimientos de población (Migraciones programadas) o espacios supra sagrados, de amplio y ancestral reconocimiento comunitario , en donde se realizaron grandes alianzas. 

Estos símbolos que terminan por transformarse, se esquematizan y terminan por convertirse  en emblemas étnicos. Serán de amplio rango territorial, sin embargo su uso estará  muy restringido y será uso de la elite indígena,  su localización será considerada sagrada, dado el hecho de lo que representan. Se encuentran dentro de toda la cultura material prehispánica;  desde la orfebrería, la lítica, la iconografía cerámica. Este estado Emperá también fue el  constructor de grandes túmulos (Como los que sobresalen y dominan el paisaje del centro de Antioquia, ubicados en el filo de Piedra Pelona (Amaga)) y grandes amontonamientos de rocas (Como en “Corrales”). En ambos sobresalen y contextualizan culturalmente las figuras geométricas del círculo, el cuadrado y el triángulo. En el arte rupestre es también muy abundante y llega con el paso del tiempo a lograr esquematizaciones y desarrollos divergentes artísticos que los harán muy diferentes del original.

Hacia el sector nordeste de la gran terraza coluvial en donde se ubica el recinto sagrado y el plano urbano prehispánico, se encuentra, separado por una acequia en ruinas, el sector 03, el cual se define por la existencia de construcciones en piedran de formas cuadradas, triangulares y circulares.(Ver dibujo 03) 

Dibujo 03- Levantamiento arqueológico de montículos iconográficos – Área de los montículos- Hda. “Corrales”- Bello – Antioquia-

 Estos montículos tienen alturas en promedio de 1.50 metros teniendo diámetros que guardan una constante en cuanto a tamaño de la piedra utilizada en la construcción del montículo, forma geométrica definida y áreas entre 1.30 a 1.75 metros de área. Cuando fueron por nosotros registrados en el año 1998 se inventariaron 12 montículos, cuatro por cada forma geométrica asignada: Cuatro circulares, cuatro triangulares y cuatro cuadrados. En la actualidad la mayoría de los montículos iconográficos y de linaje se encuentran destruidos (Aunque todavía es posible su restauración) por actividades de guaquería y vandalismo.

4-. ICONOGRAFIAS, ESCULTORICA Y SIMBOLOGIA.

Confirmando la Grandeza, el esplendor y el alto desarrollo de la ingeniería de la nacion indígenas Emperás antes de la conquista, el Camino de Niquia – Corrales – y las construcciones en piedra de carácter urbano, conocidos como “Hda. Corrales”,  son la prueba más fehaciente y contundente, sobre la existencia en el territorio del Valle de Aburra de un urbanismo muy antiguo, mucho más que el surgido en costas del golfo de México y área andina del continente.

Este solo hecho inefable de la existencia de un gran estado en el noroccidente de América del Sur es relativamente nuevo y generara como es obvio, una resistencia de la academia, de la historiografía y la arqueología  tradicional, hegemónica y obsoleta, pero también genera  una apropiación social del patrimonio arqueológico  en las comunidades y en las personas que desean conocerlo, visitarlo y apropiarlo como memoria viva y permanente que engrandece el alma nacional. Además, este descubrimiento por si solo  revaloriza el espacio y el territorio y lo posiciona como un referente arqueológico a nivel continental, llamando la atención de la comunidad científica y en general de toda la población ávida por conocer la historia y la arqueología. Aquí lo antiguo, es lo innovado y aunque desde siempre ha estado hay, solamente hasta el día de hoy, se promociona su existencia y su trascendencia como área arqueológica que debe de ser protegida, restaurada y puesta al servicio de la comunidad y del desarrollo económico y social del territorio. 

La cultura, el patrimonio y las herencias del pasado, hacen parte de la identidad de las Comunidades y su permanencia y persistencia en el territorio, refuerzan las memorias colectivas, suscriben al terruño, promueven la querencia y el respeto hacia nuestro patrimonio común, natural y cultural.

  El desconocer su existencia e ignorar sus significados y valores de uso, propicia su destrucción y  la  pérdida irreparable de bienes culturales. La no identificación de estos recursos culturales, sería muy costosa social y económicamente, para los territorios, ya que socialmente estos elementos primordiales  constituyen  la identidad un pueblo, su memoria territorial y sus referentes de adscripción. Vistos desde lo económico, tendrían un costo muy alto y una pérdida invaluable, en la urgente necesidad de obtener o generar productos, insumos y servicios culturales innovadores que permitan la creación de un desarrollo económico, social y ambiental que de manera  armónica y sostenible genere riqueza activando económicamente al territorio que en tiempos de crisis debe de innovar y crear nuevas  industrias culturales

i Marcadores territoriales: Son elementos culturales como: rocas generalmente en forma triangular,  geo formas sobresalientes, cuencas hidrográficas, cuevas y lagunas, que aun en la actualidad son utilizados como indicadores o señales que identificaban e identifican el territorio por donde se transita.

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