Por Adriana María Correa Arboleda, historiadora.
Resumen: Toñita Mejía se destacó por la habilidad para la interpretación de la bandola y como compositora de bambucos. Su estudiantina figuró como una de las más importantes que tuvo Bello en los años sesenta y setenta.
Palabras clave: estudiantina, bando la, tiple, guitarra, bambucos, guabinas, compositores, Toñita Mejía, Bello.
Toñita Mejía en su juventud. Foto: archivo personal Raúl Tamayo González, historiador de San Pedro de los Milagros.
En el campo musical Bello ha tenido personalidades de destacada labor y trascendencia departamental y nacional, en la producción e interpretación de varios géneros. En la música folclórica colombiana, la Estudiantina de Toñita Mejía fue una de las agrupaciones musicales más significativas, cuyo legado perdura hasta nuestros días.
Rosa Antonia Mejía Múnera nació en San Pedro de los Milagros el 24 de abril de 1915. Su padre, Pedro Mejía H. fue corista de varias parroquias como Yolombó y San Pedro. Su madre, Encarnación Múnera M, gustaba mucho de cantar y acompañarse de la guitarra (Zapata, 1963, p.66). Desde muy joven inició sus estudios de solfeo, canto y violín en el Instituto de Bellas Artes de Medellín (Torres, 2005, p.291)
Poco después se dedicó al estudio de otros instrumentos de cuerda, sobre todo de bandola, la cual ejecutó con gran habilidad. Realizó una extensa e influyente labor docente. Durante siete años dirigió el conjunto de cuerdas de Fabricato, con el que hizo varias presentaciones en la Biblioteca Marco Fidel Suárez y en los colegios de la Salle y la Presentación de este municipio, en las cuales fue ovacionada. También dirigió el conjunto de cuerdas de la Fábrica Nacional de Chocolates por tres años; fue además profesora en varios colegios particulares de Medellín, por cerca de quince años y, en muchas ocasiones dictaba clases particulares a personas en las que encontraba dotes y seriedad para hacer música (Mejía, LP)

Toñita se desempeñó como compositora de bambucos, con letras de distintos autores, los cuales tuvieron una gran acogida en las voces de Obdulio y Julián, Los Arrieros, entre otros. Algunos de los temas fueron: “No Temas”, “Mentiras”, “Las Azucenas”, “Rosas de Plata”, “Esta Tarde”. Todos ellos grabados, aunque realizó otros tantos que se quedaron inéditos (Zapata, 1963, p.66). Fue una gran admiradora de Agustín Lara del que cantaba y tarareaba sus canciones, sin embargo, todo el ímpetu se lo imprimió a la música folclórica colombiana (Entrevista a Miguel Cadavid, 2013).
La estudiantina: sentido etimológico y orígenes
En España, el término estudiantina en principio estuvo asociado a grupos de estudiantes que en las universidades se dedicaban a la diversión y al jolgorio. La literatura picaresca producida desde el siglo XIII, da cuenta de estos. Posterior mente, se remite a grupos de jóvenes universitarios que entonaban coplas para criticar y mofarse de la situación caótica que se vivía en España hacia el siglo XIX. Y, a comienzos del siguiente siglo las estudiantinas derivaron en grupos de personas que se organizaron musicalmente, diferenciándose de la música culta y de la popular (Rendón, 2009, p.23)
La estudiantina como agrupación musical hizo su aparición en Colombia a finales del siglo XIX. En principio, sus interpretaciones se caracterizaron por fusionar varios géneros musicales: unos de la música culta europea, con composiciones para misas, y otras como gavotas, danzas y polkas. Otra de origen popular campesino que fueron adaptadas a diversos ambientes como la fiesta, el baile y la guerra, tales como los pasillos, bambucos, torbellinos y también para acompañar las faenas campesinas o mineras como cañas, caña brava y raja leñas (Rendón, 2009, p.9).
Las primeras estudiantinas que se con formaron en Colombia poseían también características similares a las rondallas españolas, tenían muchos elementos en común con los conjuntos musicales europeos, cuya similitud se puede explicar por la influencia recibida de autores que viajaron a hacer sus estudios a Europa, y por eventuales contactos con este tipo de agrupaciones extranjeras. Las prime ras ciudades colombianas donde surgieron estas formaciones fueron Bogotá y Medellín: la lira Colombiana del maestro Pedro Morales Pino, y La Lira Antioqueña, dirigida por el músico español Jesús Arriola (Rendón, 2009, p.10).


En adelante fueron conformándose diversos grupos de este estilo, los cuales tuvieron su mayor despliegue entre las décadas del cuarenta y sesenta, época en la que competía la música colombiana con ritmos foráneos como el tango, las canciones mexicanas y la música cubana. Los artistas colombianos temían que sus producciones fueran arrasadas por las músicas extranjeras.9 Sin embargo, se conformaron y perduraron muchas estudiantinas como conjuntos que interpretaban música colombiana. Fueron muy conocidos La estudiantina Iris, de Jesús Zapata Builes; Las Estudiantinas de Fabricato, de Tejicondor, de las Empresas Públicas de Medellín, entre otras empresas y corporaciones, sin contar con otras locales y que tuvieron un lugar destacado en eventos nacionales, como fue la Estudiantina Puerta Cadavid, que logró ser finalista en dos ocasiones en los festivales del Mono Núñez, en Ginebra-Valle (Rendón, 2009, p.22).
En sus orígenes históricos las estudiantinas emplearon instrumentos musicales tales como bandurrias, mandolinas, laúdes y castañuelas, acompañadas de flautas y violines, que con el tiempo fueron adaptándose a formas propias en las regiones de Colombia donde se asentaron (Rendón, 2009, p.28).) La estudiantina de Toñita Mejía, estuvo siempre acompañada de primera y segunda bandola, tiple y guitarra, por medio de las cuales interpretó, guabinas y bambucos, géneros musicales colombianos (Entrevista a Miguel Cadavid, septiembre 2013)
Cómo surgió la idea de la estudiantina
A mediados del siglo XX, Medellín se había configurado no solo como el centro industrial del país, sino también en la Meca colombiana del disco. Importantes sellos disqueros se establecieron en la ciudad: Zeida, Silver, Ondina, Discos Fuentes, Codiscos, Victoria y Sonolux (Restrepo, 1998, p.538) donde venían a presentarse y a grabar sus temas las figuras de la canción como son el Dueto de Antaño, Carlos Julio Ramírez, Lucho Bermúdez, José Barros, Pacho Galán, Edmundo Arias, Obdulio y Julián, entre otros muchos representan tes de los más diversos géneros.
Era, pues, un ambiente musical al que Toñita no podía sustraerse y máxime cuando desde muy joven, en los años treinta viajaba a Medellín, a Bellas Artes a estudiar música. Y, aunque iniciando los cuarenta, se empezaba a acabar La Edad del Oro del Bambuco en Antioquia la aparición de duetos, tríos y conjuntos de aires típicos colombianos, a lo largo de los años cincuenta y sesenta, forjó en esta cultora de la música colombiana la idea de conformar una estudiantina (Zapata, 1995, p.35).
En sus años de profesora del conjunto de cuerdas de Fabricato conoció a Fabiola Ríos, bandolista, a Alfonso Giraldo con mucha habilidad para el tiple, y que participaba también en Los Arrieros, grupo musical de trayectoria local y nacional. Allí, y a instancias de Toñita Mejía, Alfonso Giraldo invitó a Miguel Cadavid, guitarrista, quien accedió a unirse a ellos.
A mediados de los años sesenta se conformó entonces la estudiantina de Toñita Mejía, que en adelante y por aproximadamente una década, creó y deslumbró en su quehacer musical. Aunque sus presentaciones no se caracterizaron por ser de un alcance masivo, sí fueron conocidas en Bello y en sectores culturales de Medellín y, asimismo, fueron emitidas por reconocidas emisoras de su época, como Radio Nutibara, además de la difusión que han hecho otras emisoras culturales de la ciudad (Entrevista a Miguel Cadavid y a Rafael Puerta. Bello, Octubre 18 2013).
Sus compañeros: María Fabiola Ríos Monsalve
Nació en Copacabana, Antioquia, el 18 de febrero de 1937. Inició sus estudios de primaria en Bello y luego ingresó al Secretariado Social de Fabricato a estudiar bandola. Allí, su profesora, Toñita Mejía, observó la seriedad y habilidad para la ejecución de tal instrumento por lo cual le propuso la intensificación de sus estudios y luego la conformación de una estudiantina junto con otros músi cos. Fabiola, además de ser una excelente intérprete de la bandola, era poseedora de una hermosa voz; antes de pertenecer a la estudiantina hizo varias grabaciones con Los Turpiales un grupo musical bellanita; sin embargo, su consagración fue en la estudiantina, en la cual se desempeñó mucho tiempo en la primera bandola. Al morir Toñita, el grupo se desintegra, y Fabiola se une temporal mente a otros músicos. Tiempo después viaja a Venezuela y allí permanece cerca de veinticinco años. A su regreso al país, músicos, amigos y familiares decidieron homenajearla, pero murió justamente el día elegido para tal evento, el 22 de mayo de 2009 (Entrevista a Luis Enrique Zapata Ríos. Bello, Noviembre 22 de 2013).
Miguel Ángel Cadavid Álzate
Nació en Girardota y allí realizó sus estudios de primaria y bachillerato. Luego en Bellas Artes, estudió música; también se formó en técnica vocal y en solfeo. Fue corista en Girardota y en la Coral Vieco. Más adelante se vinculó como obrero en Tejicondor, donde ingresó también a la coral de esa empresa. Luego, siendo trabajador de Pantex fue invitado a pertenecer al grupo Los Arrieros, como guitarrista y segunda voz.
Alfonso Giraldo Valencia
Nació en el municipio de Abejorral. Desde muy joven se vinculó a Fabricato, al tiempo que estudiaba en el conjunto de cuerdas de esta empresa. Allí, Toñita Mejía, su profesora, lo invitó a estar con ella y con Fabiola, para conformar el grupo. Alfonso Giraldo, al igual que su compañero, Miguel Cadavid integraron, al mismo tiempo, la estudiantina con Toñita, y el grupo de Los Arrieros. Se destaca que esta última agrupación hizo presentaciones por todo el país. Fueron en dos oportunidades consecutivas declarados fuera de concurso en el Festival Nacional del Folclor en Ibagué, en los años 1966, 1967, además de numerosas invitaciones que recibieron para participar en diferentes eventos departamentales y nacionales del folclor (Entrevista a Miguel Cadavid A. 18. Entrevista a Rafael Puerta C.).
Las composiciones
El sentido en la creación de los temas importantes producciones de esta. En Discos Victoria grabó Bellos recuerdos, que le valió el reconocimiento más loable a la suma de todas sus producciones. tuvo que ver también con el sentir popular. La migración campesina a estos centros industriales y comerciales, creó otra faceta en la producción musical. Los campesinos transformados en obreros, encontraron en estas expresiones musicales la posibilidad de reconstruir “…la vida ideal de la parcela y sus costumbres —que se habían perdido de la migración a la ciudad— como una forma de reconquistar los vínculos perdidos e instaurar un sentido de patria en los nuevos sectores urbanos al traer a ellos aires de diferentes regiones…” (Entrevista a Rafael Puerta).
Esta evocación del sentir campesino, del amor, de la alegría, fueron plasmados en las producciones y adaptaciones para cuerdas que hizo Toñita con su estudiantina. Las composiciones se grabaron en diferentes casas disqueras. En un disco de 78 rpm, grabado en Codiscos, se incluyeron “Sonia”, porro de Antolin Lenis y un bambuco de Toñita Mejía, llama do “Rosas de Plata”. Se grabaron entre otros Longplays: Alegría en mi rancho; A bailar con Toñita Mejía y su estudiantina, y Nochecita Campesina, una de las más importantes producciones de esta. En discos Victoria grabó Bellos Recuerdos, que le valió el reconocimiento más loable a la suma de todas sus producciones.
“En esta siempre vigente Toñita Mejía al frente de su archi-típico conjunto la que Victoria —siempre con sus aplausos— suma orgullosamente en este álbum excepcional a sus roles estelares. Aquí, ella… y ellos. Algunos de los más encumbrados autores musicales de la nación son revividos en toda su pureza de su inspiración en estas doce bandas, logradas en rotunda vivencia de patria. Guabinas como “Sufro queriéndote”, nos llegan aquí con sus dos títulos… en la obra de Jerónimo Velásquez; “Los Mochuelos” y “Lindo”. Y está presente Morales Pino con su “Ausencia” y el gigan tesco Albero Castillo con su “Rondinela”, mientras el fabuloso conjunto revitaliza la sangre de nuestra memoria con tan amables pretextos como “Muñequita de Perla”, “Valle del Cauca”, “Conchita”, “Cielos de Italia”, “Qué sabroso”, “El San cochero”, y “Reja en Triana”… Son tales Toñita Mejía, las cuerdas que embelesaron a Antioquia Estudiantina de Toñita Mejía, Fabiola Ríos, Alfonso Giraldo y Miguel Cadavid. los bambucos y pasillos, valses, foxes, joropos, marchas y pasodobles. Y esta insigne Toñita Mejía…” (Notas de Gabriel Cuartas Franco, Carátula del LP Bellos Recuerdos. De Discos Victoria)9
Disciplina y talento permitieron que esta estudiantina tuviera resonancia en su época. Toñita, mediante un golpe de tacón en el suelo y la expresión rígida de su rostro, comunicaba a sus compa ñeros o contertulios alguna disonancia. Porque tanto los ensayos como las tertulias musicales, se revestían de mucha seriedad y precisión para que hubiese una excelente calidad en sus producciones (Entrevista con Rafael Puerta. Bello, octubre de 2013).
Esta mujer de pequeña estatura, pero de gran talento y creatividad, pudo ganarse el respeto y reconocimiento no solo de los coterráneos, sino también de grandes compositores y cantantes de trayectoria nacional. “Era una mujer bastante exigente y franca; con una personalidad arrolladora, que no admitía a su alrededor a aquellas personas mediocres que no asumían con seriedad la música” (Entrevista a Nora Mejía. Bello, noviembre 20 de 2013.).
Cada domingo acudían a su casa reconocidos cantantes, compositores y letristas. No era gratuito que duetos como Obdulio y Julián, Espinosa y Bedoya, Antonio Ríos —la Silga—, la visitaran con cierta asiduidad. También compositores de la talla de Carlos Vieco y Luis Uribe Bueno, compartieron experiencias musicales con Toñita y su estudiantina. Jorge Robledo Ortiz y uno de los más conocidos declamadores de Antioquia, Rodrigo Correa Palacios, entre otros cultores del folclor colombiano, hicieron presencia en estas veladas. Con frecuencia dicha estudiantina acudía a eventos musicales en Medellín, en casas de otros músicos y también en encuentros de poesía que se amenizaban y alternaban con interpretaciones de cuerda.
Reconocimientos
En 1963, en la conmemoración de los cincuenta años de vida municipal de Bello, la revista Distritos, exalta los valores humanos del municipio, y entre ellos destaca a Toñita como profesora y compositora de música (Revista Distritos, 1963, p. 35.). En 1971, Miguel Cuenca Quintero, director de la Escuela Popular de Arte (EPA), junto con reconocidos músicos e investigadores musicales como Jesús Zapata Builes, Antonio Ríos -La Silga-, Salvador Pasos, Nicolás Torres y Miguel Zapata Restrepo, otorgaron a Toñita Mejía el trofeo “Flautista de Uyumbe”, que en lengua Andaqui significa “tierra del artista viejo”. Un reconocimiento a la loable labor que esta mujer venía realizando como intérprete y compositora de música colombiana (Entrevista con Miguel Cuenca Q. Copacabana. Agosto 17 de 2013)
En San Pedro, su tierra natal, en el marco del Primer Concurso del Bambuco “John Jairo Torres De la Pava”, se elaboró un documento sobre la vida y obra de Toñita, cuya finalidad fue exaltarla como una de las más importantes cultoras del bambuco, y en general de la música colombiana. Y “…es por esta labor que desde hoy la proclamamos públicamente la Teresa Carreño García De Sena y Toro de estas montañas antioqueñas, título que la equipara con una gran intérprete y símbolo de la cultura musical venezolana” (Tamayo, 2013, p.15)
La trascendencia musical de Toñita ha sido también registrada por importantes textos de investigación musical en Colombia. En el diccionario “Juglares Hispanoamericanos” de John Jairo Torres de la Pava; compositores antioqueños, de Heriberto Zapata Cuéncar. También en “De Liras a Cuerdas”, un texto sobre la historia de las estudiantinas de Medellín, se hace mención de esta agrupación.
A mediados de los años setenta muere Toñita Mejía y termina la estudiantina, no obstante, su legado persiste. Como docente, logró que muchos de sus discípulos se distinguieran por ser buenos intérpretes de la música de cuerda. Sus composiciones para bambucos fueron ejecutadas por Obdulio y Julián y Los Arrieros. Y la producción de la Estudiantina es aún emitida por las emisoras culturales de la ciudad.
La estudiantina de Toñita Mejía ha sido una de las agrupaciones de música colombiana más representativa que tuvo Bello entre los años sesenta y setenta. La producción musical y la magistralidad en la interpretación de los instrumentos, fue un gran aporte al patrimonio folclórico departamental y nacional. Si bien en su época fueron ampliamente conocidos y reconocidos, no solo por el público en general, sino por importantes músicos de talla nacional, hoy su impronta musical continua vigente dentro del acervo de la música típica colombiana.
Referencias
Mejía, Toñita Carátula del LP Bellos Recuerdos. De Discos Victoria.
Mejía, Toñita. LP Nochecita Campesina. Medellín: Disquera Zeida, Sf.
Rendón Marín Héctor. Una historia social de la música a través de las estudiantinas. Me dellín 1940 – 1980. Tesis de grado. Universidad Nacional de Colombia. Sede Medellín. Febrero 2009, p. 23
Restrepo D., Hernán. La Música Popular. En: Historia de Antioquia. Director Jorge Orlando Melo. Suramericana de Seguros. Medellín. 1998, p. 538.
Revista Distritos. Año 1963, p. 35.
Rodríguez Álvarez Luis Carlos. Historia de Medellín Tomo II. Suramericana de Seguros. Medellín 1996.
Tamayo, Raúl. Reseña concurso John Jairo Torres de la Pava. Documento inédito, San Pedro de los Milagros, 2004.
Torres, John J. Diccionario Juglares Hispano americanos. Bucaramanga: Editorial Sistemas y Computadores, 2005..
Zapata C., Heriberto. Compositores Antioqueños. Medellín: Editorial Gran América, 1963,
Zapata Cuencar Heriberto. Antología de la canción Antioqueña. Medellín 1995. Ediciones Autores Antioqueños. Vol. 86. Dirección de extensión cultural. Sección publicaciones. Asesoría editorial Elkin Obregón.
Entrevistas: Miguel Cadavid (integrante de la Estudiantina de Toñita Mejía y de Los Arrieros). Bello, septiembre 10 de 2013; Miguel Cadavid y a Rafael Puerta. Bello, octubre 18 de 2013; Luis Enrique Zapata Ríos, Bello, noviembre 22 de 2013; Miguel Cuenca Q. Copacabana. Agosto 17 de 2013; Rafael Puerta. Bello, octubre de 2013; Nora Mejía. Bello, noviembre de 2013.

